Las cuatro semifinalistas del Mundial tienen algo en común. Todas llegaron hasta aquí apoyándose, en mayor o menor medida, en sus futbolistas más importantes. Argentina encontró respuestas en Messi. Inglaterra las encontró en Harry Kane y Jude Bellingham. Francia vio aparecer a Dembélé, Olise y Mbappé cuando los partidos comenzaron a exigir un nivel superior. España, sin embargo, siguió un camino diferente.
Porque la selección de Luis de la Fuente alcanzó las semifinales sin que sus dos grandes referentes ofensivos hayan dominado el torneo. Ni Lamine Yamal ni Pedri protagonizaron, hasta ahora, un Mundial a la altura de las expectativas que les acompañaban antes de que comenzara la competición. Y, aun así, España está a dos partidos del título.
Argentina volvió a encontrar en Messi a su líder cuando más lo necesitaba. El capitán argentino apareció en los momentos decisivos de las eliminatorias y volvió a asumir la responsabilidad ofensiva de una selección que sigue mirando hacia él cuando el partido se complica. A sus 39 años, continúa siendo el jugador que marca la diferencia y el símbolo sobre el que se sostiene buena parte de la candidatura argentina.
Inglaterra también encontró respuesta en sus dos mayores estrellas. Harry Kane sigue siendo la referencia ofensiva del equipo y Jude Bellingham fue decisivo en varias de las eliminatorias que permitieron a los ingleses alcanzar las semifinales. Cuando Inglaterra necesitó talento, liderazgo o gol, sus principales figuras dieron un paso adelante.
Francia ofrece un caso similar. Aunque Mbappé sigue concentrando gran parte de los focos, el conjunto francés no depende exclusivamente de él. Dembélé ha sido determinante en varios encuentros, Olise se ha convertido en una de las grandes revelaciones ofensivas del torneo y la sensación general es que los futbolistas llamados a liderar a Francia han respondido cuando el equipo los necesitó. España, en cambio, llega a semifinales desde un escenario completamente distinto.
Lamine Yamal aterrizó en el Mundial condicionado por los problemas físicos que arrastraba en las semanas previas al torneo. Las molestias musculares limitaron su preparación y también su participación en los primeros encuentros. Sólo disputó 20 minutos en el partido inaugural y no encontró continuidad en prácticamente toda la competición. Aunque dejó destellos de calidad y acciones decisivas en determinados momentos, todavía no firmó una de esas actuaciones que suelen marcar para siempre un Mundial.
Algo parecido ocurre con Pedri. El centrocampista canario tampoco ha conseguido convertirse en el gran director de juego que muchos esperaban antes del torneo. Su influencia ha sido irregular y, de hecho, llegó a perder la titularidad en el último encuentro frente a Bélgica. Sigue siendo uno de los jugadores más importantes de la plantilla, pero todavía no ha firmado un partido que permita afirmar que este es su Mundial.
Y ahí aparece probablemente la mejor noticia posible para España. La selección española está en semifinales sin haber necesitado la mejor versión de sus dos futbolistas más mediáticos. Ha llegado hasta aquí gracias al rendimiento colectivo. Gracias a Rodri. Gracias a Dani Olmo. Gracias a Oyarzabal. Gracias al trabajo de los laterales. Gracias a una estructura que funciona independientemente de quién aparezca en la foto principal de cada partido.
? Hay verdaderas fotazas.
— Selección Española Masculina de Fútbol (@SEFutbol) July 10, 2026
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Mientras Argentina, Inglaterra y Francia encontraron buena parte de sus respuestas en las actuaciones de sus principales estrellas, España construyó su candidatura desde el bloque. No existe una figura que haya monopolizado el torneo. El protagonismo se ha repartido entre varios futbolistas y eso ha convertido a la selección en un equipo mucho más imprevisible para sus rivales.
Por eso, más que una preocupación, la situación de Lamine Yamal y Pedri puede interpretarse como una oportunidad. España está entre las cuatro mejores selecciones del mundo sin haber visto todavía la mejor versión de dos de sus mayores talentos. Si ambos consiguen aparecer en una semifinal contra Francia o en una hipotética final, la selección añadiría un factor diferencial a una candidatura que ya ha demostrado ser una de las más sólidas del campeonato. @mundiario