Trece días después del doble terremoto que sacudió varias zonas de Venezuela, los familiares de las víctimas siguen enfrentándose a una angustia adicional: la posibilidad de que las demoliciones de edificios inestables terminen antes de encontrar a quienes continúan desaparecidos.
En Catia La Mar, una de las áreas más golpeadas del estado La Guaira, los allegados de las víctimas han reclamado que las máquinas no retiren los restos de los inmuebles sin completar las labores de búsqueda. Para ellos, la prioridad no es solo retirar estructuras peligrosas, sino recuperar cuerpos que permitan despedir a sus familiares.
Michell Gutiérrez lleva días esperando encontrar a su padre entre los escombros de un edificio colapsado. Su caso refleja el sentimiento de muchas familias que consideran que la emergencia continúa mientras no tengan respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.
La actuación de los organismos públicos también ha sido cuestionada por algunos afectados, que denuncian retrasos en la llegada de ayuda y falta de información clara durante las primeras jornadas posteriores al desastre.
La promesa de Delcy Rodríguez y la polémica por los entierros de emergencia
Uno de los puntos más sensibles de la crisis ha sido el manejo de los fallecidos. Delcy Rodríguez aseguró que las víctimas del terremoto no serían enviadas a fosas comunes y defendió que el Estado garantizaría un proceso digno de identificación y sepultura.
Sin embargo, la aparición de imágenes del Cementerio de La Esperanza, en La Guaira, con numerosas zanjas preparadas para recibir cuerpos, generó críticas y reabrió el debate sobre la transparencia de la gestión oficial.
En una ladera apartada del cementerio La Esperanza, a una hora por carretera de La Guaira, un puñado de retroexcavadoras y camiones lleva más de diez días abriendo trincheras en la tierra pelada. Ahí reposarán miles de cuerpos rescatados de los escombros, los más pobres, la… pic.twitter.com/URaPTyetcR
— EL PAÍS América (@elpais_america) July 6, 2026
El gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, salió al paso de las acusaciones y negó que existan fosas comunes. Según explicó, los cuerpos trasladados al cementerio corresponden a víctimas cuyo estado de descomposición impedía mantenerlos en depósitos temporales y que cada inhumación se realiza de forma individual, con una cruz, una placa y un registro asociado a un expediente.
La explicación oficial busca diferenciar entre entierros masivos sin identificación y un protocolo de emergencia para una tragedia que ha superado la capacidad habitual de respuesta. No obstante, para muchos familiares la discusión semántica queda en segundo plano frente a una pregunta más profunda: cuántas personas siguen sin aparecer y cuándo recibirán información definitiva.
El terremoto abre el debate sobre las viviendas y la responsabilidad política
La catástrofe también ha reactivado las críticas sobre la seguridad de algunas viviendas construidas durante los programas habitacionales impulsados por el chavismo. En La Guaira, varios edificios vinculados a la llamada Misión Vivienda sufrieron daños graves, lo que ha provocado nuevas preguntas sobre materiales, planificación y controles de construcción.
Durante años, vecinos y especialistas habían advertido sobre problemas estructurales en determinados complejos habitacionales. Ahora, después del terremoto, esas denuncias vuelven al centro del debate político.
El Gobierno sostiene que muchos de los edificios afectados no pertenecían a proyectos estatales y defiende la actuación de sus equipos de emergencia. Sin embargo, la magnitud de los daños ha convertido la reconstrucción en algo más que una tarea de ingeniería: también será una prueba de credibilidad institucional.
La tragedia deja así una doble herida. Una está enterrada bajo los escombros de La Guaira, donde miles de familias buscan respuestas. La otra está en la confianza pública, dañada por una emergencia en la que las explicaciones oficiales han tenido que competir con las imágenes y los testimonios de quienes viven la tragedia en primera persona. @mundiario