Volvíamos de un fin de semana fuera de Galicia, y la cena de domingo en Pakita fue, esta vez ya por segunda vez, la confirmación de por qué este local de Bastiagueiro merece visitas repetidas. El espacio fue durante más de 70 años Casa Paquita, un clásico de terraza amplia y alma de casa. Desde marzo de 2026 funciona como restaurante de sushi bajo un nombre que conserva el guiño a su historia. "Pakita, con K" no es solo un cambio de letra. Es una declaración de intenciones.
Una chef que ya tenía historia antes de Oleiros
Detrás del proyecto está Sarah Stothart, chef australiana afincada en A Coruña, con un recorrido que merece atención propia. Según cuenta Quincemil, antes de Galicia dejó huella en Barcelona, donde transformó espacios abandonados, como una antigua tabacalera, en clubes gastronómicos que llegaron a aparecer en The New York Times. Buscando una vida más tranquila, y siendo gallega su pareja, Jacobo, se instaló en A Coruña y convirtió una antigua panadería en un club gastronómico clandestino con reserva previa, La Panadería by Sarah, donde proponía viajes culinarios desde Malasia hasta Australia.
Con Pakita, Sarah dio un giro hacia lo informal sin perder su esencia. Ella misma explica el porqué del cambio: "Me di cuenta de que en Oleiros hay muy pocos sitios de comida para llevar". La apuesta es clara: sushi para llevar a casa o a la playa de Bastiagueiro, próxima al local, además de reparto a domicilio en Oleiros y A Coruña.
La honestidad como ingrediente principal
Lo que más nos gustó de la cena fue algo que rara vez se ve en una carta de restaurante. Sarah había recogido esa misma mañana cantarelos, y los incorporó a un maki fuera de carta que resultó uno de los mejores bocados de la noche. Cuando preguntamos por el pez mantequilla que ofrecía también fuera de carta, Sarah fue igual de directa. Nos explicó que, en realidad, se trataba de pez limón, ya que el auténtico pez mantequilla no existe en Galicia y traerlo desde Australia no tenía sentido para un negocio que apuesta por el producto cercano.
Esa transparencia, sin necesidad de adornarla ni esconderla, dice más del proyecto que cualquier eslogan. Se trata de una chef que prefiere explicar antes que vender, y que entiende que la confianza del comensal se construye con datos, no con promesas.
Maki de cantarelos. / M.M.
Una carta pensada para llevar, pero también para quedarse
El concepto de Pakita combina sushi tradicional con una propuesta mayoritariamente para llevar, con reparto a domicilio en Oleiros y A Coruña, aunque también dispone de alguna mesa para comer en el local. Todo lo elabora la propia Sarah, un detalle que en la era de las cocinas centralizadas y los repartos masivos cobra un valor distinto.
La carta recorre desde los entrantes, como el edamame o los dumplings de verduras, hasta nigiris singulares como el de wagyu o el de tomate fermentado, pasando por uramakis, sashimis y pokes. Los combos, con nombres tan directos como Lo Quiero Todo o Pikante, completan una propuesta pensada para compartir.
Si algo confirma cada reseña son los postres. La pavlova deconstruida, con merengue crujiente, crema, fresas y maracuyá, es el cierre perfecto de la comida. La cookie de chocolate, en versión clásica o vegana, le sigue de cerca en las preferencias de quienes ya conocen el local.
Un negocio que se atreve a equivocarse en público
Pakita acumula una valoración de 4,6 estrellas sobre 43 reseñas en Google, un dato nada desdeñable tres meses después de su puesta en marcha. Los comentarios más repetidos celebran los postres caseros y el trato cercano del equipo. También hay opiniones que señalan margen de mejora en la variedad de sabores o en la textura de algunas piezas. Lo llamativo es que el negocio responde a todas, también a las críticas, agradeciendo y prometiendo ajustes.
Esa actitud, sumada a la sinceridad sobre el origen del pescado que vivimos en primera persona, dibuja un proyecto que prefiere construirse con transparencia antes que con apariencia. En una zona donde el sushi para llevar todavía era una rareza, Pakita propone algo más sencillo de lo que parece: comida bien hecha, explicada con la verdad por delante.
Pakita está en Av. Ernesto Che Guevara, 127, en Oleiros (A Coruña). El precio medio se sitúa entre 20 y 30 euros por persona. @mundiario