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Radar Inteligente
24 horas 25 Jun, 2026 00:01

¿Cómo hicimos para perder a tantos muertos?

Miriam Castillo

Lo malo de repasar los calendarios es que encontramos los aniversarios de las tragedias. Y lo malo de las tragedias en este país es que se van apilando una sobre otra como si apelaran a la multitud para el olvido.

El próximo 26 de junio se cumple un año del hallazgo de 386 cuerpos en un terreno en Ciudad Juárez, Chihuahua.

La Fiscalía del estado encontró esa escandalosa cantidad de cuerpos embalsamados, sin identificar y ocultos en lo que debió ser el inicio de una serie de detenciones y persecución de delitos.

Sin embargo, no necesariamente fue así. La verdad es que las autoridades estatales tuvieron que llamar a un buen número de familiares para comunicarles que las cenizas que habían recibido después de un velorio y una cremación, no eran las de sus familiares. Sino una estafa. Pero las detenciones fueron muy pocas y temporales.

Según lo que supimos después, el caso no está relacionado directamente con grupos delictivos, sino con una operación deliberada y criminalmente negligente. La empresa Crematorios Plenitud no cumplía con los procesos legales; en lugar de cremar los cuerpos, los acumulaba en un patio trasero.

Encima, las autoridades de la Cofepris no hicieron bien su trabajo y no revisaron bien la operación del crematorio. Así es cómo 251 familias tuvieron que pasar por un doble luto.

Como si todo eso no fuera suficiente, al cumplir un año los familiares de los deudos siguen protestando y con la sensación de que les falta justicia.

De la lista de posibles responsables por la negligencia, por el fraude, por lo atroz de todo, no hay nadie en la cárcel. El dueño de la empresa está declarado prófugo desde el 23 de mayo. Salió de prisión a través de un amparo, las autoridades no pudieron retenerlo  y se presume que está escondido en Texas.

Todavía hay 134 cuerpos de personas que no han sido identificadas por sus familiares y lo único a lo que ha atinado la autoridad es a pedir que las personas que hayan llevado a incinerar a sus familiares en ocho funerarias de Ciudad Juárez (tenemos el nombre de 6:Luz Divina, Capillas Protecto Deco, Del Carmen, Ramírez, Latinoamericana y Amor Eterno) acudan a hacerse pruebas genéticas para cotejarlas con los restos que todavía están sin reconocer.

El problema es que en este país este no es el único caso que hay con cuerpos perdidos. No es la primera vez que cuesta mucho saber quién murió, cuándo, a qué hora, por qué.

El martes 23 de junio de este año, la Presidenta de la República reconoció que hay un rezago en la operación del Servicio Médico Forense en todo el país.

Al menos ya se admitió parte del problema. Esperemos que haya una solución pronto, porque mientras tanto, los deudos siguen buscando gente en una crisis que el gobierno insiste en que no existe y en un desorden burocrático que no es de ahora, pero que parece que se acentúa con los recortes al presupuesto.

Tenemos una urgencia de encontrar un remedio porque no podemos deberle tanto a los deudos.

 

    @Micmoya

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