En la Ciudad de México no veo una infraestructura que trascienda este Mundial de fútbol 2026. Los adornos y pinturas alrededor de los puntos denominados “Fan Fest” y del Estadio Azteca (Banorte-Ciudad de México) son mero ornato. Las inundaciones y los baches siguen igual que en enero de este año.
Por lo general, los eventos deportivos internacionales transforman los entornos urbanos. Cada que hay unos Juegos Olímpicos o un Mundial de fútbol, se desarrolla infraestructura más allá de lo deportivo que, al paso del tiempo, se convierte en un legado urbano y turístico que hace que esa sede siga llamando la atención meses e incluso años después.
Como se había comentado en esta columna, seguimos viviendo sobre el legado de los Juegos Olímpicos de México 1968: el Anillo Periférico, la Alberca Olímpica, el Palacio de los Deportes, la pista de Cuemanco y la Villa Olímpica son estructuras que siguen vigentes y forman parte del entorno urbano de la Ciudad de México.
En el Mundial de México 1986, quizás el Tren Ligero (que se inauguró a destiempo, una vez concluido el torneo) y ahora, en 2026, con los juegos que nos tocó albergar, no hay un legado para quienes vivimos aquí y tampoco para los que visitan la capital de nuestro país.
No se trata de estar a favor o en contra del ajolote, sino de analizar la pintura que se usó, la durabilidad que tendrá esa ornamenta y la sustancia que quedará para los siguientes meses y años, que a todas luces parece nula.
Se han privilegiado las necesidades de la FIFA con relación a la seguridad, a los aterrizajes de Infantino en el AICM y al cinturón alrededor del Estadio; de ahí en fuera, no hay una inversión clara que pueda aprovecharse en materia turística.
Quizás por ello, la propia Secretaría de Turismo federal se ha limitado a promover los “Fan Fest”, particularmente el del Campo Marte, que tiene representaciones de distintas entidades de la República, en un entorno que cuesta dinero y que está muy lejos de un producto turístico que hubiese podido crearse a partir de la Copa del Mundo.
Así, una oportunidad turística más que dejamos ir, así, de forma fácil y sencilla.
LA SOLIDARIDAD DE COPA AIRLINES
La aerolínea Copa Airlines ha trasladado a voluntarios de la Cruz Roja Mexicana, de otras organizaciones y desde otros países para sumar ayuda tras los sismos en Venezuela. Lo ha hecho sin buscar posicionar la marca, como sí lo ha hecho Volaris o Avianca, que han ayudado, pero no desaprovechan la oportunidad para presumir que están haciendo vuelos gratis, con ese ánimo cuestionable de ayudar haciéndose propaganda.
Cada empresa sabe cómo se maneja.
Iberia, la aerolínea bandera de España, que ha presumido por años su vínculo con América Latina, ha estado ausente de la ayuda; ha colaborado más su filial no oficial, Air Europa, con itinerarios de Madrid a Valencia.