El conflicto por la vivienda de Maricarmen entra en una nueva etapa después de que Urbagestión haya planteado al Ayuntamiento de Madrid una solución para que la mujer pueda regresar al piso del número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda. La compañía propuso incorporar el inmueble al programa Reviva y que la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) lo gestionara como alquiler asequible.
La respuesta municipal ha sido negativa. La EMVS considera que esta alternativa no puede aplicarse porque la vivienda no reúne las condiciones establecidas en las bases del programa. El caso, por tanto, no se resolverá mediante esa fórmula y queda ahora pendiente de una negociación entre las partes.
Según ha explicado la empresa municipal, la propuesta recibida este viernes no cumple los requisitos legales de Reviva ni los establecidos para otros programas municipales de adquisición de vivienda. La negativa no supone, sin embargo, el cierre de las vías de diálogo.
El Ayuntamiento ha puesto sobre la mesa el Servicio de Intermediación del Alquiler, también gestionado por la EMVS. Este mecanismo permite que la administración actúe como intermediaria entre propietarios e inquilinos y facilite cuestiones como la elaboración del contrato, el asesoramiento jurídico o la búsqueda de soluciones ante posibles conflictos.
En este caso, los representantes de Maricarmen han aceptado reunirse con Urbagestión y los mediadores municipales el lunes 28 de septiembre a las 16.00 horas. El objetivo será estudiar si existe una fórmula que permita su regreso al inmueble bajo unas condiciones económicas asumibles.
Una propuesta después del desahucio
La iniciativa de Urbagestión llega después de que el desahucio se ejecutara el miércoles, tras varios intentos y después de una prolongada disputa judicial. Maricarmen, de 87 años, había vivido en la vivienda durante más de siete décadas.
La propiedad sostiene que el contrato de renta antigua había quedado extinguido tras las sucesivas subrogaciones y el Tribunal Supremo respaldó esa interpretación en marzo. El conflicto terminó con el lanzamiento de la vivienda.
Ahora Urbagestión asegura que busca una alternativa estable y asequible. La empresa también ha confirmado que recibió una propuesta del pianista James Rhodes para comprar el piso o contribuir al alquiler, aunque afirma que esos mensajes llegaron cuando el desahucio ya se había producido.
El Sindicato de Inquilinas mantiene sus críticas y considera que la propuesta llega demasiado tarde. El colectivo también mantiene la movilización convocada para este sábado.
Una mediación que puede cambiar el escenario
La diferencia entre las dos propuestas es relevante. Reviva no puede aplicarse en las condiciones planteadas, mientras que la intermediación municipal sí permite sentar a propietarios e inquilinos alrededor de una misma mesa.
El servicio de la EMVS establece además mecanismos para facilitar contratos y asesoramiento y contempla que el alquiler no supere el 40% de los ingresos netos del inquilino. La reunión del lunes será, por tanto, el primer intento formal de encauzar el conflicto después del desahucio.
El caso de Maricarmen se ha convertido en uno de los episodios más visibles del debate sobre vivienda y alquiler en Madrid. Su situación también ha generado una respuesta política y social que ha situado de nuevo en primer plano la dificultad de encontrar alternativas habitacionales cuando una persona pierde su vivienda habitual. @mundiario