El Día del Padre se vivió en Hermosillo con ese aire especial que tienen las celebraciones familiares: mesas reservadas, restaurantes llenos, reuniones en casa y muchos brindis dedicados a los papás. La ciudad se movió al ritmo de un domingo pensado para consentir, compartir y agradecer.
La fecha fue el pasado 21 de junio, y desde el mediodía comenzaron a verse familias completas llegando a restaurantes y bares de la ciudad, como La Tinto, para festejar a los reyes del hogar.
Con ambiente tranquilo, entre sobremesas largas y copas servidas, la celebración reunió a varias generaciones reunidas alrededor de la mesa.
Para todos los gustos
También hubo quienes prefirieron quedarse en casa y convertir la tarde en un festejo más íntimo, con carne asada, botanas, pastel y esa conversación que solo se da cuando todos coinciden sin prisas.
No faltaron las fotografías familiares, los regalos entregados con cariño y los abrazos que, más allá de cualquier detalle, terminaron por darle sentido a la celebración.
En eventos privados, restaurantes y hogares, la escena se repitió con distintos matices pero con la misma intención: hacer sentir especial a papá.
Entre hijos atentos, nietos corriendo de una mesa a otra y familias que alargaron la tarde para seguir conviviendo, Hermosillo vivió una jornada cálida, cercana y muy familiar.
Así transcurrió el Día del Padre en la ciudad: entre buena comida, momentos compartidos y ese cariño que no siempre se dice con palabras, pero que en días como este se nota en cada detalle.