El peso mexicano inició la jornada con una cotización cercana a las 17.48 unidades por dólar, en una sesión marcada por la aparente estabilidad, pero también por una dosis importante de cautela. Aunque la moneda nacional ha mostrado un comportamiento relativamente firme durante buena parte del semestre, el mercado permanece en pausa frente a un tema que se mantiene bajo observación: la revisión del T-MEC.
La atención de inversionistas y operadores se concentra en el futuro del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, sobre todo después de que en el entorno público han surgido presiones diplomáticas y versiones sobre un posible uso político del tratado por parte de Estados Unidos. Este ruido ha impedido que la calma cambiaria se traduzca en una confianza plena dentro de los mercados.
En ese contexto, se mantiene sobre la mesa la discusión sobre la duración del acuerdo. Mientras algunas rutas públicas han planteado escenarios hacia 2036 o incluso 2042, el debate sigue siendo uno de los elementos que añaden incertidumbre al panorama financiero. Acorde a la referencia proporcionada por Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, esta conversación ha llevado a los operadores a adoptar una postura de cautela extrema.
Al mismo tiempo, organismos como el IMCO han enfriado parte de la alarma al considerar improbable una salida abrupta de Estados Unidos del pacto comercial. Sin embargo, eso no ha eliminado por completo la sensibilidad del mercado, que sigue reaccionando a cualquier declaración oficial o señal política relacionada con el acceso al mercado norteamericano.
PMI manufacturero y señales de la Fed, las claves de la sesión
Para la jornada de hoy, uno de los focos principales está en la publicación del PMI manufacturero de México y de Estados Unidos. Un dato favorable para México podría convertirse en un respaldo importante para la moneda nacional, especialmente si confirma la resiliencia del sector exportador manufacturero.
En contraste, una lectura débil del indicador podría aumentar la presión sobre el tipo de cambio, sobre todo si coincide con comentarios que refuercen la idea de una desaceleración económica. Bajo esa lógica, también cobran relevancia las declaraciones de Kevin Warsh vinculadas al entorno de la Reserva Federal, ya que cualquier tono restrictivo o que eleve la percepción de riesgo puede traducirse en episodios de volatilidad.
Cautela en el mercado
Desde la óptica expuesta por Felipe Mendoza, el escenario para el peso mexicano combina una base técnica relativamente sólida con un entorno geopolítico que todavía genera escepticismo. La expectativa apunta a una sesión de movimientos limitados, pero con alta sensibilidad a los comunicados sobre el T-MEC y a los resultados económicos que se publiquen durante el día.
Si el PMI estadounidense sorprende de manera positiva y la narrativa sobre el tratado comercial se mantiene dentro de cauces diplomáticos, la divisa mexicana podría conservar niveles cercanos a los actuales. No obstante, cualquier señal de endurecimiento en las condiciones de acceso al mercado de Norteamérica podría elevar la presión cambiaria hacia la parte alta de la banda de 17.57, lo que obligaría a los mercados a recalibrar sus primas de riesgo para el resto de la semana.