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Publimetro 29 Jun, 2026 08:13

Saldo blanco, ciudad en pie: la CDMX sabe cómo festejar

Tres partidos. Tres victorias. Tres festejos masivos. Y en los tres hemos logrado tener saldo blanco. Es el resultado de una ciudad que aprendió a organizar la alegría sin convertirla en riesgo.

Esto no se improvisa la noche del partido. Se construye semanas antes, con mesas de trabajo interinstitucionales y con coordinación permanente entre Seguridad Ciudadana, Protección Civil, Movilidad y la Secretaría de Gobierno. Se construye con criterio, capacidad y oficio.

Desde el partido inaugural ante Sudáfrica, cuando la selección mexicana abrió el Mundial con victoria y el Ángel de la Independencia se llenó de verde, blanco y rojo hasta donde alcanzaba la vista, la Ciudad de México empezó a escribir su propio récord. Después vino Corea del Sur -partido disputado en Guadalajara, pero festejado masivamente también aquí, con más de 700 mil personas tomando las calles de la capital-, y luego el miércoles 24 de junio, la goleada histórica ante Chequia por 3-0 en el Estadio Ciudad de México, que puso a más de 800 mil personas en plazas, avenidas y espacios públicos de toda la ciudad, bajo la lluvia de temporada, con impermeables y banderas, sin que eso apagara un solo grito.

Si sumamos las personas que han salido a celebrar en la CDMX en estos tres momentos, estamos hablando de alrededor de dos millones de personas festejando en nuestras calles. Con saldo blanco en los tres.

La estrategia detrás de ese resultado tiene nombre y apellido. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, nos instruyó desde el principio que había que trabajar para bajar el riesgo distribuyendo a la gente. El Ángel de la Independencia es un punto querido, el corazón de la celebración popular mexicana, pero tiene límites físicos reales. Cuando las concentraciones se vuelven excesivas en un solo punto, la protección civil se complica y los riesgos se multiplican. La solución no era cerrar, sino abrir. Extender la fiesta. “Descentralizar la alegría”, como la Jefa lo nombró.

Para el partido de Chequia eso se tradujo en algo sin precedente en ninguna otra sede mundialista: 48 puntos públicos gratuitos de transmisión distribuidos a lo largo y ancho de la capital. Dieciocho puntos sobre el corredor de Paseo de la Reforma -desde la Diana Cazadora hasta el Monumento a la Revolución, pasando por cuatro zonas alrededor del Ángel de la Independencia, el cruce con Insurgentes y El Caballito-, tres pantallas gigantes en la Alameda Central, un escenario equipado frente al Monumento a la Revolución, y 18 festivales futboleros distribuidos en las 16 alcaldías para que quien no pudiera llegar al centro tuviera su propio espacio en su propia colonia. Ninguna otra ciudad sede del mundo ofrece eso.

El operativo de seguridad que acompañó todo esto no fue menor. Más de 11 mil policías desplegados entre el Estadio Ciudad de México y Paseo de la Reforma, 7 mil 500 de ellos en los accesos y perímetro del estadio, 4 mil 200 más sobre Reforma para acompañar los festejos. A eso se sumaron 180 baños móviles, 600 contenedores de residuos en puntos estratégicos, transporte reforzado con el operativo de Última Milla en el Tren Ligero, y la aplicación de la Ley Seca que la gran mayoría de los establecimientos respetó.

La gente celebró durante más de seis horas. Hubo lluvia, encharcamientos, vialidades cerradas. Y al final de la noche, otra vez: saldo blanco. Eso no es una coincidencia que se repite tres veces. Es un modelo que funciona.

Y el martes 30 de junio lo pondremos a prueba de nuevo. México juega su partido de dieciseisavos de final ante Ecuador en el Estadio Ciudad de México, y ya estamos listos. Porque este operativo va a ser todavía más robusto que los anteriores. Habrá más pantallas distribuidas en Reforma y en las alcaldías, más puntos de festejo para que la gente no se concentre en un solo lugar, y vamos a reforzar la estrategia para inhibir la venta y el consumo excesivo de alcohol.

Queremos que México siga ganando. Y queremos seguir festejando con saldo blanco.

El modelo va a seguir funcionando, porque el torneo no ha terminado. Si avanzamos -y estamos seguros de que así será-, tendremos octavos de final el domingo 5 de julio, también en el Estadio Ciudad de México. Cada partido, un operativo. Cada operativo, la misma estrategia que ha demostrado dar resultados.

Seguiremos cuidando los monumentos históricos. Seguiremos distribuyendo los puntos de festejo a lo largo de Reforma, la Alameda y el Monumento a la Revolución. Seguiremos desplegando servidores públicos, elementos de seguridad y protección civil en cada jornada, porque la ciudad no descansa cuando hay cientos de miles de personas en las calles. Y seguiremos cuidando no solo a los habitantes de la CDMX, sino a los miles de visitantes del interior de la república y del extranjero que están eligiendo esta ciudad como su base mundialista.

Queremos que la gente festeje. Que disfrute. Que cuide su ciudad y la infraestructura que es de todas y todos. Y el gobierno de la Ciudad de México estará ahí, en cada partido, garantizando que así sea.

Sin lugar a dudas, la CDMX es la mejor sede del Mundial. Y lo seguiremos demostrando.

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