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Mundiario 24 Jun, 2026 06:14

Sánchez se justifica ante sus socios para que le dejan seguir en la Moncloa

En otro tiempo hubo una cierta sesión humorística, titulada “Nada con sifón”, lo recordaba al escuchar el mensaje de Pedro Sánchez con su habitual cinismo orgánico como si la cuestión de fondo del presente deterioro del Estado y el ataque desde su bando a una de sus instituciones esenciales como el poder judicial no fuera directamente con él. Porque, para empezar, pese a los avatares y futuro de su guía y maestro Zapatero, lo esencial de este personaje no es el asunto del Plus Ultra, de las joyas ni las otras cuestiones, sino el conjunto de su responsabilidad en la deconstrucción del Estado, que se inicia hace ahora veinte años cuando dijera aquello de que iba a aceptar sin conocerlo el Estatut que le mandaran desde Cataluña para la construcción de una España asimétrica, como quería Maragall (luego corregida por el Constitucional), idea mejorada por Sánchez con lo del “Estado plurinivel”. En ese sentido, la parte magra del discurso no fue el ataque a la derecha, sino el ruego a sus consocios críticos para que le dejen seguir en la Moncloa.

No deja de ser una paradoja que siendo como es el presidente del Gobierno, se supone, la persona mejor informada del Estado, arropado por docenas de bien pagados asesores y todo el aparato, resulta que no se enteraba de lo que ocurría a su alrededor de la mano, sucesivamente, de dos de los hombres de su máxima confianza. A los que hizo sucesivamente secretarios de organización de su partido. Y además, de poderoso ministro y luego diputado al que ha resultado un delincuente común ya en la cárcel, y al otro además del mismo cargo, mensajero y delegado para negociar con el fugado que le impuso la amnistía a cambio de mantenerlo en la Moncloa con sus votos, dejando su efecto alguno las consecuencias del más grave ataque a la Constitución y el Estado.

Pero veamos el marco general del país en el momento que la obra iniciada por Zapatero alcanza su zénit. Todo lo que está ocurriendo en España en estos momentos tiene como marco general la escandalosa puesta sucesiva en libertad, por parte del gobierno del PSOE en el País Vasco, de los más contumaces asesinos de ETA, condenados a cientos de años de cárcel. Insisto, ese es el marco. Todo lo demás son diversos efectos del blanqueo de ETA que inicia Zapatero. Ese es el marco. La escena de vodevil se completa cuando el ex etarra y jefe de Bildu Otegi sale en defensa de la esposa de Sánchez y arremete contra los jueces. Porque la situación actual del país tiene que verse en perspectiva. El ataque a la Justicia sigue siendo el recurso más común de los miembros del actual Gobierno, para convertir a Sánchez en una víctima inocente de una feroz persecución de jueces corruptos al servicio de la derecha. Pero dentro de este contexto, hay elementos nauseabundos, como la justificación de las relaciones del PSOE con Bildu. En la escena del Congreso de los Diputados ha sido especialmente teatral la intervención de Patxi López. Que un tipo sin oficio conocido, sin pasado laboral ni otro medio de vida que los cargos que le ha proporcionado el partido, hasta el actual, defendiendo el empleo, alcanza la cumbre de la miseria humana.

La herencia de Zapatero presente

Volviendo a la perspectiva global, conviene insistir en la herencia de Zapatero porque sus efectos han tenido sucesivos efectos en todos los actos y, sobre todo, en la convivencia entre los españoles, como las consecuencias que se generaron al reavivar la superada guerra civil con leyes sucesivas como la de la “Memoria histórica” y “Memoria democrática”, como criticara el historiador Stanley Payne. Y pese a este grave revés, Sánchez presume de la calidad democrática y de trasparencia del país desde que él gobierna. Y sobrevuela el modo en que, aparte de reconfigurar el Estado, su acción se envuelve en proyectos como la transfiguración del censo electoral extendiendo si los adecuados controles el derecho al voto a miles sobre todo de argentinos. Y además, los efectos que ya ha criticado Europa, la regularización de cientos de miles de inmigrantes ilegales, incluidos delincuentes comunes, no condenados de momento, pese a sus repetidas detenciones hasta en más de cuarenta ocasiones por delitos de gravedad.

La desiderata de Sánchez, mientras sus ministros en tromba atacaban a la Justicia, ha sido un gran reportaje sobre la corrupción en España, amparando el caso que más directamente le ocupaba en los casos del PP. Viejo argumento para encuadrar otros hicieron lo mismo que sus hombres de confianza y aprovechar para acusar a la Justicia de proteger o disimular unos casos para ser especialmente severo en otros. Vieja cuestión en todo caso, escuchando a Sánchez defender su exitosa gestión, lo que él mismo decía en cuanto a que el presidente de Gobierno, como es su caso, sin presupuestos, no tiene justificación para seguir en el cargo y debe presentar elecciones. Pero no, pese al endeble y crítico apoyo de sus consocios, de momento va a resistir, porque no le cabe otra, pese la precariedad.

De todos modos, han quedado flotando en la cámara dejara afirmaciones discutibles por la realidad, con respecto a determinados efectos, notables en algunas regiones debido a determinados sectores de la inmigración ilegal. En suma, el conjunto del discurso en sus dos fases, fue un gran ataque a las corrupciones de los demás, que las tienen, para distraer sobre las propias. En resumen, Sánchez se reclama como el gran paladín de la regeneración democrática y contra la corrupción, y su pesar cualificado por la de Ábalos, con quien tanto compartiera, incluida la lleve para llevarlo a la Moncloa. Y como le dijo a Rufián no somos infalibles ni perfectos. Curioso recordar cuando desde la misma tribuna dijera que por sus principios nunca permitiría que nunca permitiría que la gobernabilidad del Estado descansara por su acuerdo con ERC. La respuesta a Nogueras, de Junts fue muy graciosa, cuando aludió a los efectos positivos de la amnistía que le impusieron a cambio de su apoyo. Con su respuesta a Rufián, su parte dedicada a Nogueras fue muy notable pare rebatir a ambos que la legislatura estuviera agotada. Y fue Rufián quien hizo el mejor resumen de la jornada: "Usted ha venido aqui a hablar de la corrupción,...de los demás". Y lo mejor de todo, "usted está aqui gracias a dos personas. Uno de ellos soy yo". @mundiario

 

 

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