HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Mundiario 17 Jun, 2026 14:49

El dato que incomoda a Portugal: Cristiano Ronaldo tocó menos balón que su portero

El marcador dice 1-1, pero el debate va mucho más allá del resultado. Portugal arrancó el Mundial 2026 con dominio absoluto del balón, aunque sin transformar ese control en amenaza real. El dato que más ha llamado la atención no es el empate, sino la escasa participación de Cristiano Ronaldo en un partido en el que incluso el portero tocó más veces la pelota.

Portugal se adelantó pronto gracias a João Neves, que aprovechó una acción bien elaborada en el minuto 6 para marcar el 1-0. A partir de ahí, el guion parecía claro: posesión larga, presión alta y control territorial.

Sin embargo, el equipo dirigido por Roberto Martínez cayó en una circulación excesivamente horizontal, sin capacidad para romper las líneas de una República Democrática del Congo muy organizada.

El conjunto africano, lejos de limitarse a defender, supo incomodar con salidas puntuales y orden defensivo. Su plan era claro: bloquear carriles interiores, reducir espacios entre líneas y obligar a Portugal a acumular pases sin profundidad. El resultado fue un dominio territorial que no se tradujo en ocasiones claras durante largos tramos del encuentro.

Ronaldo, desconectado de un sistema que no fluye

Uno de los datos más llamativos del partido resume el problema portugués: Cristiano Ronaldo intervino menos en el juego que el portero Diogo Costa. El delantero tocó el balón en 25 ocasiones, mientras que Costa lo hizo en 37, reflejo de un partido en el que Portugal recurrió constantemente a la circulación atrás y lateral sin lograr activar a sus atacantes.

Ronaldo, lejos del área durante fases prolongadas, apenas pudo influir en un contexto en el que el balón llegaba sin ventaja o demasiado tarde. Sus pocas acciones en zonas de remate fueron incómodas, como un disparo cruzado en la segunda parte o una intervención bloqueada dentro del área. El problema no fue de intención individual, sino de suministro colectivo.

En paralelo, jugadores como Bruno Fernandes o Pedro Neto tampoco lograron acelerar el juego entre líneas, lo que dejó a Portugal en un circuito de posesión sin aceleración real.

El Congo resiste, golpea y reabre el grupo

La República Democrática del Congo encontró premio justo antes del descanso. Un centro lateral fue aprovechado por Yoane Wissa, que firmó el empate con un remate de cabeza que castigó la falta de contundencia defensiva portuguesa. Ese gol no solo igualó el partido, sino que cambió su dinámica emocional.

En la segunda parte, Portugal aumentó la presión, introdujo cambios ofensivos y acumuló jugadores en campo rival, pero el patrón se mantuvo: mucha posesión, poca claridad. Incluso una acción anulada por el VAR y una ocasión clara en el tramo final evidenciaron que el problema no era de insistencia, sino de precisión en el último tercio.

El empate deja el Grupo K completamente abierto, con Portugal obligada a ajustar su estructura ofensiva si quiere convertir su dominio en resultados. El dato de Ronaldo, más simbólico que estadístico, resume un problema mayor: cuando el control del balón no se traduce en impacto, incluso las grandes selecciones quedan expuestas. @mundiario

Contenido Patrocinado