Ada Colau ha dejado de cerrar la puerta a un regreso a la primera línea política. La exalcaldesa de Barcelona y una de las fundadoras de Barcelona En Comú reconoce que ha recibido propuestas para concurrir a las próximas elecciones generales y se muestra dispuesta a participar en una candidatura si las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE consiguen articular un frente suficientemente amplio en el que estén también Sumar y Podemos.
“Es cierto que me han propuesto dar el paso”, admite Colau en un mensaje difundido este viernes. Su respuesta, sin embargo, mantiene abierta la incógnita sobre su futuro electoral. “Ahora mismo yo no soy candidata a nada”, ha dicho. La matización evita convertir el anuncio en una candidatura formal, pero supone un cambio respecto a su posición anterior, cuando descartaba presentarse de nuevo a unas elecciones.
La condición que plantea es política antes que personal. Colau reclama “un frente realmente amplio” que permita sumar más fuerzas, mejorar el funcionamiento interno y ofrecer un proyecto “valiente e ilusionante”. Si las conversaciones entre los partidos avanzan en esa dirección, asegura, se sentirá “responsable de ayudar” para evitar que la derecha y la extrema derecha lleguen al Gobierno.
El movimiento se produce en un momento especialmente delicado para la izquierda alternativa. Sumar todavía no ha definido públicamente ni su candidato ni la fórmula electoral con la que acudirá a las generales, aunque ya se avanzó que cualquier lista será bajo el paraguas del Frente Amplio, mientras Podemos ha situado a la exministra de Igualdad, Irene Montero, como su aspirante y ha planteado unas primarias abiertas para elegir el liderazgo de una candidatura unitaria.
El regreso de Colau entra en el debate sobre la unidad
En paralelo, las distintas formaciones mantienen conversaciones para intentar evitar una nueva fragmentación electoral. Sumar ha reclamado a Podemos que aclare si está dispuesto a trabajar para revalidar el actual Gobierno de coalición de Pedro Sánchez, mientras que los morados insisten en la necesidad de construir una candidatura capaz de incorporar a distintos sectores de la izquierda a través de las urnas.
En este escenario, el nombre de Colau comienza a tomar fuerza. La exalcaldesa conserva influencia dentro del espacio de los comunes y ha recuperado visibilidad pública durante las últimas semanas después de un periodo alejada de la política institucional. Su reaparición ha incluido intervenciones en medios, actos vinculados a la vivienda y su participación en una protesta contra el desahucio de Maricarmen Abascal, tras la que pidió a los ministros de Movimiento Sumar (MS), Comuns, Más Madrid e Izquierda Unida (IU) romper con el Ejecutivo de Sánchez en protesta.
La propia Colau ha defendido además que la ruptura entre Podemos y los comunes fue un error y que ambas partes deberían volver a hablar. Esa posición conecta ahora con la principal dificultad del proyecto de unidad, que pasa por conseguir que las fuerzas que llevan años enfrentadas acepten compartir candidatura, liderazgo y estrategia electoral.
Podemos y Sumar, ante la prueba de la unidad
El regreso de Colau coincide con una fase de redefinición del espacio político. Sumar trabaja en una nueva fórmula electoral y ha empezado a utilizar la denominación Frente Amplio como posible marca para las generales, mientras las distintas fuerzas siguen negociando quién debe asumir el liderazgo.
La cuestión de las listas se suma así a la discusión sobre el programa y el método para elegir al candidato. Podemos ha puesto sobre la mesa las primarias abiertas propuestas por Montero, mientras Sumar ha evitado comprometerse con ese mecanismo y mantiene su propia hoja de ruta.
En ese tablero, Colau podría representar un perfil distinto al de los dirigentes que actualmente ocupan cargos institucionales. Su trayectoria destila activismo social, el movimiento por la vivienda y ocho años al frente del Ayuntamiento de Barcelona. Precisamente esa procedencia explica que su eventual incorporación sea contemplada como una forma de ampliar el perímetro de la candidatura más allá de las estructuras partidistas.
Sumar ya había abierto en julio la posibilidad de que el candidato a la Presidencia del Gobierno no perteneciera a ninguno de los partidos integrantes de la coalición. El nombre de Colau encaja en esa discusión, aunque ella no ha confirmado que vaya a asumir ningún puesto concreto ni que pretenda encabezar una lista. @mundiario