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El Diario 08 Jul, 2026 17:32

Así entrenan francotiradores de élite del Ejército mexicano

Mientras los grupos del crimen organizado han utilizado fusiles Barrett calibre .50 en ataques contra fuerzas de seguridad y enfrentamientos entre células rivales, para los francotiradores de élite del Ejército mexicano ese sistema tiene un propósito distinto: destruir objetivos materiales, no abatir personas.

De acuerdo con instructores de las Fuerzas Especiales, la doctrina militar prohíbe emplear ese rifle contra personas, incluso si portan armamento del mismo calibre.

El Barrett calibre .50, capaz de realizar disparos a más de kilómetro y medio de distancia, está destinado a inutilizar vehículos y otros objetivos materiales. Para neutralizar personas hostiles, los francotiradores utilizan fusiles calibre 7.62 milímetros.

"Los calibres 7.62 usamos una bala especial, el cual se usa contra objetivos blandos, es decir, contra una persona.

"Y por ejemplo los calibres del Barrett, del 12.7 o .50, se utilizan en contra del material. Eso sería prácticamente para eliminación o destrucción de alguna amenaza material o, por ejemplo, un vehículo", explicó a Grupo REFORMA un mando instructor del curso de francotiradores.

Esa diferencia es una de las primeras lecciones que reciben quienes aspiran a integrarse a esta unidad de élite.

Los francotiradores militares emplean rifles Barrett M82A1 y M107 calibre .50, el fusil semiautomático M110 calibre 7.62 y el Accuracy International, de fabricación británica. Cada uno cumple una función específica y puede utilizarse en distintas condiciones operativas.

Cada año ingresan entre 20 y 25 aspirantes al curso de francotiradores, pero sólo alrededor de ocho logran graduarse.

"Hay una frase que se menciona mucho: los francotiradores no podemos ser producidos en masa", explicó el instructor.

"Si llegan 20 elementos, el 50 por ciento regularmente es el que no cumple con las capacidades técnicas o tácticas para ser francotirador".

El adiestramiento dura 24 semanas y exige capacidades físicas, psicológicas y técnicas.

Los aspirantes son sometidos a escenarios donde deben disparar cansados, bajo presión, después de cargar equipo o durante simulaciones de combate.

"Les ponemos estrés físico, tienen que cargar pesos externos y también se les imponen situaciones, por ejemplo, que tengan que atender a un herido, un soldado amigo que está caído.

"Tienen la situación de atender a la víctima en ese momento y repeler la amenaza", explicó el mando.

También practican disparos contra objetivos en movimiento.

"Hay tiros en movimiento o tiros bajo situaciones de estrés, también existen los tiros a objetivos en movimiento.

"El objetivo va desplazándose y nosotros tenemos la capacidad de impactarlo cuando realiza un desplazamiento", explicó un Capitán Primero de Infantería.

La formación comienza con el dominio de los fundamentos del tiro antes de utilizar fusiles de precisión.

"Iniciamos con tiro con carabinas calibre 5.56, pistola 9 milímetros. En esta fase perfeccionamos los fundamentos de tiro.

"Una vez teniendo bien afianzados esos fundamentos, pasamos al tiro con fusiles de precisión", señaló un cursante.

En el Campo Militar de Temamatla, los elementos entrenan con sistemas calibre 7.62 y 12.7 milímetros.

Uno de ellos es el fusil estadounidense M110 SASS (Semi-Automatic Sniper System).

"Este es un fusil SASS M110, calibre 7.62 milímetros, con un rango de alcance efectivo de hasta 800 metros", indicó el capitán.

También emplean rifles Accuracy International, entre ellos plataformas AX308, además de los Barrett M82A1 y M107 calibre .50.

Los sistemas 7.62 tienen un alcance efectivo aproximado de 800 metros, mientras que los Barrett pueden impactar objetivos materiales a distancias de hasta mil 850 metros e incluso alcanzar los 2 mil metros.

"En la parte del calibre .50 o 12.7, como es antimaterial, tiene alcances hasta mil 850 metros y puede llegar hasta los dos mil metros sobre material de estudio", explicó un mando.

La precisión depende también de factores como el viento, la temperatura, la presión atmosférica y la altitud.

"A mayor distancia el viento nos va a afectar dependiendo de su intensidad.

"Tenemos aparatos de medición, lo que nos ayuda a hacer un cálculo exacto para que en tiros lejanos seamos certeros", dijo Delgado.

Cada francotirador trabaja junto a un observador, encargado de medir las condiciones ambientales y seguir la trayectoria de la ojiva.

"El rastreo es el vuelo de la ojiva caliente que va rompiendo el aire. Se alcanza a ver una especie de rastro", explicó un instructor.

El entrenamiento también se realiza en distintas regiones del país, ya que el comportamiento de la bala cambia según la altitud.

"No es lo mismo tirar a 2 mil 217 metros que tirar sobre el nivel del mar. El comportamiento es diferente", agregó el mando.

Tras casi seis meses de preparación, los instructores sostienen que el mayor desafío no es dominar el arma, sino controlar al operador.

"Lo que pasa en la mente es estar concentrado, estar centrado en la actividad que estamos realizando, tener bien fundamentados todos los conocimientos que tenemos para hacer un tiro preciso", afirmó un cursante.

Las Fuerzas Especiales del Ejército, conocidas como Los Murciélagos, son una de las unidades de élite de las Fuerzas Armadas. Sus integrantes reciben adiestramiento especializado en combate, infiltración, reconocimiento, operaciones especiales y tiro de precisión, y han participado en operativos contra objetivos prioritarios del crimen organizado, entre ellos la captura de Ovidio Guzmán López y acciones contra el Cártel Jalisco Nueva Generación.

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