HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Vanguardia 05 Jul, 2026 05:00

El león y la mula

Hay quienes creen que invento las historias que suelo relatar. Piensan, por ejemplo, que San Virila es fruto de mi imaginación. No hay tal: San Virila realmente existió. Hay en Navarra una iglesia dedicada a él. Su párroco fue hace años un sabio y santo sacerdote, don Elías Pitillas. La señora Lupita, esposa de don Amado Barrera –hijo de aquel inolvidable Barrerita que vendía aquí billetes de lotería–, le envió al padre Pitillas algunos de mis artículos sobre San Virila, y el señor cura me escribió una hermosa carta de agradecimiento por dar a conocer “en América” la vida de ese santo.

Hoy quiero evocar a otro. Se llama San Gerásimo. Su historia parece un cuento escrito por Anatole France. Nació en Turquía el año 400 de nuestra era, y murió en 475, de muerte natural. Eso es algo sobrenatural, porque todos los santos y santas de ese tiempo morían de muertes desastradas: los descuartizaban; los desollaban; los asaban a fuego lento; los arrojaban en un perol de aceite hirviendo; los echaban en un pozo lleno de sierpes venenosas... No así Gerásimo. Murió de su muerte, como decían los antiguos cuando alguien se moría de viejo.

Contenido Patrocinado