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Mundiario 18 Jun, 2026 00:50

Galicia ya no presume de comer bien, ahora vende territorio gastronómico

La gastronomía gallega lleva años repitiendo el mismo argumento, que aquí se come bien. Xosé Regueira, vicepresidente de la Diputación de A Coruña, vino a decir otra cosa este martes en la quinta edición del Foro Económico Español La Galicia que viene, celebrada en el Auditorio Afundación de A Coruña.

Lo hizo en una conversación sobre el potencial de Galicia en el ámbito gastronómico moderada por esta periodista, dentro de la jornada que el foro dedicó al futuro del turismo y al horizonte del próximo año santo, el Xacobeo 2027.

De tierra que come bien a territorio gastronómico

"Pasamos de ser un territorio donde se come bien a ser un territorio gastronómico", resumió Regueira, y la diferencia no es cosmética. Hablar de territorio gastronómico obliga a construir un relato completo, desde la huerta y la cuadra hasta la mesa, con nombre propio en cada eslabón de la cadena. Y esto se debe, según explicó, al talento de los cocineros y cocineras que tratan la materia prima con el máximo respeto, manteniendo siempre su esencia.

La idea sitúa a Galicia en un terreno más exigente, el de competir de igual a igual con cualquier destino europeo, no como anécdota folclórica sino como industria con vocación de futuro.

El producto como ventaja competitiva

"En este país, y concretamente en esta provincia, todavía somos capaces de mantener nuestra autenticidad y, como consecuencia, la calidad de nuestros productos", señaló Regueira. Esa es, dijo, la principal fortaleza, que se conserva la identidad del producto antes incluso de que llegue a la cocina.

"Contamos con un sector muy comprometido, que cada vez trata mejor el producto y que además está generando oportunidades en el medio rural", añadió, y ahí reside buena parte de la apuesta de la Diputación, en convertir esa calidad en retorno económico para el interior.

El argumento tiene respaldo en el propio mapa gallego. Pocos territorios europeos pueden presumir de una dispersión poblacional como la gallega, con más de 10.500 núcleos de población repartidos por el territorio, una circunstancia que en otros contextos se lee como problema logístico y que Regueira convierte en argumento de venta antes que en obstáculo, lo importante no es el volumen sino saber comunicarlo.

El reto, insistió, es poner en valor la gastronomía gallega y buscar los mercados adecuados para que esos productos tengan un retorno positivo en el medio rural, de modo que el talento que vuelve de la universidad o del extranjero encuentre motivos para quedarse.

El reconocimiento del sector privado y un sello que ya suena fuera

Sobre el papel de hosteleros y productores, Regueira fue claro, su labor es fundamental, existe una apuesta muy grande por su parte y desde las administraciones se debe apoyarla y reconocerla. Lo definió como un sector que está despuntando en todo el mundo, con profesionales que se forman y que promueven iniciativas que son sinónimo de compromiso con el territorio.

El propio Regueira es prueba reciente de ese reconocimiento exterior. Apenas dos semanas antes de subir al escenario de Afundación, había viajado a Madrid para recoger el Premio Gourmet de Turismo Gastronómico, un galardón nacional que concede la cadena Mediaset España y que vuelve a colocar el nombre de Galicia entre los destinos culinarios de referencia en el conjunto de España. No es un dato menor, los reconocimientos de alcance estatal cumplen una función que ninguna campaña institucional logra por sí misma, la de avalar desde fuera un discurso que, contado únicamente desde dentro, corre el riesgo de sonar autocomplaciente.

Una oferta gastronómica con cuatro estaciones

Regueira cerró su intervención con una idea incómoda y, a la vez, esperanzadora, "no somos conscientes del valor que tiene nuestro producto gastronómico ni de la riqueza de nuestra tierra". "Vivimos en un territorio que todavía conserva las cuatro estaciones, con todo lo que eso implica, por lo que ahora mismo la gastronomía es uno de nuestros principales destinos turísticos", añadió.

Esa estacionalidad permite combinar mariscos de invierno, fruta de verano o caza de otoño en una propuesta que cambia de cara según el calendario, un argumento que pocos destinos mediterráneos pueden esgrimir con la misma naturalidad y que, bien explotado, alarga la temporada turística más allá del verano.

La conclusión del vicepresidente apunta, en realidad, a un cambio de tipo de visitante, "Galicia necesita un perfil de turista que valore nuestra artesanía alimentaria". Es una aspiración legítima, aunque exige algo más que discurso, exige infraestructura, formación y, sobre todo, paciencia institucional, la misma que separa una campaña de marketing de una verdadera política territorial. Si la Diputación de A Coruña quiere que ese relato sobreviva más allá de un foro económico, tendrá que demostrarlo en los próximos meses, con el Xacobeo 2027 ya en el horizonte. @mundiario

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