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El Financiero 06 Jul, 2026 18:46

‘En 40 años estaremos viejitos, este era nuestro Mundial’: La dolorosa despedida de los mexicanos del Azteca

Y si sí, y si sí, y si... No. El Azteca se despidió del Mundial 2026 en la noche triste del 3-2 de México ante Inglaterra. Un doblete de Jude Bellingham y un gol de Harry Kane desinflaron hasta sus cimientos volcánicos al Coloso de Santa Úrsula. Pero en la memoria vivirá el eco del “¡GOOOOL!" de Julián Quiñones y Raúl Jiménez para la Selección Mexicana, grito que revivió dos veces a aquel volcán de concreto.

Quedó en el aire la sensación de un adiós definitivo para algunos aficionados, también para ‘Memo’ Ochoa —quien dejó la postal de su llanto en la cancha de su sexto y último Mundial—, para Javier Aguirre —que cede el banquillo a Rafa Márquez— y quizá para el propio estadio que nos susurra: “¿nos veremos en 40 años?"

En la historia será recordado el doceavo jugador que saltó a la cancha con su himno de guerra para aferrarse a un sueño: “¡Y si sí! ¡Y si sí! ¡Y si sí!”, seguido por ocasionales “¡Sí se puede, sí se puede!“. Pero la esperanza también fue atajada por el portero británico Jordan Pickford.

Algún día alguien contará a sus nietos cómo en el medio tiempo Maná cantó una única canción, ‘El Rey’. Aquel victorioso “sigo siendo el rey” —que acompañó las otras cuatro victorias del ‘Tri’— solo le hizo otro nudo al estómago con el marcador en desventaja.

Maná se presentó en el medio tiempo del México vs. Inglaterra en el Mundial 2026.  EFE/ Mario Guzman

A sus 60 años, el Estadio Azteca se convirtió en el primer estadio en acoger tres Copas del Mundo. Fue, además, la sede más antigua de este torneo, por delante del Kansas City (1970), del BC Place Vancouver (1983) y del Hard Rock de Miami (1987). Pero ser histórico también tiene su lado nostálgico.

Aficionados se despiden del Estadio Azteca con la sensación de no volver

Algunos le dicen FOMO (Fear of Missing Out), el miedo a perderse algo que los demás están viviendo. Pero lo que pasó en la Copa del Mundo en México fue un poco más: una voz que gritaba: “vívelo ahora, ¿y si no vuelve a pasar?“. Ese electrizante impulso hizo comprar boletos, sin importar altos costos, y causó mareas humanas en el Ángel de la Independencia para volar, gritar, cantar, lo que sea, pero dejar rastro de que ahí se estuvo.

Tras la derrota, “eso” se volvió una silenciosa huída del Azteca, mientras sonaba ‘Wonderwall’ de Oasis y los ingleses —que dos horas antes se achicaban al grito de “¡culeeeeero!”— a la salida cantaron a toda voz ‘Hey Jude’ en los pasillos, envalentonados por las piernas de Bellingham y la cerveza de 280 pesos.

México se despide del Mundial 2026. (EFE/ Alex Cruz).

Pasaron cuatro décadas para que la famosa pelota volviera. Toda una vida que a muchos ya no les va a alcanzar en 2066, si la espera se repite.

“40 años más va a estar difícil, ya vamos a estar viejitos. Eso duele más. Este era nuestro Mundial aquí en México, hacer historia. Estar presentes. No se pudo”, lamenta Adrián Reynoso, mientras ve marcharse a la apagada multitud del estadio.

“No hay manera. No hay forma de volverlo a vivir. Era una última opción, nada más”, agrega Manuel, a su lado.

Marcela García también vivió el quinto partido del Azteca con la certeza de la última vez: “Ya no me toca. Por eso vine a esta chinga. Me voy muy contenta”.

En tanto, Mari Carmen mira a su joven acompañante antes de dar su pronóstico: “A ti sí te toca (otro Mundial en México). A ustedes yo creo que sí les toca. Yo ya tuve dos, ya me conformo con eso”.

