
Si algo puede –y debe– decirse en relación con el proceso de liquidación de Altos Hornos de México, es que no parece haber nadie que se esté tomando las cosas con seriedad. Y cuando decimos nadie, nos referimos en esencia a quienes tienen el poder para intervenir en este proceso con la posibilidad de hacerlo llegar a buen puerto.
Para decirlo con mayor precisión, nadie en el Gobierno de la República parece estar participando con seriedad en el desarrollo de la subasta que hoy vivirá su jornada clave.