Oracle podría retrasar algunos pagos de renta hasta por tres años, si el suministro eléctrico de Project Jupiter no está listo a tiempo, de acuerdo con un aviso de fuerza mayor que la empresa tecnológica envió al desarrollador del enorme centro de datos en construcción cerca de Santa Teresa, según reportó Bloomberg.
Oracle dijo que sus planes para el centro de datos no han cambiado. Pero el aviso de fuerza mayor se da mientras dos partes esenciales del sistema de generación de energía planeado para el centro de datos —un permiso de emisiones al aire para una planta de energía de celdas de combustible de 2.45 gigavatios, y un nuevo gasoducto de gas natural para alimentarla— han enfrentado retrasos y obstáculos en su proceso de permisos, y siguen sin resolverse.
Bloomberg reportó primero, el miércoles, que Oracle había enviado el aviso de fuerza mayor —un aviso que cita circunstancias imprevistas que afectarán las obligaciones contractuales— al desarrollador de Project Jupiter, Stack Infrastructure. El aviso es el intento de Oracle por evitar obligaciones de pago si el centro de datos no comienza a operar como se esperaba, dentro de aproximadamente dos años. Stack es propiedad de la firma de inversión Blue Owl Capital. Stack Infrastructure no respondió a una solicitud de comentarios.
En un comunicado, Oracle dijo que Project Jupiter sigue en calendario y que la empresa está “totalmente comprometida con Nuevo México y confiada en nuestro camino a seguir”.
“Los avisos de fuerza mayor son algo común en desarrollos de esta escala, y a menudo se utilizan para preservar los derechos contractuales entre los socios del proyecto”, dijo el vocero de Oracle, Michael Egbert. “Por sí solos, no establecen un retraso del proyecto ni cambian las expectativas de entrega”.
Citando fuentes no identificadas, Bloomberg reportó que Oracle podría obtener un retraso de tres años antes de tener que hacer pagos de renta, si la empresa y Blue Owl acuerdan un evento de fuerza mayor “vinculado al cumplimiento de los compromisos de energía”.
En los acuerdos de exención fiscal entre el condado de Doña Ana y Project Jupiter, las empresas que desarrollan el centro de datos se comprometieron a poner en operación una primera fase de las instalaciones entre octubre y diciembre de este año, y a completar todo el campus y la planta de energía para el tercer trimestre de 2028.
Funcionarios del condado de Doña Ana no respondieron a una solicitud de comentarios.
El comisionado del condado por el Precinto 5, Manny Sánchez, dijo en una entrevista el jueves que Oracle no ha notificado al condado ninguna actualización sobre Project Jupiter. Dijo que espera que la empresa continúe cumpliendo con sus compromisos hacia el condado y haciendo pagos en sustitución de impuestos; el acuerdo exige que los desarrolladores le paguen al condado de Doña Ana $12 millones de dólares en pagos fijos, anualmente, durante 30 años.
Planta de energía y gasoducto, a la espera de aprobaciones
Oracle y sus socios planean alimentar el campus utilizando un enorme conjunto de celdas de combustible de Bloom Energy, capaces de producir hasta 2.45 gigavatios de electricidad en el propio sitio. La propuesta planta de energía funcionaría con gas natural entregado a través de un nuevo gasoducto.
El Departamento de Medio Ambiente de Nuevo México todavía no ha emitido el permiso de emisiones al aire necesario para operar el sistema de celdas de combustible. Una audiencia pública sobre el permiso estaba programada para comenzar este mes, pero quedó en pausa durante varias semanas, en medio de demandas presentadas por opositores a Project Jupiter ante la Corte Suprema de Nuevo México. La corte despejó el camino la semana pasada para que se reanudara el proceso de permisos, aunque el estado todavía tiene que designar a un examinador de audiencias y fijar una fecha para esta.
La empresa que desarrolla el propuesto gasoducto ya ha retrasado el calendario para ponerlo en operación.
Transwestern Pipeline, una subsidiaria de Energy Transfer, con sede en Dallas, esperaba inicialmente que el gasoducto Green Chile, de aproximadamente 18 millas (29 kilómetros), comenzara a operar el mes pasado. Desde entonces, Transwestern ha retrasado su fecha esperada de entrada en servicio hasta febrero. La Oficina Estatal de Tierras de Nuevo México ha rechazado en dos ocasiones el intento de Energy Transfer de que el gasoducto cruce un tramo de 0.6 millas (1 kilómetro) de tierras fiduciarias estatales, al argumentar que el gasoducto no beneficiaría a las tierras estatales. No queda claro cómo superará Energy Transfer la negativa del estado. En una llamada de resultados financieros con analistas de Wall Street, el 4 de agosto, un directivo de la empresa se negó a dar detalles específicos sobre el estatus del gasoducto, pero dijo que Energy Transfer estaba trabajando con reguladores federales y otras partes interesadas.
