Estados Unidos también come gracias a México. La revisión anual del T-MEC no sólo reabrió dudas comerciales entre gobiernos. También puso sobre la mesa un dato que toca directamente los supermercados: México es pieza clave para que las familias estadounidenses encuentren frutas y verduras frescas.
El grupo de economistas de la organización México, ¿cómo vamos?, reveló que las importaciones mexicanas representaron 51% de la disponibilidad de frutas frescas y 69% de la de verduras frescas en Estados Unidos, con datos del Departamento de Agricultura estadounidense.
El dato cambia el ángulo de la discusión: no se trata únicamente de aranceles, reglas de origen o negociaciones técnicas. Si el comercio agroalimentario se complica, el golpe de incertidumbre por las revisiones anuales del T-MEC puede llegar a productores, empresas, consumidores y precios de alimentos en Norteamérica.
Supermercados de EE. UU. necesitan comida mexicana
México, ¿cómo vamos? señaló que la seguridad alimentaria de Norteamérica depende del comercio trilateral, porque la industria agroalimentaria de México, Estados Unidos y Canadá funciona como una red integrada.
El informe destacó que México es el principal mercado de exportación y proveedor de productos agrícolas para Estados Unidos. Esa relación pesa especialmente en frutas y verduras frescas, donde la participación mexicana ya es mayoritaria.
El punto central es simple: si el país vende menos alimentos o enfrenta nuevas barreras, Estados Unidos también resiente el impacto en su abasto. La dependencia no está escondida en una fábrica lejana, sino en productos cotidianos que llegan al carrito del supermercado.
La fuerza de México también aparece por estado en la Unión Americana. California, Texas y Luisiana concentraron más de seis mil 500 millones de dólares en exportaciones agrícolas hacia el mercado mexicano durante 2025, lo que muestra que los agricultores estadounidenses también tienen mucho que perder si el comercio se llena de obstáculos.
Alimentos requieren reglas de largo plazo
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) advirtió que la decisión de Estados Unidos de no extender –por ahora– el T-MEC por otros 16 años y abrir revisiones anuales genera incertidumbre para productores, empresas, inversionistas y consumidores de los tres países.
El organismo especializado sostuvo que la revisión anual no termina con el tratado, que sigue vigente hasta 2036, pero sí abre un proceso permanente de negociación que puede afectar decisiones de inversión, integración de cadenas de suministro y comercio agroalimentario.
La advertencia pega directo al campo. “La producción de alimentos requiere inversiones de largo plazo en infraestructura, tecnología, genética, sanidad, logística y desarrollo de mercados”, señaló GCMA al explicar por qué la certidumbre es un activo estratégico para el sector.
En otras palabras, un productor no puede planear como si cada año empezara de cero. Sembrar, criar ganado, abrir mercados o invertir en sanidad requiere reglas previsibles; de lo contrario, el riesgo puede detener decisiones que tardan años en madurar.
México podría responder con alimentos sensibles
El GCMA planteó que México debe mantener una posición firme si Estados Unidos insiste en temas que afecten la competitividad del sector agroalimentario nacional o desalienten las inversiones, producción de alimentos y empleos.
Uno de los temas más sensibles es la intención estadounidense de aplicar mecanismos de estacionalidad —reglas para limitar o encarecer la entrada de frutas y verduras mexicanas cuando los productores estadounidenses están cosechando—. El GCMA advirtió que México no debe aceptar esa propuesta porque “es incompatible con el libre comercio establecido en el T-MEC”.
La advertencia sube de tono cuando GCMA planteó una posible respuesta de gobierno mexicano. Señaló que, si Estados Unidos insiste en limitar la entrada de frutas y hortalizas mexicanas, el país podría responder con medidas similares contra productos agrícolas estratégicos estadounidenses.
Entre esos productos sensibles, el grupo consultor mencionó al maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, carne de cerdo, carne de pollo y otros productos estadounidenses estratégicos. Es decir, si Washington endurece el trato a frutas y hortalizas mexicanas, México tendría cartas agrícolas de alto impacto para responder.
“Convertir la revisión del acuerdo en una disputa política pondría en riesgo la estabilidad de precios, la inversión y la seguridad alimentaria de los tres países. Con los alimentos no se juega”.
GCMA
Lo que perdería Estados Unidos
El GCMA reportó otro hallazgo clave, que cuenta el otro lado de la historia en las revisiones anuales del tratado comercial: productores y organismos de Estados Unidos también ven riesgo si el T-MEC se debilita o se convierte en disputa política.
Estas serían las consecuencias principales:
- Alimentos más caros: un estudio de la Universidad de Purdue, EE. UU., advirtió que debilitar el acuerdo comercial podría elevar de 12 a 13 puntos el índice de precios de alimentos.
- Menos ahorro para hogares: la integración comercial ha generado ahorros anuales de 500 a 700 dólares por hogar, según el documento.
- Inflación más alta: Purdue señala que el TLCAN y el T-MEC ayudaron a reducir 1.8 puntos porcentuales el índice de precios al consumidor o inflación estadounidense.
- Supermercados bajo presión: productores de frutas y hortalizas de Estados Unidos advierten que restricciones, aranceles o barreras comerciales afectarían el abasto de productos frescos todo el año
- Golpe a carne y pollo: el Meat Institute –principal asociación comercial de la industria cárnica y avícola de EE. UU.– destacó que México es el principal mercado de exportación para carne de cerdo y de ave estadounidense.
- Menos valor para ganaderos: las exportaciones a México y Canadá aportaron alrededor de 28 dólares adicionales por cada cerdo comercializado
- Millones de empleos en juego: la industria cárnica estadounidense representa más de 3.2 millones de empleos considerando toda su cadena de suministro
El dato de fondo es claro: romper o debilitar el T-MEC no sólo pegaría a México; también puede encarecer la comida y dañar a productores, empacadores, ganaderos y consumidores de Estados Unidos.
Focos rojos del campo mexicano
Aunque México mantiene superávit agroalimentario, los datos del GCMA muestran señales que no conviene ignorar:
- Ganancia comercial más débil: México vendió 3 mil 28 millones de dólares más en alimentos de los que compró entre enero y abril de 2026, pero esa ventaja fue 20.8% menor que en 2025.
- Importaciones al alza: las compras agroalimentarias al exterior subieron 5.2%, mientras las exportaciones quedaron prácticamente estables.
- Aguacate golpeado: las exportaciones mexicanas bajaron 23.6%, una de las caídas más fuertes entre los principales productos comercializados.
- Jitomate bajo amenaza: las ventas al exterior retrocedieron 11.9%, justo cuando Estados Unidos busca poner más trabas al tomate mexicano.
- Cerveza pierde terreno: se mantuvo como principal producto exportado, pero cayó 4.8%.
- Tequila resiste: fue el gran avance entre los productos clave, con crecimiento de 14.1%.
- Dependencia en granos y proteína: el GCMA reportó déficits fuertes en granos, oleaginosas y sector pecuario, lo que muestra la necesidad de importaciones para completar el abasto nacional.
La revisión del T-MEC no sólo decidirá reglas comerciales. También puede definir qué tan fácil, barato o estable será mover alimentos entre México, Estados Unidos y Canadá. Por eso, en esta negociación, jugar con el campo es jugar con la comida.