Representantes de Meta Platforms Inc., funcionarios de la Ciudad de El Paso y vecinos críticos del centro de datos que la empresa construye en el Noreste de la ciudad se reunieron el jueves en una mesa redonda en el Ayuntamiento, pero la sesión dejó en claro que los impactos del proyecto son demasiado complejos para resolverse en 60 minutos.
“El centro de datos de Meta se ha convertido en uno de los temas más discutidos y controvertidos de nuestra comunidad. Ha planteado preguntas importantes sobre el agua, la energía, el desarrollo económico, la transparencia y el futuro de El Paso”, declaró el alcalde Renard Johnson.
“Todavía hay preguntas que deben responderse, preocupaciones que merecen escucharse y confianza que necesita reconstruirse”, añadió. “Estas conversaciones deben continuar y la comunidad debe seguir siendo parte de este proceso”.
Los residentes que participaron en la discusión buscaron respuestas sobre la contaminación acústica y otras posibles molestias para los vecinos.
“No queremos a Meta en nuestro patio trasero”, afirmó Cynthia Crouse, líder de una asociación vecinal del Noreste.
“Hay tantas cosas que no se nos han proporcionado. ¿Se ha realizado algún tipo de estudio de salud sobre los impactos y la exposición a largo plazo de los centros de datos?”, preguntó, añadiendo cuestionamientos sobre barreras acústicas para bloquear el ruido de las instalaciones. “Estas son algunas de las cosas que exigimos y sobre las que queremos saber qué está pasando”.
Entre los participantes estuvieron la directora ejecutiva de El Paso Electric, Kelly Tomblin; el director ejecutivo de El Paso Water, John Balliew; la representante del Distrito 4, Cynthia Boyar Trejo; el subgerente municipal Robert Cortinas; los ejecutivos de Meta Ana Martínez y Darija Cosic; la procuradora municipal Karla Nieman; el residente del Noreste John Justice; la abogada Verónica Carbajal; el líder sindical Eddie Trevizo; el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de El Paso, Ricardo Mora; el director de asuntos gubernamentales de la Asociación de Agentes Inmobiliarios del Gran El Paso, Ernesto García; y un representante de la oficina de la representante del Distrito 3, Deanna Maldonado-Rocha.
“Creo que no estamos conectando con lo que realmente está pasando aquí”, señaló Trevizo, gerente de negocios de la Hermandad Internacional de Trabajadores Eléctricos Local 960, quien apoya el centro de datos. “Y simplemente gritarnos cosas apasionadas el uno al otro no nos llevará a ningún lado”.
Carbajal, organizadora comunitaria de larga trayectoria que se opone al proyecto de Meta, dijo estar decepcionada con la reunión “porque no hemos recibido respuestas claras a las preguntas que hemos estado haciendo”.
Boyar Trejo y Johnson afirmaron que celebrarán más foros comunitarios con Meta.
“Necesitamos asegurarnos de que Meta responda a la comunidad de El Paso y le dé las respuestas que necesita”, expresó Johnson. “Este no es el fin de una conversación, es sólo el comienzo, y necesitamos hacer esto más porque El Paso lo merece”.
La amplitud de los temas tratados –y, en ocasiones, la falta de respuestas claras y definidas– durante la reunión de una hora puso de relieve la naturaleza compleja del proyecto del centro de datos.
“El consumo de agua de Meta, en el gran esquema de las cosas, no es tan grande como se está retratando”, afirmó Balliew.
Señaló que cuando hay un gran terreno vacante en la ciudad, El Paso Water debe planificar con anticipación y contemplar cuánta agua necesitaría suministrar si un desarrollador construyera un vecindario, instalación industrial o desarrollo comercial en ese lugar. Para planificar de manera conservadora, El Paso Water asume que las condiciones del período de sequía más intensa registrado –El Paso recibió una cantidad récord mínima de agua de río en 2013– existirán todos los años en adelante.
“Si estuviéramos construyendo casas allí, una subdivisión normal, usaríamos aproximadamente la misma cantidad de agua. Nadie estaría hablando de ello”, afirmó Balliew.
Meta ha dicho que repondrá el doble del agua que utilice su instalación. La empresa presentó ejemplos de proyectos de restauración hídrica, como tecnología de riego basada en sensores que, según Meta, permitirá a los agricultores usar el agua de manera más eficiente y ahorrar 105 millones de galones (397 millones de litros) anuales, así como riego por goteo para reducir el uso en 71 millones de galones (268 millones de litros) anuales.
Meta también trabajará con la organización sin fines de lucro DigDeep para llevar agua corriente por primera vez a 28 hogares del Condado de El Paso, además de llevar “agua limpia a comunidades desatendidas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México”.
“Buscamos principalmente proyectos de restauración hídrica relacionados con la conservación, la eficiencia del riego, la restauración de ecosistemas y el suministro y la confiabilidad del agua en las cuencas locales”, declaró Darija Cosic, gerente de Políticas Públicas de Meta para infraestructura y energía.
Añadió que una firma independiente verificará los datos de los proyectos de restauración hídrica de Meta.
Otra gran interrogante es el impacto de la contaminación del aire derivada de las instalaciones de generación de energía que abastecerán a Meta. El centro de datos requerirá 1 gigavatio de electricidad, gran parte del cual será suministrado por generadores de gas natural que emitirán contaminantes y gases de efecto invernadero.
El Paso Electric no respondió de inmediato a preguntas sobre las emisiones climáticas que espera libere la planta McCloud. La planta cuenta con permiso del regulador ambiental de Texas para emitir material particulado, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y otros contaminantes, aunque no en grandes volúmenes.
“Nuestras instalaciones cumplen con todos los requisitos federales, estatales y locales de calidad del aire”, afirmó Cosic.
La Ciudad adoptó a principios de este año un Plan de Acción Climática para El Paso, un conjunto de políticas y programas diseñados para reducir las emisiones locales de gases de efecto invernadero y hacer frente al aumento de las temperaturas promedio.
“Cada vez que un nuevo usuario llega a la comunidad y va a modificar el plan climático que la ciudad ya está implementando, tenemos serias preocupaciones al respecto”, afirmó Johnson. “Esto es algo que tenemos que analizar como ciudad para asegurarnos de que seguimos cumpliendo con lo que queremos hacer como plan de acción climática para El Paso”.
Más allá de facilitar los foros, Boyar Trejo propone un acuerdo de beneficio comunitario entre la Ciudad y Meta Platforms Inc., con el que busca obtener inversiones adicionales de la empresa –valuada en varios billones de dólares– en áreas como infraestructura hídrica, controles de contaminación del aire y asistencia para el pago de recibos de electricidad.
Las propuestas del acuerdo de beneficio comunitario de Boyar Trejo piden a Meta invertir en:
Gastos de capital en agua
Financiar, construir o mejorar infraestructura localizada de reciclaje de agua y purificación avanzada, y/o reparar infraestructura antigua. Establecer un cronograma por etapas para diseñar e instalar tuberías que conecten con las líneas de agua salobre subterránea de El Paso Water o con los circuitos de desalinización sin tratar. Esto garantizaría el suministro hídrico a largo plazo para las torres de enfriamiento del centro de datos, dejando físicamente más agua potable en el acuífero local para los residentes.
Vecindario Futureland: Financiar infraestructura de alcantarillado para 214 hogares a aproximadamente una milla (1.6 kilómetros) del centro de datos.
No quedó claro si Meta participará en negociaciones sobre los acuerdos de beneficio comunitario. (Diego Mendoza-Moyers/El Paso Matters)