-Necesita jalón de orejas el funcionario influencer
-Una bravata doméstica que saldrá cara
-“Jimanotas” pasó del PAN al Crucismo
-Avanza plan de control digital del dinero
Tal vez la verdadera vocación del delegado regional de Bienestar en Juárez, Omar García Palomares, es la de influencer, porque de otra forma no se explica su necesidad de atención o el afán de protagonismo que muestra al insistir en hacer promoción personalizada con base en su puesto público.
Desde hace tiempo, en todos sus mensajes insiste en que lo sigan en su página de Facebook para dar información de los programas sociales, becas, pensiones y demás, cuando hay canales oficiales por los que fluyen todos los datos para los beneficiarios.
Pero incluso en las oficinas de Bienestar en la frontera, aseguran, llegó a colocar letreros con la misma intención de llevar visitas a sus redes, hasta que se los retiraron por instrucciones de las oficinas centrales de la dependencia para evitar, precisamente, la delicada promoción personalizada, que raya en lo ilegal.
Sin embargo, luego buscó otra vía con el mismo fin. Colocó códigos QR en las mesas de entrega de tarjetas de Bienestar, los cuales dirigen a su página personal, repleta de información de los programas sociales, obviamente con su fotografía como principal referente.
Ayer mismo, nos reportan, en la entrega de las tarjetas de las becas Rita Cetina (que no es un programa de Bienestar, sino de la Secretaría de Educación Pública, en la que la primera solo funge como auxiliar), volvió a colocar los QR en las mesas, en clara contravención a las reglas que deben seguir los funcionarios federales y a las instrucciones precisas de la propia dependencia a la que pertenece.
Tanta necesidad de validación, de que lo vean, lo conozcan y lo ubiquen, desde luego genera sospechas y críticas por la forma en que usa a su favor la información a su alcance sobre los programas de Bienestar, los cuales no deben tomarse como bandera política y menos personal.
Más vale que le den un jalón de orejas a tiempo antes de que termine envuelto en señalamientos de corte electoral o incluso de otro tipo.
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Cara podría salirles a los morenistas allegados a dos senadores de ese mismo partido la bravata que protagonizaron esta semana a las afueras del Congreso del Estado contra el alcalde, hoy con licencia, Cruz Pérez Cuéllar.
El asunto ya escaló a las instancias internas de Morena, donde fueron denunciados formalmente ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, el máximo órgano encargado de vigilar la conducta de la militancia.
No es un tema menor. Una de las reglas dentro del movimiento desde los tiempos de López Obrador, y recientemente reiterada por la dirigencia nacional encabezada por Ariadna Montiel, es evitar a toda costa las “patadas bajo la mesa”.
Resulta complicado seguir vendiendo a Morena como una alternativa distinta a los viejos partidos cuando algunos de sus propios cuadros recurren a las mismas prácticas de confrontación interna que tanto criticaron durante años.
La denuncia fue presentada por Pablo Ramírez, militante y seccional de Morena, quien aparece como promovente del recurso.
En el documento son señalados Martha Serrano, Ana Luisa Rojas, Catalina Castillo, Eva América Mayagoitia Padilla y Félix Lazos, todos identificados plenamente con los grupos de los dos senadores.
Es una pelea que no le conviene a Morena, pero que se ha venido dibujando desde hace tiempo. La guerra de esos senadores contra Pérez Cuéllar es permanente porque ellos también disputan no solo la candidatura a gobernador, sino también la alcaldía.
Pinta para cruenta la guerra interna, a menos que la dirigencia nacional guinda —e incluso Palacio Nacional— tome las debidas providencias.
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Desde hace varios meses, el único regidor panista del Ayuntamiento de Juárez, Alejandro “Jimanotas” Jiménez Vargas, ha sido prácticamente relegado por sus compañeros de partido de las actividades preproselitistas desarrolladas en esta ciudad.
Y esto no es de a gratis; se lo ha ganado a pulso. En varias ruedas de prensa en las que la dirigencia del partido y diputados locales han cuestionado el trabajo de la actual administración municipal, el edil ha sido, además de tibio en sus comentarios, silencioso o, en el mejor de los casos, reservado de una manera que más que estratégica pareciera cómplice.
La mazorca empezó a desgranarse a mediados del mes de mayo. Primero, cuando “Jimanotas” trastabilló en plena sesión de Cabildo al expresar que “...desde su posicionamiento, aquí estaré velando siempre por los intereses del presidente municipal...”, lo que fue considerado por los blanquiazules como una clara traición de su subconsciente.
Después, el regidor prefirió estar presente en la inauguración de un parque que lleva el nombre del finado director de Regulación Comercial municipal, Arturo Urquidi Astorga, que asistir a la capital del estado para respaldar a la gobernadora Maru Campos ante los embates recibidos por el gobierno federal.
Y, de plano, la gota que derramó el vaso fue la cálida despedida que Alejandro le dio al alcalde Cruz Pérez Cuéllar durante la sesión de Cabildo en la que pidió licencia para buscar la candidatura de Morena al gobierno de Chihuahua.
El regidor, lejos de complacer a sus compañeros haciendo que la sangre llegara al río y cuestionando la licencia del alcalde, como le ordenaron en el PAN municipal, prefirió reconocerle su trabajo al frente de la administración y expresarle sus mejores deseos para los proyectos venideros.
Así las cosas con el “Jimanotas”.
El ahora alcalde con licencia, por supuestísimo, feliz.
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El 17 de junio, el Banco de México publicó nuevas disposiciones para todo el sistema financiero nacional, mismas que buscan ampliar la rastreabilidad y digitalización del manejo del dinero por parte de la población. Las medidas deberán adoptarse a más tardar a mediados de diciembre de 2026.
Se trata de las circulares 3/2012 y 14/2017, correspondientes a las “Reglas del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios”. Ambas modificaciones buscan propiciar una mayor adopción de los medios de pago digitales y extender sus beneficios a sectores cada vez más amplios de la población, dice el banco central en un documento.
Las nuevas reglas permiten generar aplicaciones estandarizadas como medio de pago a través de los teléfonos celulares.
También se amplían los montos permitidos en transferencias electrónicas para pequeños negocios, con el objetivo de que adopten pagos digitales.
Sobraría decir que, a la par de dichas acciones, existe todo un plan para registrar líneas telefónicas de todos los mexicanos y, como resultado general, permitir un control casi total del comportamiento de cada ciudadano, ni más ni menos.
Las líneas podrán luego alinearse con los monederos electrónicos que, en un futuro, serán el medio de pago aceptado, sin la posibilidad de retiros en efectivo, tal y como sucede en países como China y como ocurre en esquemas de aplicación ya muy avanzados en Europa.