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Mundiario 14 Jul, 2026 17:54

Venezuela negociará una vía de transición con el arbitraje de EE UU y sin María Corina Machado

Las negociaciones políticas entre el Gobierno interino de Venezuela y la oposición respaldada por EE UU ya tienen fecha de arranque. El próximo 1 de agosto comenzará una nueva fase de contactos entre la Asamblea Nacional elegida en 2015, presidida por Dinorah Figuera, y representantes del oficialismo encabezados por Jorge Rodríguez, en un movimiento que devuelve la cuestión electoral al centro de la agenda venezolana tras meses dominados por la consolidación de la hoja de ruta de Washington, la exploración de acuerdos económicos y la reconstrucción posterior a los terremotos del 24 de junio.

El anuncio supone un cambio de rumbo relevante en la estrategia impulsada por la Administración de Donald Trump, que durante el primer semestre había priorizado la estabilización del país tras la captura de Nicolás Maduro y el restablecimiento gradual de las relaciones diplomáticas y económicas. Ahora, Washington pretende abrir una segunda etapa paralela a la recuperación económica y reconciliación política, centrada en la reconstrucción institucional y en la preparación de un proceso electoral que permita normalizar la vida política venezolana.

La Asamblea Nacional de 2015, que funciona solo por su Comisión Delegada tras las deserciones después del fin del Gobierno interino de Juan Guaidó, confirmó que la agenda arrancará oficialmente el 1 de agosto con una hoja de ruta concebida para “promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional”, definiéndola como el inicio de “una nueva etapa que dará paso a una Venezuela de progreso y libertades”.

La iniciativa encaja con el esquema diseñado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien considera que Venezuela ha entrado en una segunda fase de recuperación y reconciliación. El propio Rubio respaldó públicamente el anuncio apenas unos minutos después de hacerse oficial.

El equipo negociador opositor estará encabezado por Dinorah Figuera junto a otros cinco diputados en un panel de 12 integrantes completado por cargos técnicos de los humanistas de Primero Justicia (PJ), los progresistas de Voluntad Popular y los socialdemócratas de Acción Democrática, combinando perfiles políticos y técnicos para abordar las conversaciones.

María Corina Machado queda fuera del proceso

La gran ausencia será María Corina Machado, principal referente de la oposición durante los últimos años y figura que había manifestado su intención de liderar personalmente cualquier negociación con el oficialismo. La exclusión del Nobel de la Paz 2026 implica el elefante blanco en la habitación, toda vez que a finales de abril los partidos de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y su órbita suscribieron en Ciudad de Panamá un manifiesto que proclama a la líder de Vente Venezuela (VV) como la encargada de liderar los contactos con el chavismo. EE UU no comparte esa lectura.

Durante las últimas semanas ya habían aparecido señales de distanciamiento entre la dirigente opositora y la estrategia diseñada por Washington. Machado permanecía a la espera de regresar al país tras su exilio, aunque EE UU habría maniobrado para aplazar ese movimiento hasta que todas las facciones en la Casa Blanca lo consideraran oportuno.

Esa discrepancia en el seno de la Administración Trump habría saltado a los principales diarios estadounidenses que reconstruyeron, con un goteo incesante de filtraciones e informantes anónimos, cómo los propios funcionarios estadounidenses manejaron el retorno de Machado a Venezuela en medio de la emergencia. La dirigente liberal se habría encaminado en un avión chárter desde Virginia rumbo a Curazao, pero su viaje fue abortado por Washington. Un segundo intento a través de Panamá también fue vetado.

La designación de Figuera como interlocutora titular consolida un cambio de enfoque de la Casa Blanca, que recupera el protagonismo institucional de la Asamblea Nacional elegida en 2015, considerada por Washington la última institución venezolana surgida de unas elecciones reconocidas como competitivas.

