Martha Lillard tenía cinco años cuando una mañana despertó sin poder levantar la cabeza de la almohada. Había escuchado hablar de la poliomielitis y comprendió de inmediato que podía estar enferma.
La infección afectó sus músculos y limitó su capacidad para respirar. Desde entonces, un pulmón de acero se convirtió en una parte constante de su vida.
Según un reporte de BBC, Lillard utilizó esta máquina durante varias horas al día a lo largo de cerca de 73 años. El aparato rodeaba casi todo su cuerpo, pero no le impidió conducir, pintar, vivir por su cuenta y cuidar a sus perros beagle.
“Era muy resiliente, siempre encontraba la manera de salir adelante o se las arreglaba”, recordó su hermana menor, Cindy McVey.
Lillard vivía en Oklahoma y murió el 26 de junio de 2026, a los 78 años. La causa oficial de su fallecimiento fue el síndrome pospoliomielítico y la insuficiencia pulmonar crónica. Sin embargo, su hermana considera que los efectos de la covid-19 persistente también influyeron en el deterioro de su salud.
¿Qué es un pulmón de acero y cómo permite respirar?
El pulmón de acero es un respirador mecánico que utiliza un sistema de presión negativa. La persona permanece acostada dentro de un cilindro metálico, mientras su cabeza queda fuera de la máquina.
Un motor activa un fuelle que extrae aire del interior del cilindro. Esto crea un vacío alrededor del cuerpo y provoca que el pecho se expanda, lo que permite que los pulmones capten aire.
Cuando la presión cambia, el proceso ocurre a la inversa: el pecho se contrae y los pulmones expulsan el aire.
A diferencia de los respiradores modernos, el aparato no introduce oxígeno directamente mediante un tubo. En su lugar, genera movimientos externos que ayudan al cuerpo a inhalar y exhalar.
Decenas de miles de personas utilizaron estos dispositivos durante las epidemias de poliomielitis de mediados del siglo XX.
Aunque algunos niños sentían miedo al permanecer dentro de la máquina, Lillard la relacionaba con el descanso.
“Le dio nuevas energías y le hizo sentirse mejor”, explicó McVey.
Martha Lillard contrajo polio antes de que existiera la vacuna
Lillard fue diagnosticada con poliomielitis a mediados de la década de 1950, cuando la enfermedad provocaba preocupación entre las familias de EEUU.
“Martha se despertó un día y no podía levantar la cabeza de la almohada; dijo que supo de inmediato que tenía polio porque había oído hablar mucho de ella”, relató su hermana.
Después de permanecer hospitalizada, inició un proceso de recuperación con fisioterapia, terapia ocupacional y terapia acuática.
Con esos tratamientos logró recuperar parte del movimiento de sus piernas y de su brazo izquierdo. Sin embargo, necesitó el pulmón de acero para apoyar su respiración durante el resto de su vida.
Lillard contrajo la enfermedad un año antes de que la vacuna contra la polio comenzara a estar disponible en 1955.
“Tuve una amiga que participó en las pruebas de la vacuna el año en el que Martha contrajo polio. Estuvo tan cerca”, recordó McVey.
¿Cómo logró vivir sola y conducir un vehículo?
La familia de Martha Lillard buscó alternativas para que pudiera tener una vida independiente.
Su tío y su abuelo construyeron un mecanismo que le permitía abrir el pulmón de acero, entrar y salir del aparato sin depender siempre de otra persona.
“Ella podía hacer cosas que la mayoría de los pacientes con pulmón de acero no podían hacer”, señaló su hermana.
También adaptaron un vehículo para que pudiera conducir. El volante fue colocado sobre sus piernas para que pudiera alcanzarlo, mientras el control de las luces direccionales se instaló en el piso.
Lillard desarrolló interés por la pintura y realizaba paisajes. También utilizaba dispositivos tecnológicos, como el asistente Alexa, para consultar información y mantenerse comunicada.
Durante más de 20 años sostuvo una relación con Baha Salh, quien vivía en Egipto. Después de obtener una visa, él se mudó a EEUU y la pareja se casó en febrero de 2026, cuatro meses antes de la muerte de Lillard.
¿Qué es el síndrome pospoliomielítico?
El síndrome pospoliomielítico puede presentarse varias décadas después de que una persona padeció polio.
Entre sus posibles efectos se encuentran una nueva debilidad muscular, cansancio, dolor, problemas para caminar y dificultades para respirar.
En el caso de Martha Lillard, esta condición estuvo relacionada con la insuficiencia pulmonar crónica registrada como causa de muerte.
¿La poliomielitis todavía existe?
La poliomielitis es una enfermedad viral que afecta principalmente a menores de edad. Puede atacar el sistema nervioso y provocar parálisis permanente.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una de cada 200 infecciones puede causar parálisis irreversible. Entre las personas que quedan paralizadas, entre 5% y 10% mueren cuando los músculos respiratorios dejan de funcionar.
La enfermedad no tiene un tratamiento que revierta sus efectos, pero puede prevenirse mediante la vacunación.
En EEUU, la transmisión habitual del poliovirus fue eliminada en 1979 mediante campañas nacionales de inmunización. Sin embargo, el crecimiento de la resistencia hacia las vacunas ha generado preocupación entre familiares de sobrevivientes y especialistas.
“La polio es terrible. La enfermedad desfigura, incapacita y deja a las personas atrapadas”, expresó Cindy McVey.
La hermana de Lillard considera que las nuevas generaciones pueden haber olvidado la gravedad de la enfermedad.
“Puede que piensen que hay problemas con la vacuna, pero hay muchos más problemas si no se vacunan”, sentenció.