
¿Cuántas veces hemos escuchado “la venta se cierra cuando el cliente paga”? Esta regla no es del todo cierta.
Un cliente compró por adelantado: cotizó y pagó. Pero en la bodega el pedido no estaba listo; la pieza que el sistema marcaba disponible nunca llegó a esa ubicación o estaba caducada. El distribuidor no actuó de mala fe: simplemente operaba con información desactualizada.