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El Economista 02 Jul, 2026 10:55

Vivir solo con efectivo sale caro: las oportunidades financieras que se pierden por no bancarizarse

Aunque manejar dinero en efectivo ofrece una aparente sensación de control y seguridad, la realidad financiera en México dicta lo contrario: vivir fuera del sistema bancario cuesta muy caro. Entre la pérdida silenciosa de poder adquisitivo provocada por la inflación, la imposibilidad de construir un historial crediticio para comprar una casa o un auto, y las alertas fiscales ante el SAT, mantener los ahorros "debajo del colchón" se ha convertido en el peor enemigo del patrimonio familiar.

“Guardar el dinero debajo del colchón” es más que una frase popular en México, retrata una realidad: las personas llevan sus gastos y ahorro en efectivo, en lugar de gestionarlo desde el sistema bancario.

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De acuerdo con el Banco de México, en mayo de 2026, más de 3.2 miles de millones de pesos se movieron a través de billetes y monedas entre la población, y muestra una tendencia de crecimiento de 3.6% anual. 

Para Enrique Magnani, estratega fiscal y patrimonial, mantener una vida fuera del sistema bancario tiene un costo que muchas veces pasa desapercibido, pero es muy alto, y va desde dificultades para acceder a un crédito hasta generar problemas fiscales.

Ahorrar en el colchón también cuesta dinero

Esta puede ser la consecuencia más inmediata. Tener los ahorros en casa puede dar una sensación de control y seguridad, pero financieramente implica perder poder adquisitivo por los efectos de la inflaciónSi los recursos permanecen dentro de una caja, debajo del colchón o en una cartera en los cajones, no genera ningún rendimiento que amortigüe las pérdidas.

"El dinero en efectivo, tenerlo todos los días, pierde valor por el efecto inflacionario", menciona Magnani.

En cambio, mantener una parte dentro del sector financiero permite acceder a mecanismos para que el dinero haga frente a la inflación, por ejemplo, inversiones de bajo riesgo como los Cetes o los apartados en cuentas de sofipos.

Según el también director ejecutivo de Ekko Consulting, muchas personas no dimensionan cómo afecta la inflación al dinero que tienen totalmente en efectivo.

"Más vale ganar, aunque sea poquito, a perder."

Cierra puertas a instrumentos de inversión y crédito

Además de combatir contra la inflación, la bancarización también permite dar el siguiente paso: elegir instrumentos para hacer crecer el patrimonio de forma gradual, algo que sería imposible si todo el dinero permanece en efectivo.

Desde los Cetes hasta fondos de inversión que, incluso, pueden contratarse a través de aplicaciones móviles con montos relativamente pequeños

Por otra parte, está el acceso al financiamiento. Aunque una persona tenga ingresos constantes, si éstos nunca pasan por el sistema financiero, será muy difícil demostrar su capacidad de pago.

"Cuando llegas a un banco a pedir un crédito, lo primero que te preguntan, en términos prácticos, es: '¿Quién eres?'", explica el especialista.

Esto puede traducirse en barreras para obtener un crédito hipotecario, automotriz, para un negocio, o incluso para un imprevisto. Ante una emergencia, quienes permanecen fuera de la bancarización, suelen recurrir a alternativas más costosas como casas de empeño o préstamos informales con tasas de interés elevadas.

Problemas con el fisco

De acuerdo con el especialista fiscal y financiero, el problema no es pagar o cobrar en efectivo, sino en la falta de trazabilidad de los recursos.

Cualquier persona puede recibir ingresos en efectivo, por ejemplo, por un negocio local, de una herencia o incluso de la venta de un automóvil, siempre y cuando se pueda demostrar el origen del dinero, y, cuando corresponda, que ya pagó impuestos.

"La autoridad no te pregunta si manejaste efectivo; te pregunta de dónde salió ese dinero y si ya pagó impuestos", explica.

Además del costo financiero, existe el riesgo físico

Mantener grandes cantidades de efectivo también implica riesgos de seguridad: un robo, un incendio o un accidente doméstico puede comprometer años de ahorro sin posibilidad de recuperarlos. Retirar todo el efectivo de la nómina o de los apoyos sociales también expone a las personas a asaltos.

De acuerdo con Magnani, México ha avanzado en la digitalización financiera, pero la desconfianza sigue siendo una barrera de adopción.

Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024 del Inegi, 73.5% de las compras realizadas de 501 pesos o más fueron realizadas en efectivo, y 85.2% cuando fueron de un monto menor. Estos datos contrastan con el uso de tarjetas de crédito, débito o transferencias electrónicas.

Población por medio de pago frecuente, según monto de compra


Compras menores de $500

Compras de $501 o más

Pago en efectivo

85.2%

73.5%

Uso físico de tarjeta de débito o crédito

10.4%

19.0%

Transferencia electrónica o aplicación de celular

4.4%

7.6%

Fuente: Inegi, ENIF 2024

En cuanto a tipo de instrumentos, 63% de la población cuenta con una cuenta de ahorro formal y 37.3% un crédito formal.  

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