Trump dice que no necesita a México. Pero agricultores, ganaderos, lecheros, productores de soya, empresarios automotrices y legisladores de Estados Unidos dicen otra cosa: sin México y Canadá, el campo estadounidense perdería mercados, empleos y una de sus pocas certezas comerciales.
La advertencia aparece en una carta enviada el 1 de julio de 2026 por legisladores demócratas del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes a funcionarios comerciales y agrícolas de Estados Unidos, el mismo día en que el gobierno de Trump anunció que no renovaría el T-MEC por 16 años y que avanzaría hacia revisiones anuales durante una década.
El choque es directo. La carta cita que el presidente Donald Trump afirmó: “No necesitamos nada de Canadá. No necesitamos nada de México”. La respuesta de los legisladores fue igual de clara: “Los agricultores y las familias estadounidenses no están de acuerdo”.
“Las empresas estadounidenses no pueden prosperar en el vacío. Ya seas agricultor que cultiva cosechas o transportista que lleva ganado por la frontera para su procesamiento, las relaciones estables con nuestros vecinos y los mercados estables son buenos negocios. El caos, los aranceles, las guerras comerciales y los tuits, no”.
Shontel Brown, vicecoordinadora demócrata del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes de Estados Unidos
México salva al campo estadounidense
En dicha misiva, a la que tuvo acceso Publimetro, los legisladores demócratas advirtieron que los agricultores estadounidenses enfrentan su peor crisis económica desde la década de 1980, con costos de producción más altos, precios bajos y mercados dañados.
En ese escenario, señalaron que México y Canadá han funcionado como mercados confiables para los productos agrícolas de Estados Unidos, justo cuando el campo necesita certidumbre para vender, invertir y sostener empleos.
La carta acusa que no renovar el T-MEC pone en riesgo una de las últimas fuentes de estabilidad comercial para los productores estadounidenses, porque el tratado mantiene abierto el acceso a sus dos principales socios agrícolas.
El documento lo resume con una imagen poderosa: Canadá y México han sido “puertos en la tormenta” para los agricultores de Estados Unidos durante estos tiempos económicos difíciles.
T-MEC sostiene empleos en EUA
El peso económico del tratado no es menor. Desde que el T-MEC entró en vigor en 2020, México y Canadá aumentaron en conjunto sus compras de productos agrícolas estadounidenses en 20 mil millones de dólares.
Para 2024, esas compras llegaron a 60 mil millones de dólares, de acuerdo con la misiva enviada al gobierno estadounidense. Es decir, el campo de Estados Unidos no sólo vende a México y Canadá: depende de esos mercados para sostener una parte clave de su negocio.
Los legisladores citaron modelos económicos según los cuales, sólo en dicho año, las exportaciones agrícolas y pesqueras a México y Canadá generaron 149 mil millones de dólares para la economía de Estados Unidos, casi medio millón de empleos y 36 mil millones de dólares en salarios.
Por eso, la American Soybean Association —organización que representa a los productores de soya en Estados Unidos— fue tajante durante la audiencia que el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes realizó el 10 de junio de 2026 para revisar el futuro del T-MEC: “No renovar el T-MEC sería catastrófico”.
Leche, carne y soya dependen
La presión no viene de un solo sector. Productores de leche, carne, soya, productos forestales, agricultores y empresarios ligados al comercio agroalimentario coincidieron –ante el Congreso– en que el T-MEC debe renovarse.
Dairy Farmers of America —organización que agrupa a productores lecheros de Estados Unidos— señaló que el tratado es el acuerdo comercial más importante para la industria láctea estadounidense, porque México y Canadá concentran más de 40% del valor de sus exportaciones.
El Meat Institute —principal organización de la industria de carne, aves y ganado de Estados Unidos— también advirtió que el T-MEC ha sido esencial para el sector, y que conservar el acuerdo es clave para el crecimiento futuro de la economía agrícola.
Western Growers —asociación que representa a productores de frutas, hortalizas y frutos secos del oeste de Estados Unidos— puso el riesgo en palabras todavía más concretas: perder el acceso sin aranceles a México y Canadá sería “un golpe severo” para el sustento de sus productores.
Autos también piden renovar
La presión sobre Washington no llega sólo desde el campo. Líderes de la industria automotriz de Estados Unidos también pidieron a México, Estados Unidos y Canadá alcanzar rápido un acuerdo para extender el T-MEC.
En una declaración conjunta, organizaciones automotrices señalaron que el tratado ha sido una historia de éxito para toda la industria de Estados Unidos, con miles de millones de dólares invertidos en producción y miles de empleos manufactureros creados desde que entró en vigor.
También destacaron que el acuerdo ha beneficiado a los consumidores estadounidenses, porque permite ofrecer más opciones de vehículos para distintos presupuestos familiares.
El llamado de la industria automotriz fue mantener la alianza trilateral, recuperar el trato preferencial para los productos que cumplen las reglas del acuerdo y conservar la estabilidad que permitió crecer al sector durante los últimos seis años.
Voces contra el caos comercial
En la carta enviada a funcionarios agrícolas de Estados Unidos, los legisladores demócratas también dejaron frases duras contra la decisión de avanzar hacia revisiones anuales del T-MEC.
- Angie Craig, líder demócrata del Comité de Agricultura: “El T-MEC es vital para agricultores, ganaderos, silvicultores y empresas estadounidenses”.
- Frank Lucas, expresidente del Comité de Agricultura: “El T-MEC amplió el acceso a mercados para la agricultura estadounidense”.
- Glen “GT” Thompson, presidente del Comité de Agricultura: el tratado ayudó a acercar el comercio regional a casi dos billones de dólares anuales.
- Shontel Brown, vicecoordinadora demócrata del Comité de Agricultura: “Las relaciones estables con nuestros vecinos y los mercados estables son buenos negocios”
La discusión del T-MEC ya no sólo mide la relación de Estados Unidos con México. También exhibe una contradicción interna: mientras Trump dice que no necesita nada de sus vecinos, sus propios agricultores, ganaderos, lecheros, empresarios automotrices y legisladores advierten que romper esa certeza puede salir caro.