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Mundiario 17 Jun, 2026 00:23

Jordania roza la hazaña ante una Austria que sufre para ganar en el Mundial

La resaca informativa de la imponente exhibición goleadora de Lionel Messi amenazaba con eclipsar por completo el resto de los compromisos programados en el calendario de la Copa del Mundo de 2026. Sin embargo, el fútbol modesto se encargó de reclamar su cuota de protagonismo de la mano de los aficionados más apasionados de este deporte. El enfrentamiento entre Austria y Jordania deparó un espectáculo vibrante que obligó al cuadro europeo a sufrir hasta el último suspiro.

El combinado dirigido por el estratega alemán Ralf Rangnick saltó al terreno de juego con la indiscutible etiqueta de favorito sobre el papel, dada la jerarquía de sus individualidades en las ligas del viejo continente.

La escuadra centroeuropea intentó imponer sus condiciones desde los compases iniciales, aunque se topó con un rival que contrarrestó la teórica inferioridad técnica a base de una encomiable disciplina táctica y pundonor.

El marcador se inauguró a favor de los intereses austríacos gracias a una genialidad aislada en las inmediaciones del área de castigo. Romano Schmid recibió el esférico con espacio y se sacó un violento latigazo directo a la escuadra que dejó sin opciones de intervención al guardameta rival. La diana del mediapunta del Werder Bremen supuso un premio excesivo para un bloque que generaba muy poco volumen de juego ofensivo.

Antes de verse por detrás en el electrónico, el conjunto asiático ya había avisado con serio peligro mediante una internada profunda de Ehsan Haddad que se estrelló en el lateral exterior de la red. Minutos más tarde, un remate de Al-Fakhouri obligó al portero Schlager a estirarse para desviar el balón a saque de esquina. La primera mitad concluyó reflejando una paridad en el juego que incomodaba visiblemente al banquillo europeo.

El error defensivo que propició el empate histórico de Olwan

La incomodidad de Rangnick se tradujo en modificaciones estructurales inmediatas de cara a afrontar el inicio del segundo tiempo. El técnico decidió dar entrada a Marko Arnautovic, el máximo artillero en la historia del fútbol austríaco, buscando dotar de mayor presencia física y colmillo a su línea de ataque. No obstante, las variaciones tácticas pasaron a un segundo plano ante el ímpetu demostrado por la modesta selección jordana.

Apenas se habían disputado cinco minutos de la reanudación cuando un flagrante error de entendimiento del centrocampista Xaver Schlager propició una rápida transición ofensiva para los asiáticos. El atacante Ali Olwan interceptó la defectuosa entrega y avanzó a campo abierto sin oposición defensiva. Tras ingresar al área grande, el delantero definió con un toque sutil y preciso al poste largo para batir al portero Alexander Schlager.

La consecución del gol desató el júbilo incontrolable en la expedición de los debutantes, significando el primer tanto de la historia de Jordania en la fase final de una Copa del Mundo. El empate obligó a la favorita a volcar sus líneas con más desesperación que criterio futbolístico, desguarneciendo su retaguardia ante los contragolpes de un equipo que rozaba la hazaña de sumar su primer punto histórico.

La fortuna terminó dándole la espalda al sueño jordano en el tramo definitivo del choque a través de una acción desafortunada en el área chica. El defensor Yazan Al-Arab intentó despejar un centro lateral raso, pero su desvío defectuoso terminó introduciendo el esférico en su propia portería. Un autogol sumamente cruel que echó por tierra el tremendo despliegue físico de sus compañeros sobre el césped.

Con el cansancio haciendo mella en la concentración jordana, Austria logró estirar la ventaja en el undécimo minuto del tiempo de descuento decretado por el colegiado principal. Marko Arnautovic asumió la responsabilidad desde los once metros tras una infracción penal en el área, engañando por completo al guardameta para firmar el definitivo 3-1. La veteranía del atacante sirvió para certificar el triunfo centroeuropeo.

El pitido final reparte las tres primeras unidades para el casillero austríaco, permitiendo que el proyecto de Rangnick respire aliviado de cara a las próximas jornadas del calendario grupal. Por su parte, la delegación jordana abandona el terreno de juego con el sabor amargo de la derrota, pero con el orgullo de haber competido de igual a igual. El Mundial de 2026 sigue demostrando que los debutantes no han venido de paseo. @mundiario

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