CDMX.- Contundente e imbatible. Así de fácil.
México convirtió un partido de trámite en una auténtica fiesta.
Un 3-0 que es sinónimo de confianza. Dicen los que saben que la mejor manera de respetar a un rival moribundo, es aniquilarlo. Así lo hizo el Tri, mató.
México encontró en el desdoble la llave para anotar.
El Tiloncito Chávez abrió el marcador en un desplante irreverente y con deseos de un joven por marcar un gol mundialista.
Los jóvenes desquitaron la oportunidad de jugar. Morita lo evidenció al provocar el segundo tanto mexicano. Quiñones sentenció en esta ocasión, oportunista y letal.
El tercer gol cayó porque Chequia ya estaba entregado. Las lágrimas de Fidalgo reflejaron lo que se siente anotar en un Mundial. Sin duda, inolvidable.
Lo valioso que debemos resaltar es la imbatibilidad de la meta mexicana. Tres partidos, cero goles.
Sabemos que en las siguientes fases vendrán mejores rivales, aunque lo que ha hecho México hasta ahora es para remarcarlo. No se trata de resultadismo, sino de estadística y hechos.
Al Vasco Aguirre le ha salido todo hasta el momento, tres triunfos nunca antes conseguidos en fases de grupos, cero goles en contra y un primer lugar de sector. Además, a excepción de Acevedo, todos los demás seleccionados, han visto acción.
Hasta se dio el lujo de darle un agradecimiento a Ochoa.
Lo mejor para él, se ha ganado el respeto y la convicción de sus jugadores, por ahora, todos le han respondido.
La noche fue de fiesta mexicana, pero viene lo bueno, eliminatorias de ganar o morir con una presión diferente.
Da cierta ventaja jugar en casa, con la oportunidad de aprovechar el entorno.
Bien por México, yendo paso a paso, de menos a más, sobrio, aunque ganador.
@geraslugo en X