HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Vanguardia 28 Jun, 2026 05:00

Sheinbaum –reitero– ya debería recibir a madres de desaparecidas

Socorro Gil Guzmán está mutilada porque tiene un hijo desaparecido: Jhonatan Guadalupe Romero Gil, presuntamente levantado por policías municipales la noche del 5 de diciembre de 2018, cuando iba a jugar futbol en el centro de Acapulco. Ella es la presidenta del colectivo de madres buscadoras Memoria, Verdad y Justicia de ese puerto. La mañana del martes 16 de junio, hace semana y media, la Fiscalía General de Guerrero le notificó que unos restos humanos encontrados en septiembre de 2022, casi cuatro años después de que Jhonatan desapareciera, le pertenecen a su hijo.

Ya lo sabía, al menos lo sentía, porque fue ella quien halló los restos. Es el otro México mágico, el del sicariato nacional y el de la frialdad del Estado mexicano para acompañar a las madres buscadoras en su desgracia. Doña Socorro relató que hace ocho meses, en octubre pasado, gracias al trabajo de una brigada de búsqueda encabezada por ella, se percató de la existencia de un expediente encontrado en el Servicio Médico Forense (Semefo) donde ubicó, por medio de fotografías, los restos que en ese momento intuyó que podrían ser de Jhonatan. ¿Cómo lo supo? Sapiencias de las mamás buscadoras: por una característica “especial” que su hijo tenía en el cráneo.

Contenido Patrocinado