Los bloqueos de carreteras que mantuvieron parcialmente paralizada a Bolivia durante más de 50 días continúan hoy disminuyendo, mientras el Gobierno prepara un operativo para ingresar al trópico de Cochabamba, el principal bastión político del ex Presidente Evo Morales.
La reducción de las protestas se produjo tras la entrada en vigor del estado de excepción decretado hace dos días por el Presidente Rodrigo Paz, una medida que otorgó mayores facultades a las fuerzas de seguridad para recuperar el control de las carreteras y garantizar el abastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos.
Según la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), el número de puntos de bloqueo se redujo a 11 en todo el territorio nacional después de haber rozado los 100 la semana pasada.
El trópico de Cochabamba es uno de los últimos focos activos de protesta en el país.
Durante las últimas horas, policías y militares avanzaron en tareas de desbloqueo y retiro de escombros en varios puntos del país, permitiendo la reapertura de numerosas rutas interdepartamentales y el reinicio de servicios de transporte que permanecían suspendidos desde hace semanas.
Sin embargo, los problemas persisten en la ruta que conecta el centro del país con Santa Cruz, el motor económico de Bolivia.
El Gobierno anunció hoy que prepara una operación para ingresar a esa región cocalera donde seguidores de Evo Morales mantienen medidas de presión y continúan exigiendo la renuncia de Paz.
"Hoy nos vamos a centrar con el Ministro de Defensa, el Alto Mando Militar y el Alto Mando Policial para planificar el ingreso al Trópico de Cochabamba", declaró el Ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, a la televisora Unitel, quien no precisó una fecha para su ejecución.
El conflicto estalló después de que Paz, en el cargo desde noviembre pasado, recortara abruptamente los subsidios a los combustibles para reducir el déficit fiscal, en medio de una creciente escasez de dólares y negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
El trópico de Cochabamba es considerado el principal enclave político y sindical de Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019 y conserva una fuerte influencia entre organizaciones cocaleras y movimientos sociales.
El ex Mandatario permanece en esa región mientras enfrenta una orden de aprehensión relacionada con una investigación por presunta trata de personas, acusaciones que él rechaza y atribuye a una persecución política.
Según el ,Ministro de Gobierno, existen elementos suficientes para impulsar nuevas acciones judiciales contra Morales por su presunto papel en los bloqueos y en la organización de protestas que buscaban forzar la salida del Presidente Paz.
Morales y sus seguidores niegan esas acusaciones y sostienen que las movilizaciones surgieron como respuesta a la crisis económica, la escasez de combustibles y el deterioro de las condiciones de vida en el país.