La Organización Marítima Internacional (OMI), organismo especializado de Naciones Unidas, ha puesto en marcha una operación de gran envergadura destinada a evacuar a más de 11.000 marineros que permanecían bloqueados en el golfo Pérsico debido a la guerra que durante meses alteró uno de los puntos más sensibles para el comercio mundial.
La misión representa uno de los mayores desafíos humanitarios y logísticos afrontados por el sector marítimo en los últimos tiempos y coincide con una etapa de relativa desescalada entre Estados Unidos e Irán, así como con el inicio de nuevas conversaciones diplomáticas entre ambos países.
El secretario general de la OMI, el panameño Arsenio Domínguez, confirmó oficialmente el comienzo de la operación después de obtener las garantías necesarias para garantizar la seguridad de la navegación. “Hemos obtenido las garantías de seguridad necesarias y hemos comprobado minuciosamente las condiciones para una navegación segura con el fin de respaldar estas operaciones”, señaló en un comunicado.
Durante casi cuatro meses, miles de marineros civiles quedaron confinados en sus embarcaciones debido al deterioro de la seguridad en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. El estrecho de Ormuz canaliza aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial y constituye una vía esencial para las exportaciones energéticas del golfo Pérsico.
Las tensiones derivadas de la guerra provocaron una situación de bloqueo. Por un lado, las autoridades iraníes restringieron el tráfico marítimo y, por otro, el despliegue naval estadounidense aumentó el nivel de vigilancia y control en la zona. El resultado fue una acumulación de centenares de buques y miles de tripulantes sometidos a una fuerte presión psicológica y a una situación de incertidumbre prolongada.
La preocupación se agravó ante el temor a que algunas áreas del estrecho hubieran sido minadas, lo que obligó a descartar temporalmente las rutas habituales del denominado Sistema de Separación de Tráfico (TSS), empleado normalmente para ordenar la circulación marítima.
La titánica operación coordinada por la ONU
La OMI ha diseñado una evacuación progresiva y por fases, apoyada por Irán, Omán, Estados Unidos, los demás Estados ribereños del golfo Pérsico y las principales compañías del sector marítimo.
La Marina de Omán ha habilitado dos corredores marítimos temporales, uno al norte y otro al sur de las rutas tradicionales, permitiendo así una salida ordenada y minimizando el riesgo de accidentes o incidentes de seguridad. Cada embarcación está siendo contactada individualmente y recibe un turno específico para abandonar la zona. Los convoyes son reducidos y escalonados con el objetivo de evitar colisiones en un área donde la concentración de barcos continúa siendo muy elevada.
Una vez que los buques alcancen puertos seguros de la región, comenzará la siguiente fase de la operación, centrada en la asistencia médica, el apoyo psicológico y la repatriación de los tripulantes a sus respectivos países.
La mejoría de la situación de seguridad ya empieza a reflejarse en los mercados energéticos. Varios superpetroleros han vuelto a atravesar el estrecho transportando millones de barriles de crudo.
Dos grandes buques operados por Trafigura, el Dubai Energy y el Legio X Equestris, abandonaron recientemente la región con cerca de cuatro millones de barriles, mientras que el Universal Glory partió con otros dos millones de barriles de petróleo saudí. También ha aumentado el movimiento de petroleros vinculados a Irán y de buques metaneros asociados a Qatar, señal de que las cadenas de suministro de petróleo y gas natural licuado comienzan lentamente a restablecerse.
Los analistas consideran que numerosos cargamentos acumulados durante meses en el golfo podrían empezar a salir progresivamente, contribuyendo a aliviar las tensiones sobre los mercados internacionales de la energía.
The UN's maritime agency has launched an operation to evacuate more than 11,000 sailors stranded in the Strait of Hormuz after the US-Iran Memorandum of Understanding paused the war. The strait had been effectively closed by Iran since February, leaving ships trapped for months. pic.twitter.com/YiHrlPnrue
— Al Jazeera English (@AJEnglish) June 24, 2026
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán
El comienzo de la evacuación coincide con una etapa de contactos diplomáticos entre Washington y Teherán. La primera ronda de conversaciones celebrada en Suiza concluyó con el acuerdo para establecer una hoja de ruta con el objetivo de alcanzar un pacto permanente en un plazo de sesenta días.
Como primer gesto, Estados Unidos anunció una exención temporal de sanciones hasta el 21 de agosto, permitiendo a Irán exportar petróleo y recibir pagos. Esta medida ha contribuido a reducir las preocupaciones sobre el abastecimiento energético mundial y ha favorecido una caída de los precios del crudo.
El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, aseguró que las conversaciones habían sentado una base positiva para un acuerdo definitivo y afirmó que Teherán había aceptado el regreso de los inspectores nucleares internacionales.
Sin embargo, las autoridades iraníes desmintieron esa versión. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, negó que se hubiese discutido el programa nuclear y aseguró que no existen planes para permitir nuevas inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Las discrepancias también se extienden al destino de los activos iraníes desbloqueados. Donald Trump afirmó que esos fondos serían depositados en cuentas controladas y utilizados para comprar alimentos y suministros médicos estadounidenses. Desde Teherán, tanto el embajador iraní ante Naciones Unidas como otros responsables gubernamentales insistieron en que Irán decidirá por sí mismo el uso de esos recursos.
Las contradicciones entre ambas partes muestran que la reducción de las tensiones continúa siendo extremadamente frágil. Aunque se han establecido mecanismos de comunicación para garantizar el tránsito comercial por Ormuz y se han logrado avances respecto al conflicto entre Israel y Hezbolá en el Líbano, persisten importantes diferencias sobre el programa nuclear iraní y sobre el alcance real del alivio de las sanciones. @mundiario