El reloj avanza de forma inexorable hacia las veintiuna horas de este histórico martes, momento exacto en el que el colegiado Iván Barton decretará el silbatazo inicial de una batalla futbolística de dimensiones titánicas. Los cuarenta y nueve millones de ciudadanos españoles aguantarán la respiración ante la segunda semifinal mundialista que afronta la Roja en toda su trayectoria, emulando la mítica cita de 2010 frente a Alemania. Para emular aquel glorioso precedente y ganarse el derecho a pelear por la corona el próximo diecinueve de julio en Nueva Jersey, el seleccionador Luis de la Fuente estruja las variables de su pizarra estratégica en una víspera cargada de máxima expectación.
La andadura de la delegación nacional en territorio norteamericano no se ha caracterizado por la consolidación de una alineación fija que la afición pueda recitar de memoria. El preparador riojano ha optado por agitar constantemente la coctelera de los cambios tácticos, habiendo repetido únicamente el once titular en el cruce de los cuartos de final frente a Bélgica, rescatando el esquema empleado originalmente contra Arabia Saudí. La última gran revolución aconteció precisamente ante los Diablos Rojos, donde la exclusión de Pedri de la partida inicial para dar entrada al centrocampista Fabián Ruiz causó una enorme sorpresa entre los expertos.
La apuesta de De la Fuente se saldó con un éxito rotundo gracias a la superlativa exhibición completada por el volante del Paris Saint-Germain sobre el césped. El futbolista andaluz no solo aportó una dosis indispensable de contención y equilibrio defensivo, sino que exhibió una tremenda clarividencia a la hora de pisar el área rival, firmando la guinda de una diana decisiva. Este sobresaliente nivel de forma le otorga una ventaja competitiva sustancial en los planes del cuerpo técnico, situándose como la opción principal para repetir titularidad y erigirse de nuevo en el escudero de un Rodri Hernández que compite a ritmo de Balón de Oro.
A pesar de que las sensaciones inclinan la balanza del lado del mediocentro de Los Palacios, el dilema sobre cómo estructurar la medular frente al arsenal físico de Didier Deschamps permanece latente. La posibilidad de fortalecer todavía más la sala de máquinas de la Roja se presenta como una alternativa sumamente tentosa sobre la mesa del seleccionador. Ante una selección de Francia cuyas transiciones rápidas son consideradas auténticas armas de destrucción masiva, superpoblar el círculo central mediante la introducción de perfiles de brega podría convertirse en la kryptonita idónea para neutralizar el ritmo de los galos.
En esta ecuación de contención no solo vuelve a emerger el nombre de Pedri para reclamar su sitio en el engranaje, sino también la exuberancia física de Gavi. La energía incombustible del canterano azulgrana y su innata capacidad para cortocircuitar las líneas de pase rivales desde la mediapunta se valoran como un recurso de un valor estratégico incalculable para un compromiso de esta exigencia. En el hipotético caso de que De la Fuente opte por blindar el centro del campo con una pieza extra, el principal damnificado en el once titular sería el futbolista Álex Baena, quien ha sido un fijo desde la segunda jornada de la fase de grupos.
La defensa acorazada y las certezas inamovibles del ataque español
Según informa el diario As, donde la pizarra de la selección española no ofrece el más mínimo resquicio a la duda es en la composición de la parcela ofensiva y en el blindaje de la retaguardia. El extremo Lamine Yamal se erige como la pieza indiscutible del flanco derecho, mientras que el atacante Mikel Oyarzabal ejercerá de nuevo como la punta de lanza de la ofensiva nacional. Asimismo, la titularidad de Dani Olmo en las labores de enganche se considera capital debido a su extraordinaria clarividencia para conectar los circuitos creativos del equipo y desarmar el bloque bajo del conjunto francés.
El sector defensivo de la Roja, considerado hasta la fecha el mayor baluarte de una España que compite completamente acorazada, mantendrá la estructura que ha garantizado la solidez en las rondas de eliminación directa. Con Unai Simón plenamente asentado como el guardián inamovible bajo los tres palos, la línea de cuatro zagueros volverá a estar conformada por Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella y el carrilero Pedro Porro. El defensor extremeño ha terminado por ganarle la partida a Marcos Llorente en el lateral diestro, exhibiendo un colmillo ofensivo sobresaliente y un compromiso en el repliegue que resultará crucial ante las internadas de Kylian Mbappé.
Bajo este escenario de certezas mayoritarias y ligeras dudas estratégicas de última hora, la alineación probable de España para asaltar el feudo de Arlington depararía un esquema clásico y sumamente competitivo. La Roja saltaría al terreno de juego con Simón en portería; Porro, Cubarsí, Laporte y Cucurella en la retaguardia; la dupla conformada por Fabián y Rodri en el doble pivote; una línea de mediapuntas integrada por Lamine Yamal, Olmo y Baena, en lugar de Nico Williams que comenzará el partido en el banquillo de suplentes; situando al jugador de la Real Sociedad como la referencia absoluta en la vanguardia.
El vestuario de la selección española afronta las horas previas al penúltimo paso hacia la gloria con una mezcla de serenidad profesional y absoluta conjura interna. Los futbolistas son plenamente conscientes de que la consistencia del bloque y la capacidad para dominar la posesión del esférico serán las llaves maestras que abran las puertas de la gran final de Nueva Jersey. La partitura de De la Fuente está redactada con precisión de cirujano y solo resta que los protagonistas ejecuten los movimientos automatizados sobre el verde de Texas.
La moneda se encuentra en el aire y la expectación de toda una nación empujará las piernas de los internacionales en cada acción dividida frente a la escuadra del gallo. España se rebela contra los pronósticos iniciales de las casas de apuestas amparada en la solidez de un grupo humano que ha madurado a pasos agigantados a lo largo de este caluroso verano norteamericano. Con la medular como principal campo de batalla táctico, la Roja confía en imponer su libreto asociativo para volver a citarse con las páginas de oro de la historia del deporte rey. @mundiario