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Mundiario 23 Jun, 2026 21:59

¿Fin de la ocupación? El Líbano fija sus líneas rojas ante Israel en Washington

La búsqueda de una salida diplomática al conflicto entre el Líbano e Israel se encuentra en una fase especialmente compleja. La quinta ronda de conversaciones directas, celebrada en Washington bajo mediación estadounidense, se desarrolla en un contexto marcado por el reciente memorando de entendimiento alcanzado entre Irán y Estados Unidos, un acuerdo que ha contribuido a reducir la intensidad de los combates, pero que al mismo tiempo ha alterado el equilibrio político interno libanés y ha reabierto el debate sobre quién representa realmente los intereses de Beirut.

Las negociaciones, previstas para prolongarse durante varios días, reúnen a delegaciones políticas y militares de ambos países con el objetivo declarado de avanzar hacia un acuerdo de paz y seguridad. Sin embargo, las posiciones de partida siguen estando alejadas, especialmente en torno a la retirada israelí del sur del Líbano y al futuro de Hezbolá.

Paradójicamente, el periodo de menor violencia desde el estallido de la guerra el pasado marzo no ha llegado como consecuencia directa de las conversaciones entre Israel y el Líbano, sino gracias al entendimiento alcanzado entre Irán y Estados Unidos.

El memorando firmado entre ambas partes contempla una reducción de las hostilidades en varios escenarios regionales, incluido el frente libanés. Esta circunstancia ha fortalecido políticamente a Hezbolá, respaldado por Teherán, y ha generado inquietud en las instituciones oficiales libanesas, que llevan meses insistiendo en que ninguna potencia extranjera puede negociar en nombre del país.

El presidente Joseph Aoun ha intentado reafirmar esa posición mediante una apuesta decidida por las conversaciones directas. “Hoy, y en los próximos días, emprendemos una nueva ronda de negociaciones, que esperamos sea decisiva para lograr lo que deseamos por el bien de nuestra nación y nuestro pueblo”, escribió el mandatario.

Desde Washington, un responsable del Departamento de Estado subrayó que el propósito es “avanzar hacia un acuerdo integral de paz y seguridad entre ambos países”. “Nuestra meta común es terminar definitivamente con el ciclo de violencia. Estamos permitiendo que Israel y Líbano negocien como dos Estados soberanos y encuentren una vía hacia la paz y la seguridad”, señaló.

Beirut fija una línea roja: la retirada completa de Israel

El principal objetivo de la delegación libanesa es obtener un calendario concreto para la retirada de las tropas israelíes desplegadas en el sur del país.

El presidente Joseph Aoun ha endurecido públicamente esa exigencia. “Hoy afirmamos que no aceptaremos nada menos que el fin de la ocupación israelí del sur del Líbano y el fin de la tutela extranjera, porque nuestra única opción es nuestra soberanía nacional y nuestra única apuesta es el Estado libanés”, declaró.

Para Beirut, recuperar el control completo del territorio constituye una cuestión fundamental de soberanía. Las autoridades libanesas consideran que la consolidación del Estado solo será posible si desaparecen tanto la presencia militar israelí como las influencias externas que condicionan la vida política del país.

Fuentes implicadas en las conversaciones reconocen, sin embargo, que el margen de maniobra es reducido. Un responsable libanés consultado por Reuters admitía que persiste una profunda falta de confianza. “Existe un problema fundamental de confianza entre nosotros y los israelíes. Nosotros no podemos satisfacer sus demandas y ellos rechazan todas las nuestras”, señalaba.

Pese a ello, Beirut pretende arrancar al menos un calendario de retirada que permita mantener viva la negociación.

Israel centra el debate en Hezbolá

La visión israelí es diferente. Para Tel Aviv, la cuestión central no es tanto la retirada militar como la neutralización de la milicia chií. El portavoz gubernamental David Mencer resumió así la posición israelí antes del inicio de las conversaciones. “El único obstáculo para un acuerdo con el Líbano es Hezbolá, por eso creemos que debe ser desarmado y desmantelado”.

Las autoridades israelíes consideran imprescindible eliminar la capacidad militar de la organización chií y garantizar que el sur del Líbano no vuelva a convertirse en una plataforma para ataques contra territorio israelí. Por ello, el primer ministro Benjamín Netanyahu han reiterado que las tropas israelíes no abandonarán determinadas posiciones mientras persista la amenaza de Hezbolá.

La organización chií mantiene una postura igualmente firme. Su secretario general, Naem Qassem, sostuvo que Israel no tendrá más alternativa que abandonar el territorio libanés. “La retirada debe producirse después del actual alto el fuego conforme a un calendario”, afirmó. "Israel no tiene otra opción que retirarse completamente de todo el territorio libanés”, insistió.

Qassem añadió que el Ejército libanés será desplegado “exclusivamente” al sur del río Litani una vez concluya la retirada israelí. “Cooperaremos plenamente con el Ejército libanés dentro del marco de la seguridad mutua, como hemos hecho anteriormente”, aseguró.

No obstante, Hezbolá continúa rechazando su desarme total y considera que la mejor estrategia pasa por confiar en la capacidad negociadora de Irán frente a Estados Unidos. Desde la organización se han mostrado críticos con las conversaciones directas entre Beirut e Israel, al considerar que la presión diplomática ejercida por Teherán podría resultar más eficaz.

During a speech in Switzerland on Monday, US Vice President JD Vance emphasised the importance of a “deconfliction mechanism” aimed at ensuring diplomatic dialogue among Hezbollah, Lebanon, and Israel, rather than allowing tensions to escalate further pic.twitter.com/V2saq5XGN2

— Middle East Eye (@MiddleEastEye) June 24, 2026

La influencia iraní y el dilema del Estado libanés

El acuerdo entre Irán y Estados Unidos ha generado un efecto paradójico. Aunque ha contribuido a reducir la violencia, varios responsables implicados en el proceso consideran que también ha debilitado políticamente al Gobierno libanés.

La percepción de que Teherán ha incluido la situación del Líbano dentro de sus propias conversaciones con Washington ha provocado malestar entre quienes defienden que las decisiones sobre el futuro del país deben ser tomadas exclusivamente por las instituciones libanesas.

Aoun ha insistido precisamente en esa idea al presentar la soberanía nacional como eje central de su estrategia. Según el presidente, solamente las instituciones estatales pueden garantizar la seguridad, preservar las libertades y asegurar la estabilidad interna.

Las conversaciones iniciadas en abril representan ya el quinto intento de aproximación entre las partes. Estados Unidos ha impulsado sucesivas iniciativas de alto el fuego, pero las hostilidades continuaron sobre el terreno y los combates han dejado más de 4.100 muertos y más de 12.000 heridos en territorio libanés, según las cifras oficiales de Beirut.

Además, las consecuencias materiales son enormes. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y el Consejo Nacional para la Investigación Científica del Líbano calculan que los daños directos en edificios del sur del país superan los 1.380 millones de dólares, mientras que los escombros acumulados alcanzan los 3,1 millones de metros cúbicos. @mundiario

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