La Plataforma Unitaria y el entorno de Machado habían guardado silencio hasta la noche del martes, cuando la cuenta de la Vocería Oficial de Venezuela, una oficina instalada para representar a Machado y a Edmundo González Urrutia después de las elecciones presidenciales de 2024, convocó a una reunión de urgencia para este miércoles con los partidos opositores para “conocer el alcance” y “reunir información” para fijar posición sobre la “agenda de trabajo conjunta” de la comisión bipartita entre la Asamblea Nacional de 2015 y la actual de 2026.

 

María Corina (@MariaCorinaYA) y Edmundo González (@EdmundoGU) convocan a partidos y aliados a discutir hoja de ruta anunciada por AN 2015

(Caracas. 14/07/2026) La líder venezolana María Corina Machado y el presidente electo, Edmundo González Urrutia, convocaron a un encuentro…

— Vocería Oficial de Venezuela (@voceriavzla) July 14, 2026

El chavismo rectifica y acepta volver a negociar

La decisión también obliga al oficialismo a modificar su discurso. Hasta hace apenas unos días, Jorge Rodríguez descartaba cualquier conversación sobre elecciones o renovación institucional mientras continuaran las labores de reconstrucción tras los terremotos. Sin embargo, pocas horas después del comunicado emitido por la Asamblea de 2015, el presidente del Parlamento controlado por el chavismo confirmó oficialmente el inicio de una “hoja de trabajo conjunta” con los antiguos diputados opositores.

El cambio evidencia la presión de Washington para reactivar el diálogo político y evitar que la reconstrucción del país quede lastrada por la falta de una salida institucional a la prolongada crisis venezolana. No obstante, ambas partes mantienen diferencias de fondo sobre el objetivo del proceso.

Mientras la Comisión Delegada de la IV Legislatura venezolana sitúa como prioridades el “fortalecimiento” de las instituciones democráticas, la reforma del sistema electoral y restablecimiento de las garantías para la participación política, el oficialismo presenta el diálogo como un mecanismo de “unidad nacional” destinado principalmente a enfrentar la reconstrucción del país tras la emergencia sísmica.

 

En mi condición de presidente de la @AsambleaVE asumo el compromiso y la voluntad política de impulsar una hoja de ruta técnica y política bilateral, sustentada en una agenda de trabajo con objetivos y hitos concretos, que permita abordar los temas fundamentales para consolidar… https://t.co/E0LDEXAv1s

— Dinorah Figuera. (@Dinorahfiguera) July 14, 2026

Reforma institucional y calendario electoral

El núcleo de las conversaciones girará en torno a dos instituciones consideradas decisivas para cualquier futura consulta electoral la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE).  Ambos poderes fueron durante años uno de los principales instrumentos de control político del chavismo y su reforma constituye una de las exigencias centrales de la oposición y de los gobiernos occidentales.

Solo después de esos cambios podría elaborarse un nuevo cronograma electoral, que incluiría en paralelo una serie de reformas clave para allanar el camino a una transición, cuyo primer peaje sería la devolución de la personería jurídica y de las tarjetas electorales a los partidos políticos, así como la extinción de las inhabilitaciones que pesan sobre la mayoría de opositores de primera línea, incluida Machado.

Después vendría una reforma del sistema electoral, la depuración del padrón de votantes y la posibilidad de permitir el voto en el exterior, así como la reconstrucción de un ecosistema de libertad de expresión y de prensa. En los círculos políticos venezolanos se especula desde hace meses con que unas elecciones generales podrían celebrarse a finales de 2027, aunque ninguna de las partes ha confirmado oficialmente ese horizonte.

El doble terremoto registrado el 24 de junio alteró profundamente las prioridades del país, pero Washington finalmente no ha decidido posponer la regeneración institucional en medio de la tragedia. La catástrofe dejó miles de damnificados, especialmente en el estado de La Guaira, y provocó un despliegue internacional sin precedentes, con más de 2.000 marines y técnicos estadounidenses colaborando sobre el terreno junto a efectivos venezolanos. @mundiario

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