El fenómeno viral del Mundial 2026 conocido como “Pato Merlín” volvió a estar en el centro de la conversación pública, pero esta vez no por sus apariciones en los festejos de la Selección Mexicana, sino por un intento de registrar su nombre e imagen ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) por parte de una persona ajena a la familia propietaria del ave.
De acuerdo con información dada a conocer por diversos medios, un hombre identificado como David Sides Fuentes presentó el pasado 17 de junio una solicitud ante el IMPI para obtener los derechos de uso de la marca “El Pato Merlín. El pato de la suerte” por un periodo de 10 años. La petición incluía un logotipo inspirado en el popular pato y contemplaba distintos usos comerciales, entre ellos publicidad y campañas políticas.
Buscaban explotar la imagen del pato
Según los documentos difundidos, la solicitud pretendía utilizar la imagen de Merlín en una amplia variedad de actividades comerciales. Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la posibilidad de emplear la marca en propaganda política, pese a que el solicitante no tiene relación con la familia que hizo famoso al pato durante la Copa del Mundo.
La noticia generó reacciones inmediatas en redes sociales, donde numerosos usuarios calificaron el intento como un aprovechamiento de la popularidad que alcanzó el ave tras convertirse en uno de los símbolos más reconocibles entre los aficionados mexicanos durante el Mundial 2026.
?PATO MERLIN: LOS APROVECHADOS Y SUS CUATES! El El intento de registro de marca “Pato Merlín” ante el IMPI; aquí la solicitud para que vean de quién se trata. No se vale! El #PatoMerlin tiene dueños. @jet1403 @HomoExNovo @letichelius @JesusGar @Anamariavazquez pic.twitter.com/Pw1OE8zP4f
— Josefa Galván (@josefagalvan) June 23, 2026
La familia se adelantó para proteger a Merlín
Días antes de que se conociera este caso, Karla Ivette Gómez, propietaria de Merlín, había anunciado que acudiría al IMPI para registrar legalmente el nombre y la imagen del pato con el objetivo de evitar que terceros lucraran con su fama. La familia explicó que el propósito era conservar el control sobre cualquier uso comercial relacionado con el ave y decidir directamente con quién colaborar en el futuro.
Incluso, Merlín acompañó a su familia durante una visita a Palacio Nacional y posteriormente al IMPI, donde se inició formalmente el proceso de protección de su identidad comercial.
IMPI respalda los derechos de la familia
Tras la polémica, el caso fue revisado y el registro impulsado por la familia avanzó para proteger legalmente el nombre e imagen del popular pato. De esta manera, el control sobre la marca queda vinculado a sus propietarios legítimos, evitando que terceros puedan apropiarse de un personaje que se volvió viral gracias a la historia y difusión realizada por su propia familia.