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Mundiario 24 Jun, 2026 04:47

El calor gana terreno: el cambio climático dispara los días peligrosos para la salud

El planeta está entrando en una fase en la que el calor ya no se mide solo por los grados que marca el termómetro. La combinación entre altas temperaturas y humedad está configurando un escenario cada vez más hostil para la salud humana, especialmente en regiones densamente pobladas. Un nuevo análisis del grupo científico y divulgativo Climate Central advierte de que los episodios de calor húmedo peligroso se han multiplicado en las últimas décadas como consecuencia directa del cambio climático provocado por la actividad humana.

Según el informe, el número medio de días al año con condiciones de calor húmedo peligrosas ha pasado de unos 10 en la década de 1970 a alrededor de 23 en la actualidad. No se trata solo de una variación estadística: la investigación subraya que el calentamiento global está detrás de la mayor parte de este incremento, alterando de forma profunda la frecuencia y la intensidad de estos episodios extremos.

El estudio añade un dato especialmente revelador: casi dos tercios (64%) de los días de calor húmedo peligroso registrados desde 1970 no habrían ocurrido sin la influencia del cambio climático de origen humano. Y la tendencia se acelera. En 2025, aproximadamente el 83% de estos episodios —19 de los 23 días detectados a nivel global— se atribuyen directamente al aumento de temperaturas provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

La investigación pone el foco en un aspecto menos habitual del debate climático: la “temperatura de bulbo húmedo”, un indicador que combina calor y humedad y que refleja con mayor precisión el estrés térmico real del cuerpo humano. Cuando este valor alcanza los 25 ºC o más, el organismo empieza a tener serias dificultades para regular su temperatura interna mediante el sudor, lo que puede derivar en golpes de calor incluso en personas sanas.

Este enfoque cambia la forma en la que se entiende el riesgo climático. No basta con mirar los picos de temperatura del aire; la humedad actúa como un factor multiplicador que puede convertir un día aparentemente soportable en una situación potencialmente letal. La propia Climate Central subraya que la sensación térmica no es una percepción subjetiva, sino una variable fisiológica con consecuencias directas sobre la supervivencia.

Un riesgo invisible que ya se extiende por los trópicos

Las zonas más afectadas por este aumento son las regiones tropicales y húmedas, donde el clima ya se encuentra cerca de los umbrales críticos. Áreas de Sudamérica, África occidental y el sudeste asiático están registrando incrementos sostenidos de días peligrosos, hasta el punto de que en algunos puntos del planeta se han superado ya los seis meses anuales en condiciones de riesgo térmico.

El informe identifica países especialmente expuestos. Brunei encabeza la lista con más de 300 días anuales en los que se superan los niveles considerados peligrosos, seguido de Singapur, Malasia, Camboya y otros estados del sudeste asiático. En estas regiones, el calor húmedo deja de ser un fenómeno puntual para convertirse en una constante estructural del clima.

Una amenaza que también avanza fuera de los trópicos

Aunque el foco principal está en las zonas ecuatoriales, el estudio advierte de un fenómeno inquietante: incluso regiones tradicionalmente secas están empezando a experimentar episodios de calor húmedo extremo. El suroeste de Estados Unidos, el centro de Australia o la península Arábiga registran ahora más días de este tipo que en los años setenta, lo que apunta a una expansión global del problema.

En Europa, la incidencia sigue siendo comparativamente baja, pero ya no es inexistente. Países como Malta y Chipre han pasado de episodios casi anecdóticos a más de una decena de días al año en condiciones peligrosas. Incluso en países mediterráneos como Italia o España se han empezado a registrar episodios puntuales, algo que hace apenas unas décadas no era habitual.

Cuando el cuerpo humano deja de ser eficiente

El elemento más preocupante del fenómeno no es solo su crecimiento, sino su impacto directo sobre la fisiología humana. Cuando la humedad es elevada, el sudor pierde eficacia como mecanismo de refrigeración, lo que impide que el cuerpo disipe el calor acumulado. Este bloqueo del sistema natural de enfriamiento convierte el esfuerzo físico mínimo en un riesgo potencial.

Los expertos subrayan que factores como la edad, el estado de salud o la falta de acceso a aire acondicionado agravan aún más la vulnerabilidad. En contextos urbanos densos, donde el asfalto y los edificios retienen el calor, el impacto se multiplica, generando condiciones especialmente peligrosas para la población mayor.

El futuro del calor extremo: más allá de la temperatura

La expansión del calor húmedo extremo también está empezando a tener implicaciones sociales, económicas y deportivas. Eventos internacionales y competiciones al aire libre ya contemplan ajustes de horarios y protocolos ante el riesgo de condiciones térmicas peligrosas.

El análisis de Climate Central concluye que la percepción pública del calor debe cambiar con urgencia. No basta con fijarse en la temperatura ambiente: la humedad se ha convertido en el factor decisivo que puede transformar un día caluroso en un escenario potencialmente letal. @mundiario

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