Con la integración de la Inteligencia Artificial (IA), la gestión del talento cambió radicalmente, se presentan nuevos retos que se traducen en catalizadores del progreso, o bien, del estancamiento, si no se manejan de manera oportuna. Al respecto, los CEO deben acompañar el proceso para obtener ventajas del uso de esta tecnología a la par que dan cabida a la experiencia de los colaboradores y los impulsan a desarrollar habilidades propias que la IA no podrá reemplazar.
Con base en dicho escenario en el que el talento humano y la IA conviven, detecto una megatendencia: la reinvención del talento, tema que ocupará un espacio importante en las agendas de consejos de administración y los CEO. Sin embargo, no es una tarea sencilla, requiere de acompañamiento y la integración total de los tomadores de decisiones, así como de liderazgo y seguimiento puntual. Aquí comparto cinco consejos prácticos para tomar la delantera en este proceso: 1. Cambia el foco de “número de empleados” a “capacidad adaptativa” El verdadero valor no está en la cantidad de personas, sino en la capacidad que tiene tu organización para aprender, adaptarse y evolucionar rápidamente. Esto implica gestionar el talento como un portafolio vivo que combina habilidades humanas, modelos de IA y herramientas colaborativas. 2. Fomenta una cultura de aprendizaje continuo y colaboración humano-IA El aprendizaje ya no puede ser un evento aislado o un curso anual. Debe integrarse en el flujo diario de trabajo, creando ciclos de retroalimentación en tiempo real entre personas y sistemas inteligentes. Promueve la curiosidad, la experimentación y la confianza para que tus equipos se sientan seguros de cuestionar y mejorar las recomendaciones de la IA. Esto aumentará la innovación y la resiliencia organizacional. 3. Invierte en desarrollar habilidades humanas que la IA no puede reemplazar Aunque la IA automatiza tareas analíticas y operativas, las fortalezas humanas como el juicio ético, la creatividad, la empatía y la comunicación seguirán siendo diferenciales clave. Asegúrate de que tus programas de desarrollo incluyan estas competencias, y que los líderes emergentes tengan espacios para practicar el pensamiento crítico y la toma de decisiones complejas, incluso en un entorno cada vez más automatizado. 4. Rediseña los roles y las trayectorias profesionales para el mundo IA La automatización está transformando las tareas de entrada que tradicionalmente formaban a futuros líderes. Sin un diseño intencional, la falta de estas experiencias puede debilitar tus flujos de liderazgo. Crea “carriles lentos” que permitan a los empleados jóvenes desarrollar habilidades profundas, integrando la alfabetización en IA con fundamentos de liderazgo. Además, involucra a tus equipos en mejorar los sistemas de IA para que se sientan parte activa del proceso.
5. Mide y gestiona la deuda de talento para evitar pérdidas ocultas La d euda de talento es el valor no realizado que se pierde cuando las capacidades humanas y de máquina no evolucionan al ritmo del mercado. Usa métricas para identificar brechas en habilidades y oportunidades de aprendizaje, y asigna recursos para cerrar esas brechas rápidamente. Recuerda que esta deuda puede representar millones en productividad perdida, y su reducción es clave para mantener la ventaja competitiva. El futuro del talento es una inteligencia compartida, donde humanos y máquinas aprenden y crecen juntos. Como CEO, nuestra misión es orquestar esta coevolución, asegurando que la tecnología potencie las fortalezas humanas y que la organización sea ágil para adaptarse a cambios acelerados y colaborar proactivamente. La pregunta no es si adoptarás esta transformación, sino cuándo y cómo lo harás. ¿Permitirás que el contexto y la competencia le den forma al futuro del mercado o tú serás el responsable de delinear el éxito de tu organización? Esta megatendencia será un hito, un catalizador del futuro de las organizaciones en el mediano y largo plazo. A todos nos conviene atenderla. ____ Nota del editor: Manuel Solano es Socio Director Regional de EY Latinoamérica y Director General de EY México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión