La tragedia que vive Venezuela ya no se mide solo por el número de víctimas, sino también por la incertidumbre de miles de personas que no encuentran a sus familiares mientras se agota el tiempo para localizar a personas vivas atrapadas entre los escombros.
Cuatro días después del doble terremoto que sacudió la costa central del país, más de 50 mil personas son buscadas por sus familiares, mientras rescatistas de al menos 24 países realizan una labor sobrehumana para localizar a los heridos.
El balance oficial continúa agravándose, las autoridades informaron este domingo que los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 dejaron al menos mil 450 muertos, unos 3 mil 150 heridos y 12 mil 721 damnificados, además de cientos de edificios destruidos y hospitales afectados.
La Guaira permanece como la zona más devastada.
Horas críticas de búsqueda
Las primeras 72 horas después de un gran terremoto suelen representar la mayor posibilidad de encontrar personas con vida; ese plazo ya quedó atrás, pero los equipos de rescate siguen encontrando señales esperanzadoras.
Durante las últimas horas, bomberos del condado de Fairfax, Estados Unidos, rescataron con vida a un padre y a su hijo atrapados bajo un edificio en Playa Los Cocos, en La Guaira.
Poco después, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, informó que rescatistas salvadoreños y especialistas USAR de Perú lograron liberar con vida a Belkys Josefina Barreto García, de 60 años, quien permaneció 86 horas bajo los escombros.
Cada rescate alimenta la esperanza de miles de familias que aún esperan noticias de sus seres queridos.
Edificios colapsados ??y dañados a lo largo de la costa en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, tras varios terremotos. (Miguel Medina, foto de pool vía AP) | Source : MIGUEL MEDINALa Guaira concentra la emergencia
Las labores de rescate muestran ahora un mayor nivel de organización respecto a los primeros días de la tragedia.
Más de dos mil 600 rescatistas internacionales ya trabajan junto con brigadas venezolanas, mientras unos 14 mil elementos del Ejército y cuerpos de seguridad mantienen controlados los accesos a La Guaira para facilitar el ingreso de ayuda humanitaria.
Las autoridades también habilitaron carriles exclusivos para el paso de convoyes con plantas eléctricas, maquinaria pesada, hospitales móviles y suministros médicos.
Los daños crecen
El reporte oficial contabiliza hasta ahora:
- Mil 450 personas fallecidas
- 3 mil 150 personas heridas
- 12 mil 721 damnificados
- 774 edificios dañados
- 189 inmuebles completamente colapsados
- 38 hospitales afectados
- Más de mil 600 estructuras, entre puentes y carreteras, con distintos niveles de daño
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió que hasta 6.8 millones de personas podrían verse afectadas directa o indirectamente por las consecuencias del desastre debido a desplazamientos, daños en infraestructura y pérdida de servicios básicos.
Ayuda internacional fluye
En medio de la devastación, la respuesta internacional crece, la presidenta encargada Delcy Rodríguez informó que hasta ahora 24 países enviaron apoyo a Venezuela, incluyendo 521 toneladas de ayuda humanitaria, 86 binomios caninos y más de dos mil 700 especialistas en búsqueda, rescate y atención médica.
Entre los nuevos apoyos figura un puente aéreo enviado por Perú con alimentos, carpas, ropa y equipo de emergencia, mientras equipos procedentes de Estados Unidos, El Salvador, Colombia, México y otros países permanecen desplegados en las zonas más afectadas.
El papa León XIV renovó este domingo sus oraciones por el pueblo venezolano y expresó su solidaridad con las víctimas y con quienes participan en las labores de rescate.
Miles siguen esperando una llamada
Aunque el número oficial de personas desaparecidas aún no ha sido precisado por las autoridades, la agencia The Associated Press reportó que más de 50 mil personas son buscadas por sus familiares, reflejo del colapso en las comunicaciones, los desplazamientos masivos y la magnitud de la emergencia.
Mientras continúan las réplicas y las excavadoras remueven toneladas de concreto en La Guaira, cada sirena, cada llamada telefónica y cada nombre localizado representa una nueva esperanza para un país que sigue viviendo una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente.