La Selección Argentina de Fútbol ha recuperado la calma y las sonrisas en su búnker de entrenamiento tras un estreno mundialista que, si bien dejó un panorama sumamente favorable en el marcador, encendió algunas alarmas de consumo interno. El combinado albiceleste ya trabaja con la mente puesta en su segundo compromiso de la fase de grupos de la Copa del Mundo de 2026. Fiel a su inquebrantable costumbre de no repetir una alineación titular desde la recordada final de la Copa América 2024, el estratega Lionel Scaloni planea introducir modificaciones de peso para medir fuerzas el próximo lunes contra el seleccionado de Austria.
El director técnico santafesino se mostró sumamente reflexivo y concentrado durante las primeras horas de la mañana en las instalaciones del Compass Minerals National Performance Center de Kansas City. Antes de que los futbolistas saltaran al terreno de juego, el creador de la 'Scaloneta' coordinó los trabajos junto a su cuerpo técnico con anotador en mano, buscando la fórmula idónea para neutralizar el despliegue físico del conjunto europeo. El búnker argentino persigue un objetivo claro: sellar una victoria en Texas que, combinada con un tropiezo de Jordania ante Argelia, garantice el liderato matemático del grupo de forma anticipada.
El cuerpo técnico de los vigentes campeones del mundo no se ha dejado encandilar por el contundente resultado de 3-0 obtenido en el debut frente al cuadro africano. El cuerpo técnico es plenamente consciente de que el equipo sufrió desajustes alarmantes en la faceta de retroceso defensivo sobre el césped del Arrowhead Stadium, dejando excesivos carriles libres entre la línea de zagueros y los mediocampistas de contención. La premisa absoluta en los ensayos tácticos de fútbol de once contra once ha sido achicar el margen de error, asumiendo que no siempre se contará con la inspiración divina de un Lionel Messi firmando un triplete.
En el plano estrictamente nominal, la primera modificación de la Selección Argentina se registrará en el carril derecho de la retaguardia. El lateral Nahuel Molina recuperará su lugar en la formación inicial en detrimento de Gonzalo Montiel, quien arrastra una leve sobrecarga muscular que le obligó a dosificar esfuerzos, pese a entrenarse con total normalidad. El resto de la línea defensiva no sufrirá alteraciones sustanciales; el bonaerense Facundo Medina se mantendrá firme como marcador de punta por izquierda, ganándole la pulseada táctica a la experiencia del veterano Nicolás Otamendi.
El rompecabezas de la medular y el cambio de horario para Dallas
El verdadero rompecabezas que desvela a Lionel Scaloni se localiza en la confección de la línea de volantes. Aunque el tridente compuesto por Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández parece inamovible por su jerarquía histórica, el rendimiento discreto del futbolista del Liverpool en el debut ha forzado al entrenador a estudiar variantes de auxilio. El principal damnificado por el cambio de dibujo táctico sería el joven Thiago Almada, quien ha alternado de forma constante su presencia en el equipo titular durante las últimas prácticas a puertas cerradas.
La primera alternativa que baraja el cuerpo técnico es la inclusión de un mediocampista de corte y tenencia como Exequiel Palacios o Leandro Paredes, un movimiento diseñado para liberar de obligaciones de marca a Mac Allister y dotar de mayor equilibrio a la medular. Sin embargo, la opción que gana enteros en el predio de Kansas es el ingreso de un futbolista con mayor recorrido por la banda izquierda como Nicolás González. El objetivo prioritario de esta variante es contrarrestar el tándem ofensivo más peligroso de Austria, compuesto por Stefan Posch —quien jugará con una máscara protectora por una fractura de mandíbula— y la estrella del Bayern Múnich, Konrad Laimer.
En la línea de ataque, la incógnita del centrodelantero continuará vigente hasta que Julián Alvarez alcance el cien por ciento de su plenitud física y futbolística tras una exigente temporada europea. Por el momento, el capitán del Inter de Milán, Lautaro Martínez, se perfila para mantener la titularidad en el frente ofensivo junto al astro Lionel Messi, aunque el plan de Scaloni contempla otorgar una cantidad considerable de minutos al atacante cordobés para afinar su puntería de cara a las rondas de eliminación directa de julio.
La planificación del combinado sudamericano ha sufrido una mutación estratégica en cuanto a las cargas horarias de trabajo. El plantel ha abandonado momentáneamente los entrenamientos vespertinos para ejercitarse en el turno matutino, una medida indispensable para adaptar el organismo de los futbolistas a las condiciones climáticas del compromiso del lunes en Dallas, fijado para las 12 del mediodía. Aunque el imponente recinto texano cuenta con un moderno sistema de refrigeración interna, el cuerpo técnico busca mitigar los efectos de la intensa ola de calor que azota al estado de Texas, donde los termómetros rozan los 35 grados de temperatura.
De no mediar imprevistos de última hora en la sesión definitoria de este sábado, la probable formación de la Selección Argentina para asegurar el pase a la siguiente ronda del Mundial estaría integrada por: Emiliano Martínez bajo los tres palos; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Facundo Medina en la línea del fondo; Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández en la contención; mientras que la ofensiva quedará reservada para el capitán Lionel Messi, Lautaro Martínez y la duda final entre Thiago Almada o Nicolás González en un esquema elástico. @mundiario