Bélgica llegaba al encuentro con la obligación de imponer su calidad y demostrar por qué sigue siendo una de las selecciones más respetadas del panorama internacional. Sin embargo, se encontró con un rival perfectamente organizado, disciplinado en defensa y liderado por un guardameta que firmó una de las actuaciones más destacadas de lo que va de torneo.
La selección dirigida por Amir Ghalenoei planteó un partido de máxima exigencia táctica. Irán renunció a la posesión durante largos tramos del encuentro, pero compensó esa inferioridad con un bloque compacto que apenas concedió espacios entre líneas. Cada avance belga chocaba contra una defensa sólida y perfectamente coordinada.
En el centro de esa resistencia apareció la figura de Alireza Beiranvand. El guardameta iraní transmitió seguridad desde el primer minuto, dominó el juego aéreo y respondió con reflejos extraordinarios cuando Bélgica logró generar ocasiones claras.
Bélgica dominó, pero le faltó el gol
Los europeos llevaron la iniciativa durante gran parte del choque. Kevin De Bruyne volvió a ser el cerebro ofensivo de su selección, asociándose constantemente con Leandro Trossard y generando numerosas situaciones de peligro.
Romelu Lukaku tuvo varias oportunidades para desequilibrar el marcador, pero volvió a encontrarse con una defensa iraní muy atenta y con un Beiranvand inspirado. Bélgica acumuló llegadas, centros y remates, aunque sin la precisión necesaria para transformar su dominio en goles.
La sensación durante muchos minutos fue que el tanto belga podía llegar en cualquier momento. Sin embargo, cada ocasión terminaba encontrando una respuesta del portero iraní o de una línea defensiva que mantuvo la concentración hasta el final.
Aunque el protagonismo recayó sobre Beiranvand, Thibaut Courtois también tuvo una intervención decisiva que terminó siendo fundamental para el resultado.
Irán aprovechó una de sus escasas aproximaciones para poner a prueba al guardameta belga. En una acción nacida a balón parado, los asiáticos estuvieron cerca de adelantarse, pero Courtois reaccionó con una parada espectacular que evitó el 0-1.
Poco después, los iraníes llegaron incluso a celebrar un gol que habría cambiado el rumbo del partido. Sin embargo, la intervención del VAR anuló la acción por fuera de juego milimétrico, frustrando a una selección que rozó la sorpresa antes del descanso.
La expulsión que cambió el guion
La segunda mitad elevó todavía más la tensión. Bélgica intensificó su presión y aumentó el ritmo de ataque en busca de una victoria imprescindible.
Sin embargo, el encuentro dio un giro inesperado cuando Nathan Ngoy vio la tarjeta roja tras derribar a Mehdi Taremi cuando este se marchaba solo hacia la portería. La expulsión dejó a los belgas con diez futbolistas durante el tramo decisivo del choque.
Shared points in LA ?#FIFAWorldCup
— FIFA World Cup (@FIFAWorldCup) June 21, 2026
A partir de ese momento, el partido cambió por completo. Irán ganó confianza, adelantó líneas y comenzó a manejar situaciones ofensivas con mayor frecuencia. Bélgica, que había sido dominadora durante una hora, se vio obligada a proteger el empate y resistir el empuje final de su rival.
Un empate que mantiene la emoción en el Grupo G
El 0-0 final refleja un encuentro mucho más intenso de lo que indica el marcador. Bélgica tuvo más ocasiones y llevó el peso del juego, pero la falta de acierto y la inspiración de Beiranvand terminaron frustrando sus planes.
???¡QUÉ PEDAZO DE ATAJADA DE BEIRANVAND PARA SALVAR A IRÁN ANTE BÉLGICA! pic.twitter.com/iOOGT0ycz7
— dataref (@dataref_ar) June 21, 2026
Para Irán, el resultado supone una demostración de competitividad frente a una de las grandes potencias del torneo. La selección asiática confirmó que puede plantar cara a cualquier rival gracias a su organización defensiva y a la seguridad de su portero.
¡¡SE ESTÁ PASANDO DE BELGA DE FORMA NEGATIVA!!
— Invictos (@InvictosSomos) June 21, 2026
? No pudieron ganarle a Egipto.
? No pudieron ganarle a Irán.
? No son líderes de grupo.
? No tienen garantizado su boleto a la siguiente ronda.
? Se jugarán todo en la última jornada.
¿Bélgica era el máximo favorito?… pic.twitter.com/vW9R2ciMV3
La actuación de Beiranvand deja una de las imágenes más memorables de la fase de grupos y refuerza una tendencia cada vez más evidente en este Mundial 2026: los guardametas están marcando diferencias y convirtiéndose en protagonistas absolutos de muchos partidos. En esta ocasión, tanto Irán como Bélgica pueden agradecer a sus porteros haber mantenido vivo el sueño de seguir avanzando en el torneo. @mundiario