
La celebración internacional de “La Fiesta de la Música”, organizada por la Alianza Francesa de Mérida para conmemorar el solsticio de verano, contó en su duodécima edición con una participación destacada.
La cantante francesa Cassidy, de 24 años y exparticipante del programa “La Voz” en su país de origen, engalanó la cartelera artística de esta jornada cultural orientada a vincular a creadores profesionales y aficionados con el público local.
La presencia de la intérprete se concretó de manera fortuita durante su primera visita vacacional a la entidad, motivada por la invitación de un colaborador de la institución cultural.
Tras aceptar integrarse al elenco, la vocalista sumó su propuesta sonora a un circuito musical que este año expandió sus horizontes al desarrollarse de forma simultánea en cuatro sedes de la ciudad, complementado con una oferta gastronómica que incluyó desde especialidades francesas hasta platillos de la cocina yucateca.
Tras su paso por la producción televisiva en Francia, plataforma que en su momento le abrió las puertas en el ámbito musical, Cassidy decidió priorizar su preparación académica.
La joven concluyó sus estudios en Lenguas Extranjeras —con dominio de inglés y español— y cursó una maestría en Comercio Internacional, una ruta profesional que la distanció temporalmente de la industria del entretenimiento.
La intérprete expuso que, si bien el alejamiento formal de la escena reduce la frecuencia de las oportunidades artísticas, la culminación de sus compromisos universitarios le permite retomar la canción y proyectar nuevas iniciativas musicales, siendo el foro de Mérida una ventana idónea para este reencuentro con los escenarios.
Durante su intervención en la sede principal del festival, donde compartió créditos con proyectos como Montreal Music, Dos de Mar, Ale Destiny, Stellaria y Nódulo SA, Cassidy hizo gala de su formación lingüística al ejecutar un repertorio interpretado tanto en francés como en español.
La selección incluyó piezas emblemáticas de la canción francófona como “Quand on n’a que l’amour” de Jacques Brel y “La Bohème” de Charles Aznavour, así como el clásico bolero “Historia de un amor”, una de sus primeras incursiones en la lírica hispana.
En el plano de las influencias musicales, la cantante manifestó una vinculación estrecha con las composiciones tradicionales mexicanas, un gusto compartido con su abuelo, a quien describió como la figura fundamental en su impulso para cantar.
Aunque señaló que esta estancia representa su primer acercamiento con el territorio y la música de la región peninsular, destacó su afinidad por la obra de Juan Gabriel, antes de concluir su participación con la expectativa de retornar a la entidad para continuar el intercambio cultural. — Pablo César May Pech