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El Financiero 25 Sep, 2026 03:50 (5 min de lectura)
Riesgo / Alerta

Banxico toma su camino: ¿podrá mantenerlo?

Por Enrique Quintana En Negocios México
Banxico toma su camino: ¿podrá mantenerlo?
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Banxico mantiene la tasa de referencia en 6.50% por tercera pausa consecutiva.
• El peso se depreció a su nivel más bajo desde abril tras el comunicado oficial.
• Se destaca la independencia monetaria y la eliminación de frases vinculantes sobre mantener tasas.

Ya lo había dicho la gobernadora del Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, en varias ocasiones, pero ahora fue subrayado en el comunicado de la Junta de Gobierno: el Banco de México tomó la decisión que se esperaba y, aun así, el peso cayó a su nivel más bajo desde abril.

La Junta de Gobierno mantuvo por unanimidad la tasa de referencia en 6.50 por ciento, la tercera pausa consecutiva desde el último recorte que se presentó en mayo.

Sin embargo, tras la emisión del comunicado, ayer el tipo de cambio se fue hasta 17.71 pesos por dólar, una depreciación de 1.16 por ciento en la jornada.

¿Por qué se movió el tipo de cambio si la decisión estaba descontada? Porque lo relevante no estaba en el nivel de la tasa, sino en el mensaje emitido.

El comunicado trajo dos novedades. La primera es una declaración de independencia. La Junta señaló que México y Estados Unidos atraviesan etapas distintas del ciclo económico y que la política monetaria “no tendría que reaccionar de manera mecánica” ante los ajustes de la Fed.

La segunda es más sutil: desapareció la frase de que sería “apropiado mantener” la tasa en su nivel actual. Las próximas decisiones quedaron condicionadas a la evolución de la inflación, del tipo de cambio y de la actividad económica. Es decir, la puerta quedó abierta en ambas direcciones.

Para entender la reacción hay que evaluar los siguientes datos. La Reserva Federal, ahora bajo Kevin Warsh, subió su tasa en septiembre por primera vez en tres años, a un rango de 3.75-4.00 por ciento, con el argumento de que la inflación ha sido demasiado alta por demasiado tiempo.

Con Banxico en 6.50, el diferencial entre ambas tasas quedó en 250 puntos base, el nivel más estrecho desde que el banco central mexicano adoptó la tasa de interés como instrumento de política monetaria.

Y la compresión apenas empieza. Los futuros descuentan alza de la Fed en octubre o diciembre, para cerrar 2026 en 4.00-4.25 por ciento, y dos ajustes más en el primer semestre de 2027, hasta 4.50-4.75.

El repunte de los precios del petróleo por el conflicto en Medio Oriente y la persistencia inflacionaria en Estados Unidos sustentan esa visión.

Si Banxico no se mueve, el diferencial bajaría a 225 puntos base antes de terminar el año y rondaría los 175 puntos hacia mediados de 2027, algo inédito.

El diferencial de tasas y el “carry trade” fueron los motores del “superpeso”. No es casualidad que la moneda haya pasado de 16.86 por dólar el 4 de septiembre, su nivel más fuerte en más de un año, a 17.71 en apenas tres semanas.

El miércoles, víspera del anuncio, la moneda ya había tenido su peor sesión en seis meses, con un dólar fortalecido frente a casi todas las divisas.

El mercado está reconsiderando cuánto vale tener pesos cuando el rendimiento adicional se adelgaza.

BBVA Research sostiene que la debilidad de la demanda interna le da margen para dejar que el diferencial caiga por debajo de sus mínimos históricos sin seguir a un ciclo de alzas preventivo de la Fed, como señala el propio comunicado.

La inflación general, en 3.42 por ciento en la primera quincena de septiembre, sigue dentro del rango objetivo, y pese a mejores resultados en el tercer trimestre, la economía crece poco.

Pero hay matices. Por ejemplo, Pantheon Macroeconomics señala que el banco central no reacciona al diferencial en sí mismo, sino a sus consecuencias sobre el peso, sobre los flujos de capital, las primas de riesgo y las expectativas de inflación.

Y esas consecuencias ya están a la vista. Goldman Sachs lo anticipó desde junio: si la Fed subía, Banxico enfrentaría disyuntivas de política precisamente por lo apretado del diferencial. Ese escenario ya llegó.

La inflación subyacente, en 3.79 por ciento y en servicios de 4.33, no deja mucho espacio para tolerar una depreciación prolongada; Banamex, de hecho, estima que la inflación general repuntará hacia 4 por ciento al cierre del año.

Hay un dato que debe observarse: el dólar ya rebasó, con tres meses de anticipación, los 17.50 pesos que la propia encuesta de Banxico anticipaba para el cierre de 2026. Se salió de las previsiones.

La estabilización de los mercados, entonces, ya no depende del nivel de la tasa, que pocos esperan que cambie pronto. Depende de que la apuesta del desacoplamiento de políticas monetarias de México y Estados Unidos resulte creíble.

Si el tipo de cambio se estabiliza en la zona de 17.50-18.00 pesos, el rango de previsiones se va a ajustar hacia arriba solo moderadamente.

No obstante, si la depreciación se acentúa y contamina las expectativas, la puerta que ayer dejó abierta Banxico en su comunicado podría tener que usarse y ajustar las tasas en la misma dirección que la Reserva Federal.

Ya veremos.

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