La publicación de la transcripción oficial de Bill Gates ante el Congreso ha sacudido la opinión pública, desvelando los intentos de Jeffrey Epstein por extorsionar al magnate utilizando sus infidelidades matrimoniales. Los documentos de la comparecencia ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes detallan cómo el delincuente sexual intentó usar secretos de la vida privada del cofundador de Microsoft para presionarlo y forzar una alianza financiera.
Aunque Gates no está acusado de ningún delito relacionado con Epstein y ha insistido en que “jamás” participó ni presenció conductas criminales, su comparecencia ha resultado especialmente relevante porque ofrece una reconstrucción detallada de cómo nació, evolucionó y terminó una relación que el propio magnate considera hoy “uno de los mayores errores” de su trayectoria personal.
El elemento más llamativo de su testimonio es la afirmación de que Epstein habría explorado la posibilidad de utilizar información sobre su vida privada para mantener influencia sobre él cuando ya intentaba alejarse de su círculo. En este contexto, su declaración ante los congresistas giró en torno a una cuestión fundamental: si Epstein trató de utilizar información comprometedora para condicionar su comportamiento.
El magnate describió una serie de borradores de correos electrónicos encontrados entre la documentación del financiero fallecido en los que aparecían referencias a supuestas relaciones extramatrimoniales, cuestiones íntimas y acusaciones que Gates calificó de falsas o distorsionadas.
Durante el interrogatorio explicó: “No me chantajearon pero, a ver, al ver estos correos, ya sabes, parece que las ideas del señor Epstein iban en esa dirección”. Sin embargo, matizó inmediatamente después: “Él nunca me envió nada que yo pudiera calificar de chantaje”.
La distinción resulta importante. Gates considera que los borradores muestran que Epstein estaba valorando cómo utilizar determinada información personal para aumentar su capacidad de influencia. Según su relato, aquellos documentos parecían reflejar una especie de ensayo previo sobre posibles estrategias de presión.
Las infidelidades que Gates se vio obligado a reconocer
Uno de los aspectos más delicados de la comparecencia fue la necesidad de abordar públicamente relaciones extramatrimoniales que durante años habían permanecido fuera del foco político. Durante el testimonio reconoció romances con la jugadora de bridge Mila Antonova, la física nuclear Karima Nigmatulina y la empresaria médica Alice Jacobs Nesselrodt.
El empresario explicó a los congresistas que creía que el doctor Boris Nikolic, uno de sus colaboradores más cercanos y posteriormente nexo de unión con Epstein, pudo haber compartido con el financiero datos sobre parte de su vida privada. Esa circunstancia habría permitido al financiero recopilar información potencialmente comprometedora que posteriormente aparecería reflejada en los borradores encontrados por los investigadores.
Gran parte de la atención se ha concentrado en varios borradores redactados por Epstein en 2013. En esos textos aparecían acusaciones sobre supuestos encuentros sexuales facilitados por terceros, referencias a mujeres rusas, insinuaciones sobre enfermedades de transmisión sexual y afirmaciones relacionadas con la entonces esposa del multimillonario, Melinda French Gates.
El empresario rechazó tajantemente esas acusaciones. “Creo que Epstein, cuando escribía correos electrónicos para sí mismo, tomó todo lo potencialmente negativo que sabía, y algunas cosas que son completamente falsas, y las plasmó en borradores de correos electrónicos para sí mismo”.
A su juicio, el objetivo era construir material que pudiera utilizarse posteriormente como herramienta de influencia.
Cómo comenzó la relación entre Gates y Epstein
Uno de los elementos más reveladores del testimonio es la explicación sobre por qué Gates decidió reunirse con Epstein pese a conocer sus antecedentes judiciales. El cofundador de Microsoft reconoció que sabía que el financiero había sido condenado en Florida por delitos relacionados con menores. “Sabía que era de naturaleza sexual, pero no indagué en los detalles, aunque probablemente debí hacerlo”.
Gates explicó que veía a Epstein como una persona con una “extraordinaria capacidad” para conectar a grandes fortunas con proyectos filantrópicos relacionados con la salud global, una de las principales prioridades de la Fundación Gates. Según declaró, esperaba que el financiero pudiera ayudar a movilizar miles de millones de dólares para iniciativas sanitarias internacionales.
Gates afirmó que mantuvo aproximadamente entre doce y catorce reuniones con Epstein entre 2011 y 2014, además de dos conversaciones por Skype. Los encuentros tuvieron lugar en Nueva York, París, Florida, Washington y Seattle.
Entre los asistentes a algunas reuniones figuraban empresarios, políticos internacionales y personalidades del mundo financiero y tecnológico. Sin embargo, Gates sostuvo que ninguna de las iniciativas filantrópicas promovidas por Epstein llegó a materializarse.
Según explicó, los contactos introducidos por el financiero no derivaron en compromisos relevantes de financiación y la relación terminó definitivamente a finales de 2014. A partir de entonces, afirmó que dejó de responder a los correos electrónicos de Epstein.
Otro momento relevante de la declaración se refiere a un correo electrónico recibido después de romper la relación. Según Gates, Epstein reclamó el reembolso de gastos vinculados a una mujer con la que había mantenido una relación.
The transcript of Bill Gates' House Oversight Committee testimony was released, with Gates telling lawmakers he believed the convicted sex offender Jeffrey Epstein was preparing to blackmail him over his extramarital affairs.
— ABC News (@ABC) June 24, 2026
ABC News' Aaron Katersky reports.… pic.twitter.com/VDajd67lBV
La mujer a la que hace referencia el correo electrónico es Mila Antonova, una jugadora de cartas de origen ruso. Antonova conoció a Bill Gates en torneos de naipes y mantuvo una relación extramatrimonial con el cofundador de Microsoft alrededor del año 2010. Años después, ella buscó financiación para un proyecto de escuela de programación en Internet y para costear sus estudios de desarrollo de software, momento en el cual su entorno la puso en contacto con Jeffrey Epstein.
El “reembolso” que exigía Epstein en su correo enviado el 30 de abril de 2018 al CEO Larry Cohen no era por una deuda real con Gates, sino por dinero que el financiero había invertido de forma unilateral en la joven rusa.
El empresario explicó que interpretó aquella comunicación como un intento de presión y ordenó a sus colaboradores que no realizaran ningún pago. “Le comuniqué a mi persona clave, la persona de mayor rango en Gates Ventures, Larry Cohen, que nunca íbamos a pagar nada”.
Ese episodio constituye uno de los principales argumentos utilizados por Gates para sostener que Epstein intentaba utilizar información personal como elemento de negociación o influencia.
La comparecencia de Gates forma parte de una investigación más amplia del Congreso estadounidense destinada a esclarecer la red de relaciones personales, financieras y sociales construida por Epstein durante décadas.
El interés de los legisladores no se limita a determinar posibles responsabilidades penales, sino también a comprender cómo el financiero logró acceder a algunas de las figuras más influyentes del mundo empresarial, político y académico incluso después de haber sido condenado por delitos sexuales. @mundiario