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Mundiario 18 Jun, 2026 22:13

Feijóo asume la posibilidad de gobernar con Vox mientras el PP se vuelca en el caso Zapatero

Alberto Núñez Feijóo ha dado un paso muy relevante al admitir de forma explícita que podría gobernar con Vox si ese es el resultado que arrojan las urnas. El movimiento coincide con una ofensiva del Partido Popular contra el presidente Pedro Sánchez por la situación judicial que rodea al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y a parte de su entorno. El líder popular combina así una estrategia de alternativa de gobierno con una campaña de desgaste sobre la credibilidad del Ejecutivo, en un contexto marcado por la incertidumbre sobre el final de la legislatura.

Durante meses, el Génova intentó mantener un delicado equilibrio entre reivindicar una mayoría suficiente para gobernar en solitario y evitar cerrar completamente la puerta a Vox. Ahora, Feijóo ha decidido despejar parte de esa incógnita. “Tiene que haber un Gobierno con una representación muy fuerte. Si los españoles me dan un mandato fuerte y sólido, lo haré. Pero si al abrir las urnas el mandato de los españoles varía en parte mi propuesta, lo haré y daré estabilidad a España”, justificó el líder de la oposición desde la cumbre del Partido Popular Europeo (PPE).

Al afirmar que gobernará conforme al mandato que expresen los españoles, incluso si ello implica compartir responsabilidades con Vox, el líder popular reconoce una realidad que ya existe en varios gobiernos autonómicos y que podría reproducirse a escala nacional si las matemáticas parlamentarias así lo exigen.

La relevancia de esta posición no reside únicamente en la posibilidad de una futura coalición. Lo verdaderamente significativo es que Feijóo abandona parte de la ambigüedad en su relación con la formación de Santiago Abascal, que había caracterizado su discurso desde las elecciones generales. Durante mucho tiempo, el PP defendió que aspiraba a gobernar en solitario mientras evitaba concretar qué haría si no alcanzaba una mayoría suficiente. Ahora la respuesta es más explícita, similar a la que usó el barón Juanma Moreno en la campaña en Andalucía, de priorizar la estabilidad gubernamental aunque ello implique pactar con Vox.

Esta evolución refleja también un cambio de contexto político. Las encuestas siguen apuntando a que el bloque de las derechas podría sumar mayoría parlamentaria, pero también indican que esa mayoría difícilmente dependería exclusivamente del PP. Feijóo parece haber concluido que negar esa posibilidad resulta menos creíble que asumirla abiertamente.

El intento de construir un relato de fin de ciclo

La apertura hacia Vox se produce en paralelo a una ofensiva política mucho más arreciada estos días, que dirigentes de Génova han bautizado como “semana horribilis” para La Moncloa tras la vista de Begoña Gómez ante el juez, la directora general de la Guardia Civil ante el Senado y la primera declaración del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el rescate de Plus Ultra, con la guindilla de la imputación a sus hijas y su secretaria.  

Por todo ello, el PP intenta consolidar la idea de que la legislatura ha entrado en una fase terminal y que el Gobierno de Sánchez se sostiene más por inercia que por capacidad de iniciativa.

En ese marco encajan los reiterados emplazamientos a una moción de censura apoyada por Junts y PNV, así como las críticas a la falta de Presupuestos Generales del Estado durante buena parte de la legislatura. Feijóo busca trasladar la imagen de un Ejecutivo que depende de socios cada vez más distantes y cuya continuidad estaría condicionada por una mayoría parlamentaria cada vez más frágil.

Si el PP logra instalar la percepción de que el ciclo político del sanchismo se acerca a su fin, aumenta sus opciones de presentarse como la única alternativa viable de gobierno. La apelación constante a Junts y al PNV forma parte precisamente de esa construcción narrativa, no tanto porque una moción de censura parezca probable, sino porque sirve para cuestionar la coherencia de los socios que siguen sosteniendo al Ejecutivo.

El caso Zapatero cala de lleno

A esta batalla parlamentaria se suma ahora otro elemento de enorme impacto simbólico: la investigación judicial que afecta a Zapatero y a personas de su entorno. La imputación de sus hijas y de su secretaria ha proporcionado al PP una nueva línea de ataque contra el PSOE. Los populares interpretan que la dimensión familiar del caso incrementa su trascendencia política y consideran que las explicaciones ofrecidas hasta ahora por el expresidente no han logrado disipar las dudas existentes.

La contundencia verbal utilizada por algunos dirigentes populares revela hasta qué punto consideran que este asunto puede erosionar al socialismo. No se trata únicamente de cuestionar la actuación de Zapatero, sino de vincular el caso a una crítica más amplia sobre la cultura política del PSOE y sobre la gestión de los escándalos que afectan a dirigentes o personas próximas al partido.

Sin embargo, la reacción de Sánchez ha seguido una dirección completamente distinta. Lejos de marcar distancias, el presidente del Gobierno ha optado por respaldar públicamente a Zapatero, reivindicando la presunción de inocencia y expresando confianza en las explicaciones del expresidente. @mundiario

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