“Estamos en comunicación constante con ellos, y confiamos mucho en que este gasoducto entrará en servicio y finalmente tendrá éxito”, dijo Adam Arthur, jefe del negocio de líquidos de la empresa.
En la misma llamada, el director general de Energy Transfer, Mackie McCrea, dijo que la oposición al gasoducto de Project Jupiter forma parte de un activismo más amplio contra los centros de datos, vinculado a preocupaciones por el cambio climático.
“Muchos de esos mismos activistas ambientales también están cambiando de enfoque, y ahora están tratando de detener a los centros de datos”, dijo McCrea. “Esto, creemos, es más bien una actividad de protesta enfocada en los centros de datos”.
En un comunicado a El Paso Matters, Energy Transfer dijo: “Continuamos trabajando en los requisitos de permisos, conforme avanzamos con este proyecto”.
El gasoducto ha logrado avances a nivel federal. Personal de la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC, por sus siglas en inglés) completó este mes una evaluación ambiental del proyecto del gasoducto, y concluyó que su aprobación no afectaría negativamente al medio ambiente. Eso no es una aprobación regulatoria final; los comentarios públicos sobre la revisión ambiental siguen abiertos hasta el 5 de octubre.
Bloomberg reportó que un consorcio de casi 20 bancos otorgó un préstamo de $18,000 millones de dólares a Oracle, para pagar la construcción del campus del centro de datos.
El gasto más amplio de Oracle en inteligencia artificial también ha generado escrutinio por parte de analistas crediticios.
S&P Global Ratings degradó a Oracle a principios de julio, hasta la calificación crediticia de grado de inversión más baja. En una nota, los analistas crediticios de S&P dijeron que habían subestimado la escala de la inversión de la empresa en infraestructura de inteligencia artificial, y sus consecuencias financieras.
El gasto de capital de Oracle se ha disparado a entre $90,000 millones y $95,000 millones de dólares en este año fiscal, en comparación con la expectativa previa de los analistas de S&P, de $60,000 millones de dólares. Como comparación, a lo largo de los tres años fiscales de 2022 a 2024, Oracle gastó en conjunto $20,100 millones de dólares en gastos de capital.
Mientras tanto, Oracle espera un flujo de efectivo negativo de $42,000 millones de dólares este año fiscal, en comparación con la estimación de los analistas de S&P de un flujo de efectivo negativo de $27,000 millones de dólares para este año.
La apuesta de Oracle es tener nuevos centros de datos disponibles en los próximos años, cuando los clientes los esperan; S&P estimó que Oracle tiene alrededor de $260,000 millones de dólares en compromisos de arrendamiento que se espera comiencen entre los años fiscales 2027 y 2029, relacionados principalmente con centros de datos. Esas cifras cubren las operaciones globales de Oracle, no solo Project Jupiter.
¿Qué pasa con Meta?
El centro de datos de Meta, en construcción en el noreste de El Paso, todavía enfrenta también un obstáculo importante antes de poder entrar en operación: El Paso Electric tiene que obtener el permiso de la Comisión de Servicios Públicos de Texas (PUC) para construir la llamada planta de energía McCloud, junto al campus de datos, a un costo de $500 millones de dólares.
La planta McCloud estaría compuesta por 813 pequeños generadores a base de gas, que producirían 225 megavatios, lo cual cubriría una parte de la demanda eléctrica de las instalaciones de Meta.
El miércoles, dos jueces administrativos recomendaron a la PUC negarle a El Paso Electric el permiso para construir McCloud, a menos que la empresa de servicios públicos acepte que Meta pague el costo total de la planta durante todo el tiempo que esta opere.
El Paso Electric quiere que Meta pague por McCloud y por la electricidad que produce durante cinco años, y que después de eso la planta se traslade para servir a toda la red eléctrica, distribuyendo el costo entre todos los usuarios de la tarifa.
El Paso Electric “no demostró que las instalaciones de McCloud sean un recurso rentable y confiable para satisfacer ya sea la necesidad [de Meta] o la necesidad de la base de clientes más amplia de EPE”, escribieron Cassandra Quinn y Arthur D’'Andrea, los jueces de derecho administrativo a cargo del caso McCloud.
Ambos jueces “recomiendan que la Comisión apruebe la solicitud [de construcción] únicamente si se condiciona a que EPE mantenga a sus clientes libres de los costos de capital y operación” de McCloud.
El Paso Electric no respondió a una solicitud de comentarios.