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Quadratin 23 Mar, 2026 08:00

Y sin embargo… fue un crimen político que a todos convenía

INDICADOR POLITICO

Hoy 23 de marzo en la tarde, a las 7.12 pm, se cumplirían 32 años del asesinato del candidato del PRI a la presidencia de la república, Luis Donaldo Colosio, en un mitin político masivo y en medio de una crisis en su campaña por la amenaza del presidente Salinas de Gortari de quitarle la nominación. La pregunta central de toda indagatoria profesional sigue latente: ¿por qué lo liquidaron en público?

El libro Colosio: Los idus de marzo de la Colección Indicador Político (versión eBook e impresa en Amazon) toma su título de un escenario político del candidato priista y aporta la pista más obvia que nadie quiere ver porque estuvo a la vista de todos: el discurso del 6 de marzo que representó el verdadero destape del candidato y que deben revisarse con los ojos de Edgar Allan Poe en La carta robada: la carta estaba a la vista de todos.

Tres pistas también ha estado a la vista de todos.

1.- Manuel Camacho Solís, a quien Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo quisieron aplastar con el cadáver de Colosio, hizo una declaración que quedó para la historia: en la cena de Camacho y Colosio en casa del político oaxaqueño Luis Martínez Fernández del Campo “coincidimos en la necesidad de una transición democrática”. Y cuando arreció la campaña para culpar a Camacho del clima turbio en la campaña, Camacho envió una carta a Luis Colosio Fernández, padre del candidato, para decirle con claridad:

Yo no fui ni podía ser el beneficiario de la muerte de Luis Donaldo Colosio”.

En efecto, el beneficiario es una hipótesis pericial en indagatorias criminales. Y el beneficiario del asesinato fue Ernesto Zedillo Ponce de León, el valido de Joseph-Marie Córdoba, y Zedillo fue impuesto por Salinas de Gortari como el candidato de relevo por su perfil neoliberal y anti camachista. La sucesión sustituta desató otra lucha por el poder y el PRI quiso imponer a Pedro Joaquín Coldwell, el expresidente Luis Echeverría propuso a Emilio Gamboa Patrón y Córdoba controló a Salinas de Gortari para que la candidatura fuera a Zedillo como única garantía de continuidad neoliberal.

2.- El 3 de diciembre de 1995, sepultado por la campaña de Zedillo desde Los Pinos para culparlo directamente del asesinato, el expresidente Salinas de Gortari lanzó una respuesta que debió de haber sido eje en la indagatoria del crimen político y del poder: Ahí usa cuatro veces el adjetivo “tremenda” para referirse a la lucha por el poder en el escenario del asesinato.

En el punto 6 de su misiva a la sociedad, el expresidente Salinas de Gortari definió el escenario político del crimen y sus secuelas:

Nada de lo que ha sucedido este año en México es ajeno a la lucha tremenda por el poder. Lo que se ha estado dirimiendo es qué proyecto de nación prevalecerá”.

Y también escribió al responder a las acusaciones de culpabilidad en el asesinato: “hay que mostrar con claridad esta tremenda lucha política. Hacerlo así le hará un verdadero servicio a la democratización de México.”

3.- En la inusitada carta de Zedillo a su jefe el candidato presidencial fechada el 19 de marzo –cinco días antes del crimen-- Zedillo le dio a Colosio un mensaje de Salinas: “cada vez que haya que señalar tareas pendientes y deficiencias del gobierno, mediará notificación previa y se será receptivo a observaciones sobre la forma de decirlo”. Es decir, había ruptura entre presidente y candidato.

4.- Y en un inusitado diálogo de Córdoba con diputados del PRD que lo acusaban de haber fraguado la conspiración del asesinato del candidato, realizado el 30 de octubre de 1996, Córdoba aportó elementos interesantes sobre ese discurso. Lo formal: que era usual tener copia de discursos, que lo envió entre la 1 y 2 de la mañana del 6, que lo leyó al día siguiente a las 8 de la mañana y que lo comentó con Salinas.

Sin inflexiones de voz, de todos modos el superasesor salinista aportó un dato que debe leerse en el escenario del complot del poder (transcripción textual):

“Lo único que me comentó (el presidente Salinas fue): tal vez es innecesario que Colosio haga una cierta crítica al presidencialismo”, no porque lo tomara como algo personal, sino, me dijo, y lo recuerdo: bueno, que espere a llegar a ser presidente y luego verá cómo quiere ejercer el poder presidencial”.

Cualquier investigador o fiscal con dos dedos de frente podría haber aplicado la máxima común; su veo un animal que camina como pato, tiene plumas de pato y grazna como pato, entonces no hay más que deducir que es un pato.

Lo que queda en 32 años de historia pericial del caso Colosio es más que obvio: la consigna del sistema/régimen/Estado fue la de caracterizar el crimen como fortuito, sin conexión política y con un asesino solitario que dijo primero que sí y luego que no y más tarde que más bien quién sabe.

Política para dummies: La política es la coartada política de la política.

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http://elindependiente.mx

@carlosramirezh

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

Indicador Político

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