Los fabricantes de Estados Unidos arrancan el año con mejor ánimo. Tras meses de cautela, el optimismo regresa a la industria, impulsado por expectativas de mayor actividad y mejores condiciones de negocio . Sin embargo, ese impulso convive con un factor que no termina de disiparse: la incertidumbre comercial , en particular la que rodea la revisión del T-MEC .
La encuesta del primer trimestre de 2026 de la Asociación Nacional de Manufactureros (NAM), que agrupa a 14,000 empresas de todos los sectores industriales en Estados Unidos , muestra que el 75.3% de las firmas tiene una perspectiva positiva sobre su negocio . El dato supera el promedio histórico de 74.3%, un nivel que no se alcanzaba desde 2023. Pero el entusiasmo tiene límites, porque siete de cada 10 manufactureros identifican la incertidumbre comercial como su principal preocupación , los encuestados señala este factor como el mayor reto para su negocio. Ese dato refleja un entorno donde las reglas del comercio aún generan dudas por la revisión del T-MEC, junto con la política arancelaria de Estados Unidos, mantiene en alerta a las empresas que dependen del intercambio regional. El vínculo con México y Canadá es importante, más de la mitad de los fabricantes, 54.6%, utiliza alguno de estos dos países como parte clave de su cadena de suministro. De ese grupo, 82.2% obtiene materias primas o insumos desde la región, mientras 62.7% cuenta con clientes al otro lado de la frontera. y 53.4 % utiliza instalaciones de producción o distribución allí. Las empresas ven oportunidades de crecimiento y se preparan para expandir operaciones, pero necesitan mayor certidumbre para consolidar ese avance, dice la NAM. El contraste define el momento actual de la manufactura estadounidense: hay confianza en el negocio, pero no en el entorno. Los fabricantes están listos para crecer, aunque el clima comercial, marcado por tensiones, revisiones y posibles ajustes al T-MEC, mantiene un nubarrón que impide despejar del todo el horizonte.
Una fábrica integradaLa revisión del T-MEC en 2026 para el sector manufacturero de Estados Unidos se trata de una pieza clave que sostiene inversión, competitividad y la integración productiva de América del Norte. El comercio regional no solo fluye, se entrelaza, pues 72% de las importaciones estadounidenses desde Canadá y 63% desde México son insumos industriales que se incorporan a nuevos procesos de producción en Estados Unidos. La relación no se limita a lo que Estados Unidos compra a México y Canadá, también abarca lo que les vende, que equivale a más de un tercio de sus exportaciones manufactureras. En 16 de 21 subsectores manufactureros, las exportaciones de Estados Unidos hacia México y Canadá han crecido a un ritmo mayor que las destinadas al resto del mundo. En rubros como equipo de transporte, maquinaria, productos químicos y electrónicos, el avance hacia la región supera por varios puntos porcentuales el crecimiento observado en otros mercados. Las cadenas de suministro operan como una sola plataforma entre los tres países, desde materias primas hasta productos terminados. El peso de esa integración también se refleja en el flujo corporativo, porque alrededor de 600,000 millones de dólares del comercio entre Estados Unidos, México y Canadá ocurre entre empresas con los mismos dueños.
Tan solo en 2025, los manufactureros en Estados Unidos anunciaron más de 1.2 billones de dólares en nuevas inversiones, impulsadas en parte por las ventajas que ofrece el tratado. Para la industria, ese es el valor central del T-MEC. La previsibilidad. Saber bajo qué reglas operar, dónde invertir y cómo estructurar cadenas de suministro a largo plazo. Por eso, de cara a la revisión de 2026, su petición es que el acuerdo debe mantenerse y, sobre todo, cumplirse de manera consistente. Los manufactureros piden reglas claras en varios frentes. Desde facilitación aduanera hasta protección contra prácticas discriminatorias, pasando por derechos de propiedad intelectual y condiciones equitativas para competir. La NAM indica que la preocupación no gira en torno a cambiar el modelo, sino a evitar distorsiones que rompan el equilibrio.