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El Diario 12 Mar, 2026 18:52

La alianza Ariadna Montiel-Cruz Pérez Cuéllar

Si en 2021 alguien me hubiera dicho que en 2026 la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, entonces subsecretaria, y Cruz Pérez Cuéllar, entonces senador, iban a ser aliados, buscando ella la Presidencia Municipal para su equipo y él la gubernatura para sí mismo, no lo hubiera creído.

Como tampoco hubiera creído que su más cercano aliado, Juan Carlos Loera, entonces delegado de Bienestar, precandidato y candidato a la gubernatura, ya no sería aliado ni parte de su equipo. Pero así es la política, así son las personas y así es la 4T en Chihuahua.

En vísperas de las definiciones para la gubernatura de Chihuahua y la Presidencia Municipal de Juárez (de Chihuahua y el resto del estado), y en el marco del Consejo Nacional para fijar las reglas de las definiciones de dichas candidaturas —y todas las del país del morenismo—, horas antes de la sesión del consejo sellaron de manera pública ese pacto-alianza Ariadna y Cruz.

Por supuesto que la alianza es más pragmática que ideológica; es un ganar-ganar para ambos, por necesidad mutua y justo en el momento en que más lo necesitan. La pensaron mucho, sobre todo la secretaria de Bienestar, por lo que representa para ella dicha alianza. Lo intentaron el año pasado en la elección judicial, pero no funcionó.

El presidente municipal tendrá el apoyo de la secretaria de Bienestar y todo lo que representa, y ella tendrá el apoyo del presidente municipal de Juárez con su estructura y logística, con miras a la encuesta que definirá primero la posición que busca él —la candidatura a la gubernatura— en junio, y después, en septiembre, la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez para alguien de su equipo.

“Feliz, feliz, feliz de desayunar y compartir con mis amigos antes del Consejo Nacional de Morena. Sí…” fue lo que publicó Cruz el viernes 6 de marzo en sus redes sociales, con la foto donde aparecía con Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar; Carlos Castillo, diputado federal plurinominal; Cuauhtémoc Estrada, diputado local y coordinador de la bancada de Morena en el Congreso del Estado de Chihuahua, así como Mayra Chávez, delegada de Bienestar, conocido como el grupo Coyoacán, de la Ciudad de México.

Y el lunes 9 de marzo, en conferencia de prensa, destacó dicha reunión y la excelente relación con dicho grupo, lo que confirmó la alianza con la cual van contra sus compañeros de partido y senadores Andrea Chávez y Juan Carlos Loera: ella por la gubernatura y él por la Presidencia Municipal, ambos punteros en sus respectivas encuestas, según la mayoría de ellas.

Esta alianza ya desató una batalla al interior del morenismo de Chihuahua, apoyando cada militante a su preferido o preferida, desatando incluso una guerra de descalificaciones entre los simpatizantes de cada uno de los equipos y uno que otro de sus cercanos: el escenario deseado por el PAN y lo que podría darle el triunfo a Marco Bonilla, seguro candidato a gobernador por el partido azul.

Malo para el morenismo chihuahuense, pues una batalla fratricida solo beneficiará a la oposición, y donde la secretaria de Bienestar es la que menos tiene que perder y poco que ganar, pues sea cual sea el resultado, la posición que busca para su equipo, en caso de perderla, no le resta poder ni influencia por pertenecer al epicentro del poder del morenismo y ser secretaria de Estado de la secretaría estrella de la 4T: la de los programas sociales de todo el país.

Esta guerra interna en Chihuahua me recuerda la batalla interna por la candidatura presidencial, donde el entonces presidente AMLO resolvió de manera magistral las pugnas internas, sentando a todas y todos los que buscaban la Presidencia para acordar una competencia en buena lid, respetándose y respetando los liderazgos de todos y cada uno de ellos, acordando que todos colaborarían de una u otra manera en el proyecto de nación, con posiciones relevantes.

Sería lo deseable para el morenismo de Chihuahua, para no servirle la mesa al PAN, lo que solo les haría perder no solo la gubernatura, sino posiciones en el Congreso federal —algo perjudicial para la presidenta de la República— y estatal. Un acuerdo donde se sentaran la secretaria de Bienestar, la senadora y el senador, así como el presidente municipal, para acordar una sana competencia y el respeto de los liderazgos, definiendo cómo colaborarían ellos y sus equipos en 2027, en Chihuahua.

Si eso se lograra, ganaría el morenismo y sería una fuerza difícil de vencer para el PAN. Es necesaria una alianza de todas y todos, por la fuerza que representan cada uno de ellos en el estado. Ojalá y se logre eso, porque de lo contrario todos saldrían perdiendo, en mayor o menor medida.

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