Por Griselda Osejo Ugalde*
La política evoluciona y la propaganda encuentra nuevos caminos para llegar al inconsciente de los votantes, pero es seguro que los grandes propagandistas de la historia mundial jamás pensaron que llegaría el día en que los políticos intentarían atraer a las masas con bailes de menos de un minuto.
Hoy en día, el ciudadano que revisa sus redes sociales se encuentra con videos simplistas de sus políticos, como si de influencers se tratara, la figura política en la actualidad se muestra utilizando audios virales de tiktok, enlistando los distintos eventos deportivos que se llevarán a cabo en el mes, haciendo videoblogs visitando lugares en la ciudad, o haciendo retos para hacerse virales. Hoy la propaganda cotidiana parece deteriorarse al estar limitada a la metamorfosis del político que busca ser una figura pública, un creador de contenido y un podcastero, sin proporcionar ideas claras a la ciudadanía y por ende, sin tener una construcción clara de su perfil.
Para hablar de este tema, es relevante remitirse al trabajo de quien sería una de las figuras históricas más importantes en el mundo de la propaganda, Joseph Goebbels, quien habría jugado un rol esencial en la Alemania Nazi para obtener la simpatía de una nación. En este breve artículo no se nombra a Joseph Goebbels con el fin de enaltecer, pero si se utiliza su trabajo como punto de comparación respecto de lo que hoy son intentos propagandísticos del político mexicano, demostrando que se ha perdido en la cotidianidad la labor de generar campañas con fuertes impactos y estructuras concisas.
Así pues, en comparación con el político influencer, Joseph Goebbels reconocía que la propaganda consistía en la adopción una idea única y de la individualización del oponente como un enemigo, en agrupar en una misma categoría a diferentes adversarios, atribuir al oponente los errores propios, exagerando todo suceso para convertirlo en un hecho amenazante, haciendo que la propaganda sea tan simple que cualquiera pueda comprenderla, estableciendo pocas ideas que se repetirán todo el tiempo y estarán enfocadas en un mismo tema, la constante emisión de información que se adelante al oponente y haga a la gente olvidarse de cualquier tema que el adversario recién vaya a argumentar, construirse a partir de distintas fuentes para generar un sentido de verosimilitud, guardar silencio sobre aquellos temas que resulten desfavorables y disimular los que favorezcan a quien se constituye como contrario, además de atacar por medio de elementos primitivos como son los prejuicios tradicionales, y generar una sensación de unanimidad. Cabe mencionar que estas ideas serían recopiladas más tardes por Marça Moliné, que las categorizó de la siguiente manera: 1) Principio de simplificación y del enemigo único, 2) Método de contagio; 3) Transposición; 4) Exageración y desfiguración; 5) Vulgarización; 6) Orquestación; 7) Renovación; 8) Verosimilitud; 9) Silenciación; 10) Transfusión; y 11) unanimidad.
Para el político que busca ganarse un curul en lo físico y una marca sobre su nombre en las boletas, encender el celular, conseguir un micrófono y un tripié nunca será suficiente, apelar por la teoría propagandista de quienes han alcanzado sus metas políticas resulta mucho más importante. En un mundo tan globalizado y digital, conocer de la maquinaria filosófica y teórica que sostiene las grandes campañas del mundo no es imposible, y remitirse a bases como las asentadas por Joseph Goebbels permite el despegue de perfiles políticos que hoy son parte de un ecosistema de protagonistas y antagonistas que ocupan los puestos máximos de tomas de decisiones.
Es una ecuación villanesca (o heróica, dependiendo de la postura política del votante), pero infalible, que le dio a Donald Trump el triunfo por segunda ocasión en Estados Unidos, por ejemplo. ¿Habrá en las elecciones próximas algún candidato que logre construir su campaña con bases realmente propagandistas?
*Griselda Osejo Ugalde es Directora Adjunta de Ciudad y Poder. Licenciada en Relaciones Internacionales y licenciada en derecho.

La entrada GOEBBELS, POLÍTICOS E INFLUENCERS: ¿LA PROPAGANDA HA MUERTO? se publicó primero en Ciudad y Poder.