Semana interesante no sólo por el Mundial de Futbol 2026, sino también en términos de inflación y política monetaria. Mañana que México juega contra la Selección Nacional de República Checa, el INEGI publicará el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) para la primera quincena de junio y por su parte, pasado mañana el Banco de México anunciará su decisión de política monetaria. En este sentido, estimo que los precios al consumidor registraron un aumento quincenal de 0.03 por ciento en la primera mitad de junio, con una inflación subyacente quincenal de 0.22 por ciento. Considero que la inflación subyacente aportó 17 puntos base a la inflación general, mientras que el componente no subyacente restó 14 puntos base.
En cuanto al Mundial, estimo una contribución de 6.1 puntos base a la inflación general en junio, desglosada en 3.8 puntos base por tarifas aéreas y 2.3 puntos base por mayores tarifas hoteleras. También calculo un efecto adicional de 2.5 puntos base en julio. Dicho esto, considero que estos efectos serán transitorios y que incluso podrían tornarse negativos en agosto y septiembre. Sin embargo, la sugiere que hoteles y aerolíneas no están observando el nivel de demanda que anticipaban, lo que podría traducirse en un menor traspaso a precios del que estoy estimando. Por el lado de los agropecuarios, en un monitoreo de precios propio he observado que los precios de las frutas y verduras frescas –en particular jitomate y tomate verde–, han seguido bajando, mientras que los precios del pollo y el huevo han dejado de caer y han comenzado a repuntar. Aun así, sigo pensando que, en términos netos, los precios agropecuarios restarán 15 puntos base a la inflación general en este dato de la primera quincena de junio.
Con estas cifras quincenales, la inflación general anual se ubicaría en 3.69 por ciento en la primera quincena de junio, por debajo del 3.77 por ciento de la quincena previa, mientras que la subyacente se mantendría en 4.15 por ciento, sin cambios frente a la lectura anterior. En este contexto, sigo anticipando que la inflación general repuntará hacia 4.1 por ciento al cierre de 2026, mientras que la subyacente descenderá gradualmente hacia 4.0 por ciento al final de ese año.
Como comentaba al inicio, además de la publicación de la inflación, el Banco de México llevará a cabo su reunión regular de política monetaria la próxima semana y dará a conocer su decisión de tasa el jueves 25 de junio. A mi juicio, la Junta de Gobierno decidirá por unanimidad mantener sin cambio la tasa de referencia en 6.50 por ciento, en línea con el consenso del mercado. La inflación general ha seguido moderándose y hoy se ubica por debajo de 4.0 por ciento anual. Asimismo, la volatilidad del tipo de cambio peso-dólar se ha mantenido relativamente contenida y el peso se ha apreciado frente al dólar en semanas recientes. Además, la incertidumbre en torno al conflicto en Irán ha disminuido de forma importante, lo que ha llevado a los precios del petróleo nuevamente por debajo de 80 dólares por barril. Con esta información podría pensarse que Banxico podría reiniciar un ciclo de baja de tasas.
Sin embargo, hacia delante las cosas no se ven tan promisorias para la inflación. La inflación subyacente sigue mostrando rigidez por encima de 4.0 por ciento. A ello se suma la posibilidad de presiones adicionales en la segunda mitad de 2026 derivadas del fenómeno climático de “El Niño” y, en menor medida, del Mundial. Otro punto que vale la pena enfatizar es que los precios de la gasolina en México no van a disminuir aun cuando se desvanezca el choque global de energía, dado que el gobierno absorbió buena parte del alza en combustibles mediante medidas fiscales durante la fase más aguda del conflicto.
Más allá de este año, considero que podría empezar a materializarse cierta presión inflacionaria acumulada por los aranceles que el gobierno mexicano impuso a las importaciones provenientes de países sin tratado comercial, cuyo efecto aún no se refleja con claridad en el INPC. A juzgar por la baja recaudación arancelaria en este rubro y por el incremento atípico de las importaciones desde China en el cuarto trimestre de 2025, parecería que muchas empresas evitaron pagar esos aranceles al adelantar envíos hacia México, reduciendo así la necesidad de trasladar mayores costos al consumidor. No obstante lo anterior, esta dinámica podría cambiar a principios de 2027, una vez que las empresas agoten sus inventarios y se vean obligadas a importar bajo la nueva estructura arancelaria.
Bajo este panorama, es probable que el staff de Banxico realice ajustes marginales a sus proyecciones anuales de inflación, sobre todo en el corto plazo. En mi escenario, la previsión de inflación general para el segundo trimestre de 2026 bajaría de 4.1 a 4.0 por ciento, mientras que la estimación de inflación subyacente para el mismo periodo podría revisarse ligeramente al alza, de 4.1 a 4.2 por ciento. En consecuencia, mi lectura es que la Junta mantendrá la misma guía prospectiva utilizada en el que acompañó a su última decisión del 7 de mayo: “…hacia delante la Junta de Gobierno considera que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual. hacia adelante, considera apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual…”. Por lo tanto, sigo pensando que Banxico mantendrá sin cambios la tasa por un horizonte prolongado.
Mando mi más sentido pésame a mi querida suegra, Rocío Mucharraz de Fernández, por el fallecimiento de su mamá, Doña Olga González Franco, una señora encantadora que, sin duda, supo vivir plenamente los 98 años que estuvo con nosotros en la Tierra. Abrazo con mucho cariño a Rocío, Alex, Charly y a toda la familia.