El presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó que su país se opondrá a utilizar el presupuesto de la Unión Europea para financiar centros de retorno de migrantes en países extracomunitarios, al considerar que esta política es incompatible con los principios europeos y poco eficaz en términos prácticos.
Durante una rueda de prensa posterior a la cumbre de líderes europeos en Bruselas, Macron señaló que, aunque Francia respalda una política migratoria más estricta enfocada en la reducción de la inmigración irregular y el retorno de personas sin derecho a permanecer en el bloque, rechaza la externalización de centros de deportación fuera del territorio comunitario.
El mandatario sostuvo que este tipo de medidas no deben ser financiadas con recursos del programa de acción exterior del nuevo Marco Financiero Plurianual 2028-2034, que incluye el instrumento “Europa Global” para la política internacional de la UE.
Macron argumentó que los llamados “centros de retorno” plantean problemas de principios y de viabilidad, al cuestionar la idea de trasladar a personas migrantes a terceros países mientras no se permite su permanencia en territorio europeo. También afirmó que no existen pruebas de que este modelo funcione de manera efectiva.
La postura francesa coincide parcialmente con la de países como Pedro Sánchez, aunque contrasta con la de una mayoría de Estados miembros que han mostrado disposición a explorar acuerdos con países terceros para establecer estos centros con apoyo financiero de la Comisión Europea.
El debate se enmarca en la discusión sobre el nuevo presupuesto plurianual de la UE, en el que varios gobiernos buscan flexibilizar el uso de fondos para políticas migratorias externas, mientras otros insisten en límites basados en derechos humanos y en la legalidad internacional.