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Noticias de Querétaro 16 Jul, 2026 05:53

Cada año, algo especial

La peregrinación crece por el testimonio de las mujeres: Pbro. Ezequiel Muñoz

Por Enrique Zamudio

Noticias

 

Peña Blanca, Peñamiller.— Las últimas curvas de la Sierra Gorda quedan atrás mientras la columna de peregrinas avanza entre paredes de roca que poco a poco dan paso a un paisaje distinto. El verde intenso comienza a mezclarse con tonos más secos. El camino se ensancha y la peregrinación entra lentamente al semidesierto queretano.

Los estandartes siguen al frente. Detrás, cientos de sombreros de palma avanzan al mismo paso. Algunas mujeres guardan silencio; otras sonríen al cruzarse con la cámara. Todas continúan caminando.

Desde el aire, la columna parece no terminar nunca. Una larga hilera serpentea por la carretera de montaña, abrazando cada curva antes de continuar hacia Peña Blanca.

En este contexto, el director espiritual de la 64 Peregrinación Femenil de Querétaro al Tepeyac, Pbro. Ezequiel Muñoz, explica que la edición de este año tiene un acento especial en la formación espiritual de las romeras.

Señala que las catequesis estarán centradas en tres conmemoraciones que vive la Iglesia: el aniversario de la Redención, los 500 años de una conmemoración eclesial que será desarrollada durante el recorrido y el centenario de la Guerra Cristera y de los mártires.

Precisó que los temas comenzarán a impartirse una vez que la columna deje la Sierra Gorda y continúe su camino por el resto del estado, mientras que las homilías de los sacerdotes también girarán en torno a estas celebraciones.

Para ello, explicó, previamente se preparó a las catequistas de cada grupo, en coordinación con las jefas de grupo y los presidentes de decanato, de modo que cada contingente cuenta con una responsable de impartir la formación durante la peregrinación.

En el acompañamiento espiritual participan cuatro seminaristas durante todo el recorrido, además de tres sacerdotes que permanecen de manera permanente en la columna. Posteriormente se incorporarán el subdirector espiritual, padre Baruc, y el asesor espiritual, padre Joel, una vez que concluyan sus actividades parroquiales, además de otros presbíteros que, como cada año, se integran en distintos momentos del trayecto.

Sin embargo, para el director espiritual, el crecimiento de la peregrinación no se explica por la organización ni por la logística.

“Cada año tiene algo muy especial, muy particular”, afirma.

Al observar el incremento constante en el número de peregrinas, encuentra una sola explicación.

“Cada año la columna crece. ¿Y por qué crece? Por el testimonio.”

El sacerdote recuerda que, como enseña la Iglesia, el testimonio de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Del mismo modo, añade, el testimonio de las propias peregrinas anima a otras mujeres a emprender el camino hacia la Basílica de Guadalupe.

“El testimonio de nuestras hermanas peregrinas también es semilla para que más mujeres quieran peregrinar.”

Explica que muchas de ellas regresan año con año después de vivir una experiencia de conversión o de fortalecer su vida de fe.

“Cada quien tendrá su experiencia de vida sobre la peregrinación, pero el punto es que vuelven, y vuelven con una intención más fuerte en su vida de fe.”

Y esa experiencia, asegura, termina por compartirse.

“Contagian, claro, y se traen a alguien más.”

Mientras la columna deja atrás la Sierra Gorda y continúa su camino rumbo al semidesierto, la peregrinación sigue creciendo paso a paso, impulsada por el testimonio silencioso de miles de mujeres que, cada julio, vuelven a ponerse en camino hacia el Tepeyac.

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