Aficionados durante el partido de fútbol entre las selecciones de México vs Inglaterra correspondiente a la fase de 8vos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en el Estadio Ciudad de México. FOTO: EDGAR NEGRETE LIRA/CUARTOSCURO.COM

Lo que se llevan los aficionados del Mundial 2026 en el Azteca

Algunos se van del Estadio Azteca con los ojos rojos y mareados, el augurio de una tremenda cruda al día siguiente; otros, con la felicidad de haber estado ahí, sin importar el resultado. Hay unos tantos que no pueden evitar sentir que acaban de tener una caída muy alta, augurada días antes con el “quiere volar” y el “Y si sí” que ya ni siquiera era pregunta.

Para Adrián Reynoso esta fue la decepción de siempre: "Ilusionaron. Teníamos con qué. Es como cuando sabes que te van a dar un golpe y sabes cómo te lo van a tirar y aún así lo recibes".

Omar Arias cree que esa confianza de llegar lejos nadie la tenía antes del torneo y se fue construyendo: “La fuimos generando. Y ahora otra vez nos vuelve a ponernos en nuestro lugar en el mundo”.

“Estaba ilusionado. Pero no da para más. Es lo que tenemos”, dice Javier Silva, quien, de cualquier modo se va satisfecho por haber vivido también la victoria sobre Ecuador, antes de la desgracia.

Aficionados pasaron de la euforia a la decepción en el Estadio Azteca. FOTO: EDGAR NEGRETE LIRA/CUARTOSCURO.COM

Marcela García también siente que esta historia debió tener otro final: “No sé qué les faltó, ¡con tanta ilusión que veníamos! Y teníamos todo para poder pasar. Todo, todo". “Ya nos hacíamos contra Noruega (en cuartos de final). Desafortunadamente no se pudo”, añade Mari Carmen.

En la salida del estadio, una familia se llevó la victoria: el señor Carlos y sus hijos (Carlos y Carla) se retiran con una sonrisa sin nostalgia.

“Yo con lo me quedo es que lo pude vivir con mi familia. Eso era lo que más deseaba, por lo que más trabajé. Estoy satisfecho y lo viví intenso (...) Estoy muy realizado. No pido más”, dice Carlos (hijo).

Su papá coincide: “La pasamos en familia. Lo disfrutamos. ¿Qué más podemos pedir?“. Él vivió dos partidos del Mundial 1986 en el Azteca, incluso vio desde cerca de la portería el gol “de tijerita” de Manuel Negrete: “lo pasé muy bien también. Pero pues es mejor con mis hijos”.

Carla presenció esta noche su primer partido en el Azteca: “Fue un Mundial mágico y maravilloso (...) Espero más (torneos) para vivirlos con mi familia y con los que tenga”.

Aficionados mexicanos se fueron del Estadio Azteca con desilusión. (Foto: EFE/ Alex Cruz).

¿Cuándo volvería un Mundial a México?

¿Y en verdad tendrían que pasar 40 años? No hay una estimación fija. Sabemos que los siguientes dos torneos ya tienen sedes: en 2030, la Copa del Mundo será en España, Portugal y Marruecos, con tres partidos en Uruguay, Argentina y Paraguay. En 2034, el anfitrión será Arabia Saudita.

El Mundial de 2038 representa un reto si la FIFA amplía el formato a 64 selecciones y se habla de que Estados Unidos podría alzar la mano para organizarlo en solitario. Para ser sede de nuevo, México tendría que tener la infraestructura necesaria.

México y Estados Unidos retiraron previamente su candidatura conjunta para organizar el Mundial femenil de 2027 y adelantaron que la buscarían en 2031, ya con los aprendizajes de este torneo. También podríamos encontrarnos con postulación del país para el Mundial de Clubes de 2029.

Mientras se alinean los planetas de nuevo, Mari Carmen colecciona la experiencia esta Copa del Mundo al lado de sus recuerdos de 1986: “El lugar sigue siendo imponente. Lo conozco de toda la vida. Puede haber cualquier tipo de remodelación y sigue erizando la piel. Ese canto de Himno con 80 y tantas mil personas al unísono, es increíble. Ese nacionalismo, ese amor por nuestra patria, el cariño de la gente, el ‘Y si sí’. México eriza la piel. Eso es al final con lo que nos quedamos todos”.

Aunque en la salida del estadio el grito ya era “¡Y si no, y si no!“, el suspenso ahí permanece. Algunos hablan de cómo en este torneo se demostró que se puede, otros ya tienen en la mira a Gilberto Mora, “el niño maravilla que puede ilusionar a un futuro”, considera Manuel.

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